miércoles, 20 de febrero de 2008

Susto o muerte

Tocaba hablar de la muerte, a petición de un/una furtiva/o visitante -o, al menos, comentador/a- de este blog. Pero no he encontrado el hueco necesario para hacerlo con propiedad.

Solo señalaré que hoy he acabado con la titánica tarea de leerme Herzog de Saul Bellow. Dios mío, qué plomo.

Para curarme en salud y en fervor por la literatura, arramplo con un regalo que hice a mis padres en Reyes, Léxico familiar de Natalie Ginzburg. Espero que no me falle.

Ah, y vi hace unos días la última de los Coen. Me gustó. Ya hablaré de ella. Entre tanto consumo de literatura y cine del país cocacolero, me pregunto donde quedará mi idiosincracia.

3 comentarios:

pseudópodo dijo...

Natalia no te fallará. Y muy bueno el truco de regalársela a tus padres.

Agus Alonso-G. dijo...

Ya veo que el gesto canta mucho. Je.

Counter-Revolutionary dijo...

Dicen, sin embargo, que no es muy fiel a la novela de McCarthy.