sábado, 19 de abril de 2008

Mi cole





Evolución de Tajamar y su entorno, en Vallecas. Fotos de 1964, 1970, 1987 y 2008.

Ayer fue uno de esos días en los que uno constata de un modo amasable que la felicidad nace de vivir para otros.

Tajamar, mi colegio, donde pasé los 12 años de mi enseñanza media, cumple 50 años. Con ese motivo, se convocó una cena para todos los que habíamos estudiado el antiguo COU, ventipico promociones en total.

Hacía diez años que los de la mía salimos del colegio y desde entonces no nos habíamos reunido, aunque sí se ha mantenido contacto y amistad entre algunos. En las últimas semanas hemos tratado de hablar con el mayor número de gente posible para avisarles de la velada. La respuesta, aunque insuficiente, fue bastante numerosa.

A mí me conmovió especialmente encontrarme con Álvaro, con el que coincidí en 1º y 2º de BUP, luego él hizo ciencias, yo letras, y perdimos el contacto. Le llamé a casa el jueves, con cierta precipitación, pero no quiso perderse el encuentro. Incluso avisó a David. Estuvimos los tres acordándonos de esos dos años que compartimos, y -el alcohol, sin duda, ayudó- nos tronchamos de risa: verdaderamente eramos unos grandísimos hijos de puta (a pesar de la santidad de nuestras madres).

Nos acordamos de aquel profesor de inglés al que llamábamos "Padre Ángel" porque se parecía a Javier Cámara, que en aquel entonces debutaba haciendo del personaje homónimo en una serie de televisión (Ay, Señor, Señor). Llegó en septiembre y duró apenas hasta Navidad por el maltrato físico y psicológico al que le sometimos.

Nos preguntamos qué habrá sido de algunos potenciales delincuentes que coincidieron con nosotros en 1º de BUP. Recordamos a la gente por sus motes (algunos verdaderamente retorcidos o simplemente ofensivos: chimpanzanco, orejas recortadas, "metí 20 puntos", satán, forrestgump, David Expósito el feo y David Expósito el bueno, Pelopís, el pota y el kaka..), el bofetón que el Franco le metió a Víctor ("a arrear a tu padre"), la moda de escupir en la espalda del profesor de inglés, las ingobernables clases de informática del viernes por la tarde en las que se instauraron las costumbres de cantar "cumpleaños feliz" (Añez trajo un día caramelos, incluso) y patear sillas y pupitres al volver al aula...

Creo que no es casualidad que en aquella clase estuviese Mario, luego famosillo por su participación en Gran Hermano. Ya en aquel entonces prometía. Era un cabrón con gracia, que se dice, y con un gen hiperactivo que le llevaba a dar la nota desde el minuto cero y que en aquel entonces, por cierto, no se había hormonado y era un cuerpo-escombro.

La mayoría de nosotros no llegaremos a ministros o a dirigir grandes empresas. Pero lo que nos hemos reído no nos lo quita nadie.

(PD: Dejo para otro día lo que Tajamar le ha dado a Vallecas y a buena parte de los que pasamos por sus aulas.)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Por haber estudiado en ese colegio no puedo dejar esta entrada con 0 comentarios:

¡que gran colegio!

Anónimo dijo...

Ja ja ja. ¡Qué buenos momentos pasé allí! La verdad es que nuestra promoción (la del 96) fue también de "pata negra" (para desgracia de muchos profesores).

En fin, no hay nada que la edad no cure.

Un ex del Taja.