martes, 8 de enero de 2008

Expiación, la novela

El próximo viernes se estrena en España Expiación (Atonement), película dirigida por Joe Wright y protagonizada por Keira Knightley y James McAvoy, y basada en la novela homónima de Ian McEwan, publicada en 2001. Acabo de leer esta y me ha parecido sencillamente fantástica, supongo que calificable como obra maestra.

De McEwan he leído también la muy interesante Sábado (Saturday, 2005). Expiación me parece superior. Esta habla de las consecuencias que puede tener en las vidas de los que nos rodean, y por lo tanto en la propia vida, un error de infancia; pero habla también de las relaciones entre ficción y realidad, y de culpa y perdón. La novela de McEwan cuenta con una genial arquitectura narrativa, en tres partes y coda, que nos lleva fluidamente desde una reunión familiar en 1935 -en una de las tan literarias mansiones de campo inglesas- hasta la Segunda Guerra Mundial y el Londres más actual. Además de multiplicar los puntos de vista desde los que se nos cuenta la historia, la psicología de esos “ojos”, de los diferentes personajes, está delicadamente trabajada. Porque McEwan, en la línea de la mejor literatura inglesa, posee un magnífico bisturí por pluma para crear unos personajes y penetrar en sus mentes, en su espíritu. Y, sin embargo, no se enreda en las psicologías de los personajes para desplegar un catálogo de mentalidades enfermizas, como es habitual hoy en día, sino para explicar a los personajes, a veces a través de diálogos triviales o situaciones mínimas, que luego cobran sentido cuando se desencadena el núcleo de la acción.

Precisamente este fin de semana leía una entrevista en la revista Nuestro Tiempo a Enrique Vila-Matas, al que le parece “espantoso” que la gente diga que se ha leído una novela de un tirón. Yo me he leído las 400 páginas de Expiación, no de una sentada, pero sí con avidez satisfecha.

McEwan, como los grandes novelistas, es capaz de crear vívidas realidades que funcionan por sí mismas, sin forzamientos, dejando así que sus personajes, llenos de humanidad, interactúen. Solo hecho en falta -puesto que se habla de culpa y que incluso un término tan religioso da título a la obra- trascendencia; es esta la que es capaz de hacer panes de las piedras, sacar algo del pecado.

4 comentarios:

Francis dijo...

¿Y por qué le parece tan "espantoso" que se lea un libro de un tirón?

batiscafo dijo...

Gracias por la sugerencia.

Echo de menos alguna historia de ficción que me enganche y me saque de la postración. Últimamente leo poco, poco tiempo y casi todo ensayo. Y me atasco...

Estoy leyendo por obligación, no por gusto, con lo que a mí me ha gustado siempre leer.

Agus Alonso-G. dijo...

Pues nada, nada. También te recomiendo "Los restos del día" y "Venticuatro horas en la vida de una mujer", que he leído recientemente.

batiscafo dijo...

Thanks a lot again!