lunes, 12 de mayo de 2008

Blibiografía

Si algún día, en el futuro, cuando pase mucho, mucho tiempo, a alguien le interesase lo que escribo, aunque sólo sea porque un holocausto ciber-nuclear ha acabado con toda la información que internet acumula, salvo este blog, entonces, quizá lo analicen y comprueben que uno de los soniquetes persistentes, martilleantes, es el de la continuidad histórica. Lo hemos dicho, por activa, por pasiva, por perifrástica y por aoristo. Y, sobre todo, con palabras de otros.

Trapiello me lo cuenta una vez más:

"Cualquier creador parece encontrar la obra de un alma afín, y la tensa aún más. Nadie es original del todo. Todos lo sabemos entre todos y todo lo podemos entre todos. (...). Cada vez que se nos da una obra nueva y valiosa, se nos está ofreciendo un don sin tasa: lo que empezara Homero hace dos mil ochocientos años no se ha interrumpido, y pese a todos los cataclismos continúa su hilillo luminoso, a veces arrancado por su zahorí más modesto y humilde de los profundos veneros ignotos" (Andrés Trapiello: La manía; ed. Pre-Textos; pp.429-430)

Sí, al hablar de continuidad histórica cabe referirse al progreso técnico, pero fundamentalmente a la historia del pensamiento, a la palabra escrita. Junto a las obras trascendentes del amor, es en el papel donde volcamos de un modo más patente nuestro íntimo ser humanos para los que vienen detrás. El ingenio técnico puede ser trascendente, ¡ha de ser trascendente!, esa es la grandeza de toda obra humana. Pero la capacidad de entender, mediante la razón y la sensibilidad, cómo somos, nos distingue de otros seres inferiores, como los animales y las plantas.

(Y qué solemne me he puesto.)

Un amigo me decía que la religión es farsa porque tiene mucho que ver con la literatura, y que esta es mentira, con lo que sigan el razonamiento ecuacional...

Pobre empirismo. Se pierde más de la mitad de la vida -lo que hace de esta algo que realmente merece la pena- con su limitadora visión. Castra la completitud de la materia, es incapaz de captar la vida espiritual que se transparenta en la carne humana, como la electricidad que da vida a nuestros miembros.

La literatura es un modo de conocimiento no tan riguroso pero quizá más profundo que las matemáticas o la física. (Me parece escuchar a Descartes remejerse en su tumba.)

[Algunos visitantes del blog llegan hoy desde el boletín de Antiguos Alumnos de mi cole, se les ha dicho que en este blog "un antiguo alumno escribe sobre la actualidad"; quizá hayan huido despavoridos; y yo les recordaré las palabras de Péguy: “Homero es nuevo cada mañana, mientras el periódico de ayer es terriblemente viejo” (o algo así)]

5 comentarios:

Terzio dijo...

El día que tires a ese Trapero a la papelera, será un gran día.

'

Verónica dijo...

Me has dejado sin palabras, de verdad... Aún me está esperando "La Manía". Esto de leer blogs amigos me perjudica, pues va engrosando mi lista de "pendientes" de una manera desmesurada. Pero vale la pena, por entradas como ésta.

Agus Alonso-G. dijo...

Muchas gracias. A uno por la 'preocupación' y a otra por el elogio.

Uno escribe porque tiene la esperanza de que haya un tú que pueda entender y conectar con lo que se dice, así que el piropo se agradece mucho.

Anónimo dijo...

Agus

Tu léxico es verdaderamente tremenbundesco y legalmente válido.
Impactado por tu verborrea escrita te doy mi tan espontanea enhorabuena alcarreña!!!

1 abrazo escritor inquieto!!

Anónimo dijo...

El autor del comentario anterior es Norberto, que se me ha pirao la pinza y no te he puesto el nombre en el comentario satírico-onírico