viernes, 7 de marzo de 2008

Segundo centenario

Me caía mal Goya. Tenía los elogios a su persona por culturilla a la moda porque asociaba su arte a los cuadros de la pradera de San Isidro, que me parecían superficiales.

Hace mes y medio me detuve -no demasiado- en él de nuevo, y he cambiado radicalmente mi opinión. Algo tiene que ver el hecho de que asocie desde hace un tiempo la figura política de Zapatero a la de Carlos IV.

Y entonces, esos cuadros que me parecían superficiales.


Me di cuenta que lo que me desagradaba de él no era él, su pintura, sino la sociedad que le rodeaba y que no tuvo más remedio que retratar. Superficial, bobalicona, a carcajadas en el borde del abismo. Qué siglo XIX el español, claro, con esta apertura.


Me pregunto si no hay algo de eso, feliz ignorancia, en estos tiempos. Quizá somos papanatas que se divierten con el pelele bajo un sol primaveral mientras se avecina el desastre.

1 comentario:

ARP dijo...

Muy bien visto todo lo que dices; me ha impresionado lo de las nubes oscuras en el cuadro del pelele, no me había fijado nunca; me da escalofríos.