jueves, 24 de enero de 2008

Mentar lo santo

Decía hace unos días Arcadi Espada en su enlazado blog:

Con mayor o menor cordialidad las personas religiosas no pierden ocasión de recordar la superioridad de sus trascendentales creencias sobre todas las demás. En la discusión sobre estos asuntos suele darse un momento álgido en que el creyente que acaba de afrontar una ironía, incluso suave, sobre su creencia, endurece el gesto y replica con talante perdido: “Haga el favor de ser respetuoso.” La misma reacción, idéntica, se produce en la discusión patriótica, que es la siguiente estafa. Coherentemente jamás se ha visto a un darwinista exigir respeto cuando algún simpático creyente se muestra dispuesto a admitir, como máximo, que los darwinistas pueden venir del mono. Siglos de subordinación son la causa probable de que el pensamiento laico aún no se haya sacudido esta capacidad intimidatoria de la religión"

Es un tipo inteligente y agudo, y cultivado, el Espada este. Y de los que piensan que la religión es intrínsecamente mala, porque provoca fanatismo y violencia. (Pues no ha habido crímenes pasionales, y sólo cuatro alucinados dirán que el amor es pernicioso). Sus objeciones y críticas a la religión, justo es reconocerlo, suelen ser interesantes, desapasionadas, y por lo tanto dignas de ser escuchadas y meditadas.

Hacía lo propio con este argumento espadil mientras bajaba unas escaleras mecánicas en el Metro -próxima estación Avenida de América-, cuando se me ocurrió algo. Semejante a lo que cuenta sobre la religión y sobre la patria, sucede con la propia madre. Que a uno maldita la gracia que le hacen que la menten irónicamente (salvo los intimissimi y sólo beodos, claro).

En efecto parece que las religiones (y la patria) tienen más que ver con la madre que con la ideología.

Porque, por mucho que algunos se empeñen, ideología y religión nunca serán lo mismo, como no lo son convicciones y creencias. Ambas respetabilísimas, pero cada una afectando a estratos diferentes de nuestra sensibilidad-racionalidad. Y mientras no quieran enterarse, no encontraremos la solución para algunos de los más graves problemas que amenazan el inmediato futuro.

2 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

Yo, querido Agus, le niego al afilado Espada la mayor. Por lo que veo (y practico) son los darwinistas y cía. los que no soportan la contradicción, ni las ironías esas, ¿cómo se dicen?, incluso suaves.

Agus Alonso-G. dijo...

Aguda observación. Y cierta.