miércoles, 2 de abril de 2008

Generación JPII

La huella que, en vida me dejó Juan Pablo II, fue un modo de hacer ("el Papa que nos quitó el miedo") y la última visita que realizó a España en 2003. Revivo fácilmente aquella tarde de mayo, en la explanada de Cuatro Vientos, a cientos de metros de distancia del escenario, un poco 'de vuelta' de la masa, del lugar, de las circunstancias...

Y cómo él, sus palabras, su presencia, conmovieron el sanctasanctorum de mi alma. El último capullo de la última fila en el monte de las Bienaventuranzas, me imagino, sentiría algo así. La conciencia de la absoluta lejanía entre él y uno mismo en lo que a santidad se refiere. La viva emoción de una cercanía, una ternura personal, que rompía toda distancia. Aquella tarde, como a la mañana siguiente en Colón, cuando se despidió "hasta siempre" de la "tierra de María", lloré.

He oído quién criticara que la gente se quedara con el envoltorio, la emoción, y no supiera qué había dicho el Papa entonces ("el mayor drama de la sociedad contemporánea es la falta de interioridad"; "se puede ser moderno y profundamente fiel a Jesucristo"). Sin embargo, creo que las palabras ahí están escritas, pero su presencia y el aura de amor que transmitía no hay material que lo registre.

Creo que la 'generación Juan Pablo II' existe (o existirá, en la medida en que sus frutos no han eclosionado con todo el vigor... todavía). No sé cómo se definirá cronológicamente. Yo, que me considero parte de ella, no he visto en vivo al Juan Pablo II enérgico, deportista. Nací en 1980 y cuando me quise empezar a enterar de algo de lo que este Papa tenía que hacer y decir, podía parecer que me había perdido ¡tanto!

El día siguiente a su muerte, soñé con él. Que éramos compañeros de juegos de infancia y jugábamos a indios y vaqueros (no sé si algún psicoanalista podría deducir algo inteligible de ello, pero así fue). Para suplir lo que me 'había perdido', durante el año y medio posterior a su muerte, me leí de seguido sus catorce encíclicas.

Lo que ahora no deja de sorprenderme es que empiezo a pensar (debería decir que estoy seguro, pues creo en la Providencia) que esa 'generación Juan Pablo II' incluye, como en un nuevo estadio de formación, la enseñanza y los modos de B16.

Para mí, que la emoción que transmitía Juan Pablo II me sirvió como una guía para el sentimentalismo propio de la adolescencia y primera juventud, el mensaje de palabra y obra sobre la "Razón-amor creadora" de este Papa es un continuo fundamento que me afianza y nutre frente a la voragine intelectual-cultural propia del día.

En un encuentro que un grupo de universitarios mantuvimos hace dos años con monseñor Justo Mullor, hasta octubre pasado director de la Academia diplomática vaticana, nos dijo que éramos unos afortunados porque los Papas de los próximos 50 años serían muy santos, como fruto del Concilio.

Por eso pienso a veces que quizá no sea exacto hablar de la 'generación Juan Pablo II', sino más bien la 'generación Vaticano II'. ¿Englobaría quizá varios siglos? Chi lo sa!

1 comentario:

Nika dijo...

Hola, te encontré por casualiad. Me llamó la atención el nombre de "generación JPII". No se si existe una generación concilio (o algo así como decís al final), creo que a diferencia de los anteriores JPII abarcó con su pontificado una generación (o varias) completas. No tiene nada que ver el año en que naciste, creo que nos abarca igual. Por su largo pontificado, por su carisma particular (que no recuerdo hayas mencionado) creo que, además de su gran capacidad intelectual, este papa fue único y ha marcado una generación. El concilio debería marcar varias, pero a la luz de lo que se ve...todavía falta un trecho. Realmente creo, como vos, que es momento de estallar, eclosionar. Creo también que los medios son distintos a los de los ´70 y ´80. Como bien rescataste: "Se puede ser moderno y fiel a Jesucristo". Cada uno debería encontrar el cómo.
Aunque para serte sincera estoy convencida que el camino es la unidad. "Sean uno para que el mundo crea". Da soli la cosa no funciona. "Vean como se aman". Eso. Buen, nada más. Nos seguimos leyendo.
Ah!! De paso, nada que ver: no encontré tu post sobre Charles Taylor (motivo por el cual te encontré), mi pregunta es: el tipo es cristiano de alguna clase o es que su filosofía va pegadita pegadita?.
Saludos!!