viernes, 7 de marzo de 2008

La agonía del humanismo

Nunca he sido un asiduo de los suplementos culturales. Últimamente sí trato de echarles un vistazo. El Cultural de ayer trae un artículo que reúne las opiniones Rodríguez Adrados, García Gual, Carlos Alvar y Pablo Jauralde. Se titula "La agonía del humanismo", y no dice nada original, pero al menos se agradece que toque el tema.

Por otro lado, azuza la urgencia de hacer algo con la escombrera europea. No sé que me pasa que, últimamente, cuanto más arrinconado me siento, más me empujan las ganas de leer, de escribir, de pensar, de trabajar duro y llegar allí arriba, donde más se influye. Y más miro a largo plazo. Lo que pase estos cuatro años en España será importante o no. Pero será una anécdota en la amplitud, D.m., de mi vida. y ya no digamos en el curso de la Historia.

El Cultural trae también una reseña de mi antiguo profesor Santos Sanz Villanueva elogiando encendidamente el póstumo libro póstumo de Umbral (mencionándole uno siempre tiene ganas de hacer chispitas lingüísticas). Y una malísima reseña de Germán Gullón sobre un libro prescindible de McEwan, Chesil Beach. Otra interesante de Andrés Barba sobre unas epístolas de Chateaubriand.

Leo también en El País sobre la generación Nocilla, que me interesa muy poco. En la misma página del periódico, Vicente Verdú insiste en una concepción posmoderna (y como tal, de tendencias suicidas) de la novela. Digo insiste, porque ya se explayó al respecto en Babelia. Y, de veras, que ver pontificar sobre la novela con ese desparpajo sectario es grotesco. Una concepción de la literatura efímera, de petimetre.

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