lunes, 28 de abril de 2008

La noche de los libros (y III)

LIBRO VI: En el que la poesía también existe

A estas alturas, ya me arrepiento de no haber tomado la copa de vino que se ofrecía en Ocho y Medio. Pero no sólo de pan vive el hombre, así que me meto en el Centre Cultural Blanquerna, que es como hacerlo en la Diagonal barcelonesa en plena calle de Alcalá.

Para aliviar los chascos recientes, me compro dos libros de Acantilado, entre ellos el Zweig que Armando me recomendaba. Fuera, una cola considerable espera para acceder a la conferencia con el siempre controvertido Michel Houellebecq. Para amenizar la espera,un grupo de latin-jazz toca en la calle, dentro del programa de 'La noche'.

Al norte de la Gran Vía, en la librería Antonio Machado, firma libros Elena Medel, joven poetisa de Córdoba. Hablamos, sí de literatura, pero especialmente de Eurovisión. Está enfadada por que no fuese 'La Casa Azul'. Dice por lo bajini que mandó diez mensajes para votar en su favor y apuesta que el chiki-chiki quedará entre los cinco últimos. Su gran sueño no es ganar el Cervantes, sino ser comentarista de la gala eurovisiva.

¿Qué busca en los libros? "Ser feliz durante un rato", concluye.

LIBRO VII: En el que Patti Smith pregunta por el chiki-chiki

Que Rodolfo Chikilicuatre aspira a icono pop del friquismo posmoderno español lo confirma que ese mito del 68, uno de los muchos 68, Patti Smith, dice tras una canción: "Yo estoy pensando en Lorca y mi hijo está hablando sobre chiki-chiki". Su hijo es el guitarrista que la acompaña en el escenario y que amaga el 'robocop' entre las risas del público. La cantante y poetisa aparenta no entender.

La noche, como la de Cenicienta, acaba con el momento culmen. Con un estilo intimista y maternal, Smith se mete al público en el bolsillo. Canta, lee poemas, se deshace en agradecimientos a la ciudad, a esa noche "que pertenece a los amantes de libros", menciona a Goya, el Gernika de Picasso... y lee un poema que nació en la capital.

Y la noche acaba, está acabando... Bajamos las escaleras de palacio, aferrándonos a todo lo que nos ha dejado, para que no se nos pierda. Más allá de los tropecientos actos culturales dignos de titular noticias, me quedo con ese polen intangible que la jornada ha dejado en el aire.

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