domingo, 6 de abril de 2008

Lo que nos separa

Es muy asombroso, para quien se toma el trabajo de reflexionar sobre este punto, que todos los hombres estén constituidos de tal modo que son unos para otros un misterio impenetrable. Cuando entro en una ciudad populosa por la noche pienso que cada una de aquellas casas agrupadas en la sombra tienen secretos que le pertenecen, que cada uno de los corazones que laten en esos millares de pechos es un secreto para el corazón que está a su lado y que le es más querido. Hay en este misterio algo más terrible y desgarrador que la Muerte"

Historia de dos ciudades, Charles Dickens, trad. de A. de la Pedraza.

3 comentarios:

Mery dijo...

Es asombroso que hayas reflexionado sobre ese misterio al tiempo que yo llevo unos dias con la misma matraca. Hace poco hablé sobre el misterio que encierra la mente del ser humano en mi entrada "El Hombre en busca de Sentido", aunque fuera por otros derroteros...
Un abrazo
Mery

Agus Alonso-G. dijo...

La reflexión me la sirvió Dickens, la verdad.

Counter-Revolutionary dijo...

O también, querido Agus, esa es una parte del misterio de la Muerte. La Muerte no sería tan terrible sin esa unicidad, al morirse una persona se apaga lo que es todo un mundo, lo que es insustituible. Me temo que las palabras resultan muy pálidas para reflejar la verdadera importancia de ese hecho.