jueves, 17 de abril de 2008

Siempre Dickens

Enojado consigo mismo, con el abogado, y con la mayor parte de los hombres...

Explica Dickens en Historia de dos ciudades. Y pensaba que qué bien cogida la condición humana, tan presta a cabrearse consigo mismo, con el abogado y con la mayor parte de los hombres, cuando le duele el meñique o las cosas no salen como le gustan.

Menos provista de filosofías y más de humor (que, usada en su punto justo, es una forma superior de conocimiento) me pareció esta dickensiana descripción de Míster Stryver:

Una de las particularidades de nuestro abogado consistía en parecer siempre excesivamente corpulento para el sitio en que se encontraba, cualquiera que fuese la dimensión de este, de modo que cuando entró en la casa Tellsone quedó tan ocupado el espacio que los viejos dependientes manifestaron su disgusto desde el fondo de su rincón y parecieron aplastarse contra la pared; y los mismos jefes de la casa, que leían el periódico al fondo de una sombría perspectiva, manifestaron su descontento como si la cabeza del abogado hubiera tropezado con las suyas preñadas de guarismos

No hay comentarios: