martes, 1 de abril de 2008

Arte femenina

Que su directora procedía del mundo de la publicidad era algo que Mi vida sin mí exudaba por entre las junturas de cada fotograma. Isabel Coixet hizo con ella un gran anuncio de compresas, alabado por muchos. Cuando vi la película hace poco me decepcionó. La premisa de partida es buena, pero... bluf.

La vida secreta de las palabras, en cambio, me ha parecido un salto de gigante. Quedan aun rescoldos de planos tipo "shumshum-shumshum... ¿a qué huele el aire?", pero la premisa es interesante, bien desarrollada, y la historia, muy emocional, es, dentro de su dramatismo, contenida. Me atrevería a decir que no hay excesos, y se nota el esfuerzo de la Coixet guionista. Sarah Polley y Tim Robbins hacen un trabajo admirable, bien acompañados por los secundarios.

Creo que sí es acertado calificar algunas obras narrativas como "femeninas", pero lo curioso es que, en esos casos, suele ser la causa de los defectos que les encuentro. Me ha gustado la obra de autoras como Sigrid Undset, Harper Lee, Fernán Caballero, Icíar Bollaín, Gracia Querejeta, Flannery O'Connor..., pero me gustaron en la medida en que no pensaba "se nota que esto lo ha hecho una mujer".

¿Hasta qué punto es bueno que la sensibilidad femenina se manifieste en la narrativa? En lo que me gusta de la obra hecha por mujeres, ¿está esa sensibilidad? ¿O está sólo lo que de psicológicamente común tenemos hombre y mujeres? ¿Les echa para atrás a las mujeres algo relacionado con la sensibilidad masculina en la literatura hecha por hombres (más allá del género bélico y demás)?

Me pregunto.

8 comentarios:

batiscafo dijo...

"La vida secreta de las palabras" es una de mis pelis pendientes. "Mi vida sin mí" la vi el año pasado y coincido contigo en que se pasa de publicitaria aparte de que se queda corta de miras.

En cuanto al arte femenino, sería interesante que concretaras algo más sobre qué cosas no te gustan.

Es posible que eso que tú detectas como defectos también lo detectemos algunas mujeres con respecto a cierta literatura, esa que te da vergüenza ajena. No es propio de las mujeres la debilidad de ánimo, el afán por investigar en las vidas ajenas, la sensibilidad enfermiza, etc., como no son propias de la masculinidad ciertas deformaciones como la brutalidad, la simpleza, etc.

Me parece que lo que tú llamas sensibilidad femenina son más bien deformaciones y atrofias de la feminidad. A fin de cuentas las verdaderas notas de la psicología femenina y masculina tienden a completar la idea de persona como imagen de Dios.

Edith Stein lo dice de manera admirable: "Cada cual está llamado al seguimiento de Cristo. Cuanto más avance en este camino, tanto más será semejante a Cristo y, puesto que Cristo encarna el ideal de la perfección humana, en la que no existen unilateralidades ni imperfecciones ni debilidades, uniendo en lo humano los rasgos de la naturaleza masculina y femenina, los seguidores fieles a Él llegan a estar cada vez más elevados por encima de los límites de la naturaleza. Por eso vemos en hombres santos una bondad y una ternura femeninas, un cuidado verdaderamente materno de las almas que les son confiadas, y en las mujeres santas una audacia, prontitud y decisión masculinas".

Mery dijo...

Creo entenderte meridianamente. Una película que muestre una excesiva sensibilidad "femenina" puede resultar empalagosa en extremo, en cuanto que implica una deformación de la natulareza humana en sí, una exageración impropia , artificial y ridícula.
Es mas que posible que cuando te gusta una película dirigida por una mujer, sea por su valía y calidad profesional, no por su mente femenina.
Habría que analizarlo mas en profundidad, no obstante.

Agus Alonso-G. dijo...

No hablo de 'vergüenza ajena', batiscafo, sino de cierta prevención o ligero rechazo.

De todas maneras, no tiene por qué tratarse de deformaciones de la sensibilidad femenina. Es lógico que cosas de la sensibilidad femenina o masculina desagradan al sexo opuesto.

Pero, como dice Mery, habría que pensarlo más en profundidad. Yo no lo tengo trabajado, es apenas una intuición.

Quizá el buen artista tenga que trascender su psicología en cuanto masculina o femenina. No lo sé.

batiscafo dijo...

Me ha traicionado el empleo inapropiado de un pronombre reflexivo. En realidad es a mí a quien le da a veces vergüenza ajena. No he profundizado en exceso en el tema pero algunas vueltas le he dado.

Es posible que haya rasgos de la sensibilidad femenina o masculina que desagraden al sexo opuesto, pero no debería ser “lógico”, creo, al menos en cuanto a naturaleza se refiere.

Si la función de los sexos opuestos es atraerse y ambos unidos completan toda la variedad y riqueza de la personalidad humana, no deberían producir “cierta prevención” o “ligero rechazo” las características femeninas o masculinas. O si no, ¿por qué clamó Adán “ésta sí que es carne de mi carne y hueso de mis huesos? No me interpretéis en clave quisquillosa, voy al fondo del asunto.

Es posible que, después de la caída, esa relación se haya deteriorado, y de ahí vengan ciertos excesos, el sometimiento de la mujer al varón, las incomprensiones y otras tantas cosas. En cuyo caso, se trataría de esas atrofias y deformaciones a las que me refiero.

Mery, estoy de acuerdo con la primera parte de tu razonamiento, pero discrepo ligeramente de la segunda. Creo que en el panorama del cine, como en la sociedad, como en la familia, etc., son necesarias tanto la mirada masculina como la femenina y cada una aporta rasgos propios. Cabe una excesiva sensibilidad femenina que a mí tampoco me gusta, pero cabe la medida, y en ese sentido esa visión femenina es enriquecedora. Por supuesto que por encima de todo esto es imprescindible la valía, no vayamos a caer en el odioso sistema de cuotas.

Algunas características de la sensibilidad femenina: El interés por la persona, la atención a lo global y a lo particular a un tiempo, la intuición, el aprecio por la belleza, la generosidad, la defensa del necesitado, la compasión, la empatía, la capacidad para el diálogo y para la convivencia pacífica. Todo esto es positivo y atractivo, creo yo.

Seamos realistas: no nos encontramos en estado edénico, eso es cierto, pero es posible recuperar esas conquistas. En ese sentido pienso que cuanto más potenciemos hombres y mujeres las cualidades propias de nuestro sexo más brillará nuestra sensibilidad característica, y en la medida en que aprendamos a valorar la alteridad mejores personas seremos. Me remito a Edith.

No agoto el tema, por incapacidad personal y por falta de tiempo, pero ahí van esos apuntes por si alguien quiere seguir.

Por cierto, buen recurso el del título entrecomillado. Reivindico, no obstante, el adjetivo en masculino, por llevar la contraria, nada más.

Terzio dijo...

Sed contra, Dios los creó hombre y mujer: La distinción entre está en la intención de...si me explico.

Y es bueno que se distinga y que sea "notable". De lo contrario se estaría postulando un reductivo unisexualismo hermafrodita literario...o alguna monstruosidad así.

Lo que va de las Bronte a Dickens, por ejemplo; o de Rosalía de Castro a Bécquer, verbigracia, es algo más que lo literario, y que está haciendo - y distinguiendo -literatura.

'

Mery dijo...

Pues si, el debate sería muy interesante si tuviéramos opción de comentar escenas concretas y su posible comparación si hubiesen sido dirigidas por hombres ó mujeres.
No cabe duda de que la diferencia sensitiva hace muy enriquecedor el panorama, ya no artístico, sino vital.
Por cierto, caigo en la cuenta de que conozco a pocas directoras de cine.
Un saludo a todos

Agus Alonso-G. dijo...

Sigo reflexionando tratando de asumir vuestros comentarios.

Hay buena y mala literatura. Hay buena literatura hecha por mujeres y hombres y mala literatura hecha por mujeres y hombres.

Pero creo que es muy natural que haya características femeninas o masculinas que sean incomprensibles para el que no tiene esa sensibilidad. Y , en efecto, un estado edénico que no he conocido y que ya no volverá no creo que sea el marco de la reflexión. Aquí he tratado de no pasar de la antropología.

La realidad es que hay obras que me parecen fallidas o no totalmente logradas en las que veo el problema en excesos nacidos de la sensibilidad femenina. Como bien dices, Batiscafo, posiblemente sean excesos, como lo serán otros de la sensibilidad masculina, pero están ahí y su origen es la feminidad.

Quizá es sólo que hay autores de segunda o tercera fila a cuya feminidad le cargo las culpas de la mala calidad de la obra injustificadamente.

En "Mi vida sin mí", que es de donde procede esta reflexión, hay muy poca contención emocional (aparte de la superficialidad o falta de miras) y eso me tira para atrás. Y es achacable a una directora, a una sensibilidad femenina incontrolada.

batiscafo dijo...

No podemos volver a ese marco edénico, eso está claro. La naturaleza humana (femenina y masculina) hoy por hoy es la que es, con sus excesos y sus defectos.

Quizá sea problema de calidad, como dices. Esa incontinencia emocional que yo también detecté en "Mi vida sin mí" no la vi, por ejemplo, en "Después de la boda" de Susanne Bier, que me parece sublime, ni en Deliciosa Marta", de Sandra Nettelbeck.

Pilar Miró con "El perro del hortelano" acierta, creo. Y Gracia Querejeta e Icíar Bollaín...no puedo decir. Las tengo en cartera. Ya ves, Mery que directoras haberlas haylas. Y me parece que las que cito son buenas, inteligentes, femeninas y contenidas en su emotividad.

En cuanto a la percepción femenina del arte masculino -¿o masculina?, que era otro tema que apuntabas, no sé qué decir. No me lo he planteado. Son tan frecuentes las obras artísticas realizadas por hombres que no se me ha ocurrido pensar que estaban hechas por hombres.