lunes, 7 de enero de 2008

Nosotros, los modernos

“Las realidades nacidas de la filosofía del hombre moderno parecen sentir un placer travieso en llevar la contraria a las ambiciones de esta filosofía, en transformar sus promesas en amenazas, en funcionar por sí mismas. Es indudable que reina la racionalidad, pero se ha vuelto difícil oponer, sin recurrir a otro tipo de proceso, los cálculos de la razón a las tinieblas de la superstición, pues los procesos desencadenados por la razón no tienen nada de razonable.

(...) He escogido como máxima pedagógica esta confidencia del inmenso profesor que fue también Michelet: ‘Siempre he tenido la delicadeza de no enseñar jamás lo que yo no sabía. Así salía al encuentro de esas cosas tal como eran en mi visión apasionada, nuevas, animadas, ardientes, bajo la primera atracción del amor’” (p.20; Nosotros, los modernos; Alain Finkielkraut. Ed.Encuentro. Trad.de Miguel Montes. 2006. T.original: Nous autres, modernes, 2005)

No hay comentarios: