domingo, 20 de abril de 2008

Mi propio dominical


El Babelia de esta semana trae un amplio reportaje-análisis-comentario sobre Mayo del 68, a unos días de que se cumplan 40 años de entonces. Me he leído todos los artículos al respecto y es bastante interesante.

Aquí, José Luis Pardo sugiere que la consecuencia del 68 es "socializar el malestar" de entonces contra el engranaje capitalista de la sociedad de consumo. La revolución del deseo. ¿No ha traído el 68 una generación de hordas consumistas, precisamente? Que criticamos a América mientras nos vestimos sus zapatillas. Que lloriqueamos por la especulación inmobiliaria mientras nos endeudamos para tomarnos exóticas vacaciones.

Del largo artículo de Josep Ramoneda, subrayo que "los filósofos de la sospecha, el trío Marx-Freud-Nietzsche, articularon, especialmente en Francia, buena parte del pensamiento de la época". Y ese es uno de los temas, que el enemigo común (la tradición cristiana convertida en moral burguesa y aburguesada) ha hecho a Marx y Nietzsche compañeros de la cama del pensamiento posmoderno. Se mezclan la materialista defensa del débil con el gran preconizador de la defensa del más fuerte. Y eso lo asume la izquierda dominante hoy, claro.

Inaudito me parece leer esto: "Pesó sobre nosotros -lo digo así, porque es mi generación- el habernos autoungido como la generación moderna por excelencia. Ha costado entender que el tiempo pasa para todos y que la patente de modernidad no tiene dueño. Por otra parte, la pulsión antiautoritaria -probablemente la mejor herencia de aquellos años- también generó monstruos. He dicho, a veces, que fuimos mucho mejores hijos -en la medida en que supimos plantar cara a nuestros padres- que padres -en la medida en que no hemos osado plantar cara a nuestros hijos-. Con nuestra actitud -y la potencia integradora de las contradicciones que el capitalismo tiene- les hemos dejado sin espacio para la transgresión. Otros perdedores, víctimas de cierta frivolidad que acompañó a la contestación, de los que nunca se habla, son la generación de la droga, los que pensaron que la fiesta continuaba en la heroína y lo pagaron con la vida".

Los "chicos del 68" nos quieren convencer de que siempre tienen razón. Cuando eran hijos los padres eran los malos, autoritarios; ahora que son padres, los malos son los hijos, porque no son transgresores y cuando lo son, no saben medirse. Una autocrítica tan leve que suena casi a "patente de modernidad", a canon.

El 68, con sus indudables causas que pueden justificar parte del impulso que lo alienta, suena a adolescencia, quizá necesaria, pero en cualquier caso mal digerida. El 68 es Keith Richards -el personaje, no el músico (arriba, haciendo campaña para Louis Vuitton)-. Un tío que podía ser transgresor con una edad, pero que ataviado hoy de esa guisa, más parece un bufón, mítico pero bufón.

¿En qué reconocerás a la generación del 68? En que siguen queriendo parecer jóvenes. No aceptan su propia caducidad. Que es no aceptar, claro, la de su mensaje.

Y después de pensar y anotar esto, me encuentro con la frase del periodista Laurent Guimier citada en otro de los artículos del especial: "la generación o generaciones siguientes siguen siendo de hijos de... No llegan a ser padres. Los de Mayo del 68 aparecen como eternos jóvenes".

Y por si acaso, la culpa es del capitalismo, de "la potencia integradora de sus contradicciones".

Miren, señores del 68, sus irresponsables hijos -generación del ctrl+Z- y quizá más sus nietos les diremos que son un hatajo de irresponsables, como ya dije que algunas películas van mostrando hoy. Ahora pienso que se refleja, por ejemplo, en algunos capítulos de las primeras temporadas de Friends, cuando Chandler abomina de sus padres, cuando Rachel se escandaliza de su madre, cuando Joey el gran frívolo le echa en cara a su padre la amante... ¿Tendra algo que ver con esto el triunfo del botox y de Corporación Dermoestética en Bolsa?

(Y sigo soltando intuiciones sin la hilazón necesaria.)

Yo, que quiero asumir los logros del 68, lo que supuso de avance, de impulso modernizador necesario, me consuelo con el artículo de Antonio Muñoz Molina, que recomiendo, y cuyo resumen es su frase final: "Era en Memphis y en Praga donde estaba la revolución, no en París". (Y en Roma 3 años antes, digo yo.)

Se cruzan las referencias con otra frase, de Olivier Mongin, director de Esprit: "esa pasión francesa por atribuirse todo lo que tiene una dimensión universal, ya sean los derechos humanos o la revolución". Aunque, curiosamente, la suelta como para quitar importancia al hecho de que luego diga que Mayo del 68 es algo de dimensión estrictamente francesa.

6 comentarios:

ARP dijo...

Yo en cambio no leí nada: fui saltando páginas y no encontré ningún sitio en que parar los ojos: pereza, supongo.
Por eso te estoy especialmente agradecido por este comentario, que es sencillamente ex-cep-cio-nal: para publicarlo en El País y que lo lean todos los del 68.

Terzio dijo...

Gracias por la recensión, muy buena.

Pero cuando visito tu blog no espero encontrarme con imágenes pornográficas, como esa del tío con redecilla y pseudo-guitarra que has puesto.

Alteras mi sensibilidad.

Ouí.

'

Crónicas Marianas dijo...

Buena reflexión.
Cuando he visto a Richards me he acordado del anuncio en que Gorvachov se pasea junto al muro de Belín, con un maletín Louis Vuitton al lado, y me he acordado también de los futbolistas del Real Madrid, paseándose ante las cámaras vestidos en chandal y llevando bajo el brazo un neceser o una maletita llena de esas eles y uves.
Creo que ese es el verdadero espíritu del 2008, el de las eles y las uves, las des y las ges, las ces y las haches... Saludos.

Agus Alonso-G. dijo...

Gracias, Arp. El caso es que ayer me pilló con ganas y me lo zampé entero.

Gracias, Terzio. Pena no haber encontrado una imagen más nítida. La vi a doble página en una revista.

Gracias, CM. Tuvo su polémica el de Gorbachov si mal no recuerdo. Y sí, un poco hay de eso. Yo siempre digo que nos quejamos de mileurismo, pero la gente se embarcaba en hipotecas absolutamente desproporcionadas, o se compra coche cada dos por tres. Etc.

Anónimo dijo...

[Visto en http://www.mesetas.net/?q=node/219]

Memoria reactiva

Este sábado, El País dedica su suplemento cultural a Mayo del 68. Participan todos los dinosaurios del mainstream, todos los arrepentidos de la crítica social que ocupan desde hace 30 años el primer plano de los media, la cultura, la enseñanza, el "pensamiento". ¿Y qué escriben? Todos los clichés para despolitizar el recuerdo de Mayo: conflicto generacional, liberación de costumbres, revuelta
hormonal, reivindicación secreta del consumo, etc.

Desde luego, a través de sus discursos, resentidos y de-vuelta-de-todo, nadie podrá sentir nunca la menor curiosidad hacia lo que pasó y su posible vigencia o actualidad en nuestras vidas.

"Hasta las narices de Mayo", se dice por ahí, en respuesta. No me extraña. Pero, finalmente ¿no es la misma posición del mainstream pero al revés? Porque ¿de qué se está hasta las narices? No será de Mayo, del que se sigue sin saber nada. Nada de los procesos de politización donde arraigó. Nada de los procesos de politización que le dieron vida. Nada de los procesos de politización que alumbró más tarde. Nada de la Guerra de Argelia, nada de los Comités Vietnam de Base, nada de Rhodiaceta, nada de SouB, nada de Nanterre (a excepción de que allí estudiaba Cohn-Bendit y un día los chicos invadieron el dormitorio de las chicas, jaja), nada de los comités de acción, nada de Flins, nada de la Comuna de Nantes, nada de los Grupos Medvedkine, nada del Grupo Vertov, nada de las encuestas y las proletarizaciones, nada de Larzac, nada de la GP, nada de Revoltes Logiques...

Pero finalmente "hasta las narices de Mayo". Porque la lógica de la conmemoración se lo come todo.

Counter-Revolutionary dijo...

Genial revista de prensa. Suelo leer Babelia, igual que el ABCD. Este aún no lo he leído, mi padre es quien recibe los periódicos en su despacho y de los periódicos de a partir del sábado aún no sé nada. Supongo que hoy los traerá. Ya te contaré mis impresiones.