sábado, 26 de abril de 2008

La noche de los libros (II)

LIBRO II: En el que nos enteramos de lo que es un diario

José Luis García Martín y Andrés Trapiello no debaten, simplemente discuten. Muy amigablemente, eso sí.

Hay un público bastante generoso y sorprendentemente joven en su debate. García Martín dice que "a veces sabe más el lector que lee y anota una obra, que el escritor que a veces fantasea sobre lo que le gustaría haber escrito". Está diciendo que él sabe más de la obra de Trapiello que Trapiello mismo y se postula para editar sus ya quince tomos de diarios con anotaciones en Cátedra. Trapiello se defiende con buen talante.

Acaba la sesión. El escritor leonés me dice que daría el Premio Cervantes a Cervantes. García Martín dice que va a ser "malicioso" y que se lo daría al actual ministro de Cultura, "que no se lo merece, pero se lo han dado a muchos que no lo merecen", apostilla.

[Nota del editor: A Trapiello se le veía muy contento. Por lo que alcancé a oír, ambos venían 'calentitos' de haber estado debatiendo-discutiendo antes del mismo debate. Le pedí que me firmara La manía y me preguntó si leía sus diarios o algo así, recuerdo vagamente cómo discurrió la conversación. Le dije que "no todos... iba a decir que por supuesto. Desde Las inclemencias del tiempo, y algunos antes, en total seis o siete". Ahora que leo en La manía sus críticas a quienes le dicen que han leído "todos sus libros" casi me alegro de haber sido tan atrevido para decirle que por supuesto no me los había leído todos.

Me agradeció mucho que le hubiese elegido a él en el trayecto. No sé si se lo dije en el momento, pero el placer es mío. Luego le pedí hacerle la foto para el reportaje y el entorno era bastante feo, la verdad. A él se le ocurrió la foto con la salida de emergencia. Me pidió que se las mandara y nos despedimos muy agradecido ambos recíprocamente.]

LIBRO III: En el que no se cuenta el encuentro con Álex de la Iglesia y...

...Julio Médem. Porque Álex de la Iglesia se ha borrado a última hora y el cineasta vasco no ha llegado, más de treinta minutos después de la hora prevista. El encuentro va a tener lugar en la librería de cine Ocho y Medio. Se reparten copas de vino para aligerar la espera, pero me digo que estoy de servicio.

Con la excusa de que falta el personaje, me dedico a las personas. María José y Ángel entran con el carrito de Gastón, su hijo, en el local. Transpiran la sonrisa. Ella me recomienda La conjura de los necios y él me dice que sería el Dean Moriarty de On the road, del beatnik Kerouac.

Entre una postal de Sofía Loren y otra del Robert de Niro de Toro salvaje, me encuentro con Marina y Carlos. Ella quiere ser la Jo de Mujercitas y él daría el Cervantes a Javier Cercas, aunque reconoce que apenas lee literatura en español.

LIBRO IV: En el que Sabina lee sonetos

Debiera acudir a un debate sobre la prensa frente a los libros con los principales gurús del suplementado cultural. Esto es prensa y hablamos sobre libros. Pero el olfato 2.0 me dice que los lectores-espectadores que más nos interesan están en la FNAC, con Sabina y García Montero.

En efecto, Rubén y Alberto, estudiantes de Psicología, me dicen que le darían el Cervantes a Sabina sin dudarlo. Es un público entregado. "Esto parece el orgullo gay", dice el cantautor de voz cazallera, bien acompañado por un cubata, después de que él y el poeta andaluz se lancen piropos recíprocos y se dediquen poemas recitados. "Lee un poema, leo yo otro y firmamos los libros a estas señoritas", señala Sabina.

LIBRO V: En el que pasamos por la calle Cervantes


Me voy a Mayor, en busca de Javier Marías, sepultado tras una fila de lectores en la librería Méndez. Ni siquiera tengo un libro que me pueda firmar para llegar hasta él y que me diga a qué personaje literario envidia, así que sigo mi periplo, en busca de Juan Manuel de Prada, que el programa supone en la librería Códice, junto a Antón Martín.

No hay tal. La librería está muy cerrada. Me pongo en contacto con el escritor de Zamora y me dice que en ese momento está en El Corte Inglés de Serrano, a punto de dejarlo para irse al VIPS de la misma calle. Le deseo suerte.

Al menos, el paseo por la calle de Atocha y el barrio de las letras me reconcilia con la literatura. Con la iglesia de San Sebastián hemos dado. Por un momento me hago la ilusión de ser un galdosiano personaje de Misericordia.

Nuria y Manuel, jóvenes universitarios, buscan un espectáculo de títeres en la calle Amor de Dios. Y por este, acudo en su ayuda. Poco puedo hacer: o alguien se ha comido un número o la librería a la que se dirigen está en el andén 9 y 3/4.

Continuará...

3 comentarios:

batiscafo dijo...

Me gusta este diario tuyo de callejerías literarias. Tiene un tono entre ingenuo, castizo y postmoderno encantador. ¡Que siga!

ARP dijo...

Muchas gracias por la crónica, aunque me supo a poco.

Agus Alonso-G. dijo...

Gracias. Mejor que os sepa a poco, no 'vayaser' que os estrague ;)