martes, 15 de abril de 2008

Vulnerables

Una noche mal dormida, una pequeña decepción laboral, un trámite burocrático que fracasa, una llamada que no llega, la necesidad de un cambio de planes... Experiencias cotidianas que nos sitúan frente a nuestro ser-casi-nada con crudeza.

La fuerza del presente. Que cuando lo baña todo de melancolía tiene reverberos de condena eterna.

Ya has visto -has vivido- que muchas decisiones erróneas nacen de no saber elevarse sobre ese ahora que al decirlo ya es antes. La experiencia nos lo recuerda una vez más.

Pero, ¿de qué te quejas? No todos tienen tu certidumbre. Que desde la oscuridad se te dirige una mirada apasionada.

“Por ti los años se deshielan grises,
por ti las horas se desnudan tiernas,
¡amor tan mío!” (Carmen Conde)

3 comentarios:

Crónicas Marianas dijo...

Hooola, Agus, ay, por dios qué estrés. No sabes de la que te has librado esta mañana en el curro. Suerte tienes de ir por la tarde, "en este momento tan importante", y que los ánimos estén más calmados. Aunque seguro que aún te encuentras alguna tensión flotando en el ambiente. Así que si lo que dices de la decepción laboral tiene algo que ver con esas vibraciones raras o enrarecidas del trabajo, no le des más importancia de la que se merecen, creo que más que menos lo compartimos. Y ánimo que la mejor certidumbre es la de seguir "creyendo en" y "queriéndose a" un mismo.

E. G-Máiquez dijo...

Pues la vulnerabilidad te ha servido para un precioso texto. Ánimo, enhorabuena y gracias.

Agus Alonso-G. dijo...

Gracias, Enrique.

CM, ya me han llegado ecos por otros lados que confirman tu visión. Os compadezco. Lo nuestro fue mucho más tranquilo, pero, sí, la decepción algo tuvo qe ver con ello. No le doy mayor importancia... Es el peso del presente, que nos descoloca.