miércoles, 5 de marzo de 2008

Apuntes de política

Parece que va terminando el plazo de más de un año que han supuesto las primarias estadounidenses, entre campaña, precampaña, antecampaña, media manga y manga entera. En el bando republicano gana McCain. Y me da la sensación desde las afueras que será el próximo presidente de los Estados Unidos.

Parece que Hillary se recupera en Ohio y Texas del noqueo al que Obama la había sometido en las once primarias previas. Si gana Hillary, se disputará con McCain ser el último líder de los Estados Unidos perteneciente a la generación del 68. Me da también la sensación de que en la Norteamérica del músculo militar, una mujer no será bien vista como presi.

Si gana Obama, será una lucha generacional en toda regla: el que sería el presidente más joven contra el que sería el presidente más viejo al llegar al poder. Yo, como Daniel Henninger, creo que todavía no ha llegado la hora de los políticos post-68, esa nueva ola de líderes que se avecina, y de la que no tengo muy claro si me gusta el estilo, superficialote y marketinero.

Es el estilo que estila ese Zapatero de derechas llamado Nicolás Sarkozy, gran decepción personal. Yo mismo lo presenté como un líder político esperanzador. Qué gran error. La decepción no viene de su poca inclinación a la estabilidad matrimonial, ni a que se dedique al ligoteo con una loba. Eso me parece puritano.

La decepción viene de que sus discursos, sus buenas palabras, su apariencia de creer en unos valores que puedan volver a fundamentar Europa, han quedado desmentidos por su carencia de acción. Después de diez meses de recibir cheque en blanco del electorado francés para poner patas arribas el sistema, el balance es paupérrimo.

Y lo triste es la apariencia de que esta pereza para el trabajo serio y decidido se compagina con el exhibicionismo del donjuán. El adolescente bobalicón que le roba las horas al estudio para dedicarlo a sus conquistas. Su estilo tiene mucho que ver con el de Zapatero (la promesa de examinar la gestión de sus ministros me recuerda al vacuo código de buen gobierno zapateril). El trabajo que nos queda para rehacer nuestra Europa es mayor del que parecía, pero el empeño merece la pena.

Ah, claro, y España. Dicen las encuestas que Zapatero ganó los debates. Y comprendo la distancia que me separa de esa supuesta mayoría demoscópica. El modelo de sociedad y de ser humano que me presenta Zapatero con sus acciones (hechos, no palabras) me incapacita para valorar sus propuestas.

Por Rajoy no pondría la mano en el fuego, pero al lado de la para mí evidente vaciedad zapateril adquiere incluso en algún momento aspecto de estadista. Del gallego diría que está acertando al insistir en ese mensaje de que le importan los problemas del hombre de carne y hueso. Otra cosa es que sea verdad. Esta España mía, esta España nuestra...

Habría que hablar del despotismo blando del que habló Tocqueville para entender que a la gente exclusivamente le haga zozobrar la incertidumbre económica... después de meterse en hipotecas de 60 ó 70 millones. Eso por hedonistas.

8 comentarios:

ARP dijo...

A mí también me está decepcionando mucho Sarkozy; sí, se está desvaneciendo en humo; su actitud en lo de Colombia es penosa. En cambio Uribe me está gustando mucho, su firmeza ante esos terroristas de dentro y los presidentes bananeros de Ecuador y Bolivia.

Agus Alonso-G. dijo...

Sí, Uribe siempre me ha caído bien. Cualquiera que se enfrente a las drogas con honradez, sentido común y firmeza tiene toda mi simaptía. Parece que su manos e nota en todo el país.

filomeno2006 dijo...

Raxoi, galego coma ti.

E. G-Máiquez dijo...

Magnífica entrada. Te quedo muy agradecido.

Agus Alonso-G. dijo...

¿Agradecido? ¿Por qué? Es un placer.

Verónica dijo...

Qué buen análisis. Cien por cien de acuerdo. Lo podría haber escrito yo misma, sólo que mucho peor. Gracias por la claridad y por la contundencia.

Ah! Y, en efecto, Zarkozy, puro humo. Hay que escuchar a B16 cuando dice que no podemos poner nuestras esperanzas en las estructuras políticas y sociales... Así pasa lo que pasa.

Agus Alonso-G. dijo...

Gracias, Verónica, y bienvenidísima. Lo digo de corazón.

En efecto, como San Francisco de Borja, nunca más servir a señor que muera, o algo así era...

Francis dijo...

Que tiene que rimar: nunca más servir a señor que se me pueda morir.