miércoles, 16 de abril de 2008

Yo, ahora, con pasión y donde sea

B16 cumple hoy 81 años. Y yo que lo vivo y disfruto me felicito por ello, y doy gracias a Dios. Recojo una escalofriante cita de su encíclica Deus caritas est para celebrarlo:

Los tiempos modernos, sobre todo desde el siglo XIX, están dominados por una filosofía del progreso con diversas variantes, cuya forma más radical es el marxismo. Una parte de la estrategia marxista es la teoría del empobrecimiento: quien en una situación de poder injusto ayuda al hombre con iniciativas de caridad —afirma— se pone de hecho al servicio de ese sistema injusto, haciéndolo aparecer soportable, al menos hasta cierto punto. Se frena así el potencial revolucionario y, por tanto, se paraliza la insurrección hacia un mundo mejor. De aquí el rechazo y el ataque a la caridad como un sistema conservador del statu quo. En realidad, ésta es una filosofía inhumana. El hombre que vive en el presente es sacrificado al Moloc del futuro, un futuro cuya efectiva realización resulta por lo menos dudosa. La verdad es que no se puede promover la humanización del mundo renunciando, por el momento, a comportarse de manera humana. A un mundo mejor se contribuye solamente haciendo el bien ahora y en primera persona, con pasión y donde sea posible, independientemente de estrategias y programas de partido. El programa del cristiano —el programa del buen Samaritano, el programa de Jesús— es un «corazón que ve». Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia.


Ese "por el momento" que no sé si es fiel reflejo de la traducción me resulta muy irónico. Como si dijera, con una certeza no desprovista de ironía, "hasta donde yo sé" o "según las noticias que nos llegan", no podemos ser humanos renunciando a comportarnos de manera humana.

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