viernes, 18 de enero de 2008

Expiación, la película

Joe Wright (Inglaterra, 1972) demostró con Orgullo y prejuicio (Pride and prejudice, 2005) que es un director más que solvente, un joven creador a tener en cuenta. Con Expiación (Atonement, 2006), lo confirma, superándose además, al enfrentarse a una tarea especialmente arriesgada: la adaptación de la obra maestra homónima del novelista Ian McEwan (Inglaterra, 1948), de la que hablé aquí.

Expiación, la novela, era especialmente complicada de llevar a la pantalla. Un buen director debía esquivar, a mi juicio, dos riesgos principales: contar en imágenes una historia que es eminentemente psicológica –riquísimamente psicológica-, y no hacer simplemente una transposición de los hechos, sino aportar lo propio de la narrativa audiovisual a la historia. Wright los esquiva. Capta el espíritu de la obra y lo expresa con los medios que el cine le ofrece. La película está llena de aciertos narrativos y técnicos. El cineasta demuestra su maestría a la hora de trasladar el tono diferente de cada una de las diferentes partes de la novela: el montaje en puntos de vista de la primera (resumir la tela de araña que teje McEwan era dificílisimo), la recreación histórica y la narración absolutamente visual en la segunda (¡el travelling de la playa!), la vida interior de Briony en la tercera, el formato entrevista del epílogo. La fotografía es impecable y refleja cada uno de esos tonos. La película, como la novela, recoge y transforma el espíritu de la narrativa inglesa (la novela, no en vano, está encabezada por un fragmento de La abadía de Northanger (Jane Austen, 1817).

No sé lo que busca exactamente Wright al interpelar continuamente al espectador con un ángulo de cámara que nos enfrenta a la mirada de los personajes, pero el resultado es poderoso. El reparto, claro, ayuda: Knightley con su serena belleza de amazona y sus duros ojos; McAvoy, la transparencia del azul entre los escombros; Briony, glacial en su niñez, penitencial en su primera juventud, crepuscular en la vejez (brutal la breve aparición de Vanessa Redgrave confesando a cámara la minuciosidad del pecado que ha querido expiar). La genial música de Dario Marianelli, como toda gran banda sonora, también cuenta, en todos los sentidos de la palabra.

El que esto escribe nunca sabrá el efecto que le habría causado la película de Wright si no hubiese leído previamente la novela en la que se basa. El esquematismo en el que puede caer la cinta al desarrollar una narración tan complicada (creo que en cierta medida lo hace al radiografíar un amor al que le faltan la multitud de matices psicológicos de la novela) queda anulado por el flujo dialógico que se establece en la mente del lector/espectador entre una y otra obra.

(P.S. Según declaraciones de Wright, McEwan se ha mostrado satisfecho de la versión cinematográfica.)

7 comentarios:

Counter-Revolutionary dijo...

Sé que es un comentario frívolo a más no poder, pero ¡adoro a Keira Knightley!

Terzio dijo...

Master & Commander y Price & Prejudice han sido las dos películas que más he re-visto de estos últimos años (y alguna más). Si esta está a su nivel, bienvenida!

¿Coincido contigo en gustos de cine? Porque a tí te gusta el perro tarantino ese, ¿no?

p.s. No sabía que saliera la Redgrave.

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Pseudópodo dijo...

Estoy leyendo la novela (en parte animado por tu entusiasta comentario)y me está pareciendo muy buena. La película no la veré hasta que no pasen unos años (los niños no me dejan ir al cine)pero he encontrado críticas muy adversas de gente cuya opinión respeto...

Agus Alonso-G. dijo...

Counter: me encanta Keyra en la pantalla; fuera de ella, sus ínfulas de zorra posmoderna me provocan rechazo: la encuentro carente de elegancia.

Terzio: en lo que te gusta, coincidimos; en lo que no, no ;). Quiero decir, que creo que todo lo que te gusta en la pantalla, me gusta también a mí. Soy un bicho raro, lo reconozco, pero así es la cosa. Algunos me llaman conservador liberal. Pero sí, Tarantino me gusta. Mucho.

Master&Commander me encantó mucho, valga la redundundancia. La tengo que rever. De hecho, quiero tenerla en mi dvdteca.

Agus Alonso-G. dijo...

Leída la crítica de Appleyard, no puedo coincidir con él cuando pone como ejemplo de lo mal que dirige Wright lo que a mí no me parece sino uno de sus mayores logros: el plano-secuencia en la playa de Dunquerque (¿os acordáis del plano que abría "Orgullo y Prejuicio"?). Wright hace su papel: resumir una historia complicada -por psicológica- y contarla como debe hacerlo un cineasta, con la cámara.

Si queréis escuchar parte de la B.S.O., podéis escucharla de fondo en la página www.expiacion.es .

Agus Alonso-G. dijo...

Por cierto, Terzio: ¿Precio y prejuicio? ;)

Terzio dijo...

Oh! Mi pobre inglés es intuitivo-catatónico-impulsivo.

Pero reirse de los analfabetos - te advierto -tiene un Purgatorio tremendo-endo.

Tú verás.

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