martes, 29 de abril de 2008

Los que alimentan el fundamentalismo

Voy leyendo, poco a poco, los textos que B16 nos ha dejado a su paso por los Estados Unidos de América. Resulta sonrojante que para los medios de comunicación, para el analista medio, apenas lo único que haya quedado sea la referencia al tema de los abusos sexuales a menores.

Es tremendo que después (¡una vez más!) de la defensa que de la Razón creadora, del Logos, de la ley natural como base de la ley, ha hecho el Papa, haya quien siga empeñándose en hacernos creer que el Catolicismo (la religión) defiende la irracionalidad.

Leo la lógica pena (la pena del hombre recto) que trufa una interesante reflexión de ARP a cuenta del revuelo prisaico (y no prisaico) montado por lo de que haya sacerdotes católicos en los comités de ética de la Sanidad madrileña.

Se refiere a un artículo de Soledad Gallego-Díaz, en el que -contra lo que suele ser habitual en ella- se ve que la víscera ha anulado la ecuanimidad razonable. Da la impresión de estar sustentado sobre una imagen del Catolicismo que, mirando apenas a la actualidad del Ratzinger/B16 razonable y razonante, no se tiene en pie: una religión cerril, oscurantista, contraria a la razón...

Dice que "los ciudadanos, que tenemos derecho a tratamientos médicos de calidad, deberíamos exigir también que los debates sobre cuestiones morales que afectan a nuestra vida y a nuestra muerte no queden en manos de ignorantes o aficionados, cuyas únicas credenciales demostradas o demostrables sean tener fe y obediencia".

Ignorantes y aficionados. Fe y obediencia. Eso es lo único demostrado y demostrable de los curas católicos. Pues vale.

Me acuerdo ahora de Amis y de toda la troupe de ateos ilustrados y beligerantes con la religión, causa de todos los males al parecer, de todas las violencias. No se dan cuenta de que son ellos los que excluyen la posibilidad de una religiosidad razonable, del Logos creador, al negar rotundamente que la "condición de curas o de jerarquía religiosa" no sea "motivo suficiente para participar en el debate sobre cuestiones de moral social que afectan a todo tipo de ciudadanos, creyentes o no" (Gallego-Díaz dixit).

Algunos como Habermas ya tienen claro que esa visión es un error, visto a donde lleva la supuesta ética de el humanismo ateo. B16 lo explicó tan ricamente en el censurado discurso de La Sapienza.

Estos son los de la Alianza de Civilizaciones. Niegan a las religiones la base racional. Y, ¿sobre qué quieren asentar ese diálogo? ¿sobre el sentimiento? ¿sobre el temor a las bombas? Cada día tengo más claro que estos ilustrados que se jactan de racionales-istas y que buscan redimir el mundo arrumbando la religión al desván de la experiencia sensible y privada, no hacen sino alimentar la voracidad del fundamentalismo religioso (sea en las calles de Irak o en las de la América rural).

[P.D.: No querría excusar la enorme culpa que tenemos los católicos por rehuir muchas veces y durante tanto tiempo los lugares donde se desarrolla este debate intelectual y moral. Estas injustas acusaciones son un estímulo para mí, y espero que para tantos.]

3 comentarios:

ARP dijo...

He entrado varias veces, a verme nombrado de 'hombre recto', a ver si me lo creía leyéndolo.

Agus Alonso-G. dijo...

Ja, ja. No me cabe la menor duda de que es certísimo.

irichc dijo...

Muy bien razonado. El diálogo lo quieren asentar en el mesianismo compasivo y, en su defecto, en la fuerza de la ley, que son las lecciones que les enseñó el mayo del 68.

El iuspositivismo guarda un sospechoso parentesco con el marxismo, que vincula el derecho a la lucha de clases. El primero muestra como producto terminado, de clase dominante en la cúspide burocrática, lo que el segundo enuncia como proceso continuo y global. Pero el fundamento es idéntico: no hay derecho ajeno a su cultura porque tampoco existe un sujeto superior a sus relaciones de producción.