miércoles, 13 de febrero de 2008

La mojigatería de nuestros días

Yo: (a cuenta del contrato de inmigración) Yo creo que en España no somos racistas. Si acaso, a veces, pueblerinos.

Interlocutora: Sí, mira lo de Hamilton en Montmeló.

Yo: Bua. ¿Me vas a decir que si yo soy del Madrid y veo un partido contra el Barça y Eto'o nos mete un gol y yo le grito con toas mis ganas "puto negro" es que soy racista?

Interlocutora: Si uno lo dice es porque en el fondo...

Yo: Es como si a un gordo le llamas "puto gordo" en un momento de cabreo. Eso, ¿qué es? ¿"Obesismo"?

Interlocutora: Si uno lo dice es porque en el fondo...

Yo: (Mmmm... Pues va a ser que soy racista)

6 comentarios:

Terzio dijo...

Pues lo mio es más grave...me temo.

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Anónimo dijo...

me gusta mucho leerte aunque no comparto nada tus opiniones, paso un rato agradable viendo como un tío que me parece sensato tiene un punto de vista tan opuesto al mío.

Agus Alonso-G. dijo...

Entonces seríamos buenos amigos. Y eso es lo importante.

¡Es tan natural tener puntos de vista opuestos! Pero es importante que eso no separe radicalmente.

Te agradezco el comentario, hace que termine la semana más contento.

Terzio dijo...

.

De nada!

Es un placer.


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diosa de las ninfas dijo...

todos somos un poco racistas siempre...es inevitable...

Agus Alonso-G. dijo...

Yo es que siempre he diferenciado entre sentir y consentir, peor quizá es que, en efecto, todos somos un poco racistas.

Gracias, Terzio, gracias.