lunes, 31 de diciembre de 2007

Año viejo

Leo por obligación profesional Una revolución silenciosa, libro de Jesús Trillo-Figueroa, editado por Libroslibres, sobre las relaciones entre el feminismo y la política, y en especial, el socialismo español. Se me revuelven las entrañas con las aberraciones del feminismo sesentayochista. Con la revolución sexual. Me desgarra el corazón la impaciencia ante el mal que se ha hecho y que se hace: a millones de mujeres, de hombres, de niños... a la humanidad. Esa misma impaciencia que me descompone al leer en el diario El País la distorsión de la realidad que perpetra. En esta ocasión, se trata del acto de ayer en Colón, en defensa de la familia cristiana. Bien que determinados discursos prestos a subrayar lo negativo (las escenas del juicio más que las del paraíso, el Inferno es artísticamente más atractivo) dan munición al tergiversador; pero yo estuve ayer allí y la crónica prisaica es embustera, no busca reflejar la realidad. Mi conclusión: más formación, más cultura, mejor preparación. Para mí y para otros. Así, dentro de no mucho, podremos ocupar direcciones de medios, estantes de librerías, carteleras de cine. No para imponer una visión de la realidad, sino para ofrecer una alternativa en la era plural.

Por lo demás: fui allí sin gana alguna. Por mi aversión genética a la masa de este tipo, porque no me gusta el formato, y porque las bajas presiones me tienen irritable. Al llegar, sin embargo, se me alegró el ánimo al ver al pueblo llano, a la familia plural, diversa, serena. Y pensar en que el futuro es de quienes creen en el futuro y se lo entregan a numerosos hijos. Numerosa prole, insisto, a la que hay que transmitir las tradiciones para que las hagan nuevas. Tradiciones religiosas, pero también culturales. Piedad, formación, cultura.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Que se metan el canon

Lo de la izquierda española es, sin lugar a dudas, sonrojante. La sección de arte y ensayo del progresismo oficial (curioso progresismo que atufa al rancio de la Bardem) tiene secuestrada a buena parte del país. ¿Cómo si no explicar el liberticidio y la institucionalización del robo con el canon digital recién aprobado? La Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información vuelve a demostrar que nuestro Gobierno legisla desde el capricho de minorías con el consentimiento de masas pasivas, que le votarán a manta el 9 de marzo. Despotismo blando, lo llamaba Max Weber.

A partir de ahora, cuando compres teléfonos móviles, reproductores MP3 o memorias de USB, entre otros soportes tecnológicos, el Estado te robará para dárselo a los de la SGAE -entre otros-, aunque no escuches canciones de autores que pertenezcan a esa sociedad, aunque no veas sus películas, ni leas sus libros. A uno, que siempre ha considerado inmoral la descarga de películas, le borbota la rabia de la indefensión por este atropello legalizado. Y se promete que, en lo que de él dependa, jamás formará parte de una de esas cuadrillas de forajidos.

Estos son, por cierto, parte de los que espumajean por la aportación voluntaria del contribuyente a la Iglesia católica.

martes, 18 de diciembre de 2007

Carrusel político de actualidad

Hay quien dice que 2008 será el año de China. Olimpiadas de Pekín, sigue el crecimiento económico (y las brutales desigualdades) provocados por su “capitalismo dictatorial de mercado”, etc., etc. Puede. A mi juicio -y al de muchos otros, claro- será el de Estados Unidos (again). Una fecha aparece marcada en el calendario: 4 de noviembre de 2008, primer martes de noviembre, martes electoral en los States. Elecciones presidenciales. Hay quien tiene muy claro que ganarán los demócratas sí o sí. Personalmente, no lo tengo tan claro.

Después de la campaña a las primarias más largas hasta la fecha, muchos esperamos con avidez el 3 de enero. Entonces, votarán los caucus demócrata y republicano de Iowa, que por ser el primer estado tiene una enorme influencia en el resto. En el bando demócrata, Obama amenaza el supuesto liderazgo indiscutible de Hillary. Pero el moreno lo tiene difícil, las cosas como son. En el bando republicano, más incertidumbre.

Hasta la fecha, parece que Giuliani iba a ganar claramente. Nunca lo he querido: tiene lo peor de unos y otros. Lo que menos me gusta del clásico conservadurismo republicano y lo que más odio del clásico progresismo mundial. Apuesto por su derrota. Desde que Ford ganase en los 70 -y entonces era el presidente-, ningún candidato republicano que defienda el “derecho” al aborto ha vencido en las primarias del Viejo Gran Partido. El resto, no termina de convencerme. Pero ha aparecido Mike Huckabee, en claro ascenso en las encuestas.

Aunque una primera impresión -de titulares- nos lo presente como un insigne representante del neoconfesionalismo que amenaza Estados Unidos (fue predicador evangélico durante años, no tiene rebozo en declarar que la fe le “define” o que ve la mano de la Providencia en su vida profesional), las informaciones detalladas sobre su carrera política dejan un perfil mucho más atractivo. El Newsweek de esta semana le dedica un amplio artículo. Simplificando: conservador en lo moral, de toques progresistas en lo social. Se ha manifestado siempre claramente contra el racismo... y contra el aborto y la adopción por homosexuales; es contrario al recorte indiscriminado de impuestos, y en sus diez años como gobernador de la tradicionalmente demócrata Arkansas ha ganado dos re-elecciones con amplios márgenes. Ha dedicado amplios recursos al sistema escolar público; ha creado un programa sanitario para niños pobres que ha servido de modelo a otros estados. Y así. La última noticia que leí es que los home-schoolers de Iowa lo apoyan fervientemente porque puso al frente del Departamento de Educación a un partidario de ese movimiento (leer aquí). Tiene buena pinta.

Dirán: gane quien gane, en lo referente a política internacional, poco cambiará. No lo dudo -aunque espero que sean más inteligentes en su lucha contra el terrorismo-. Pero lo que el presidente de los Estados Unidos defienda en temas como el aborto, la ideología de género o la experimentación con embriones, influirá en nosotros, por supuesto. Y a mí, esos temas me preocupan. Mucho. Son buena parte de la tragedia que hoy consume Occidente.

Constato, para cerrar el travelling político, una progresiva decepción personal con Sarkozy. Es muy poco serio dedicar el tiempo a hacer manitas con una devoradora de hombres mientras se ocupa la presidencia de un país como Francia. Tras las grandes declaraciones de intenciones y los fuegos de artificio, parece que hay menos de lo que prometía (o yo me prometía).

Lo de ZP y el Gobierno actual con la educación no tiene nombre. No sigo para no insultar mucho. Baste señalar el sombrío futuro que no está preparando esta caterva de inútiles. En cuanto a replantearse la ampliación del aborto, ese tema no da hoy en día ni un solo voto. Eso sí, pueden lograr algunos en contra. El mío, para empezar.

viernes, 14 de diciembre de 2007

P.T.A.

Leí en alguna de esas frívolas revistas cinematográficas que el 2008 de celuloide nos saludaría con el estreno de la última de Paul-Thomas Anderson, ese crack que dirigió Magnolia con 28 años. There will be blood se estrenará en España el 8-2-2008. Ojeo someramente la crítica de The New Yorker para relamerme. El consenso parece generalizado: estamos ante una gran película. La guinda es que el papel principal lo interpreta Daniel-Day Lewis.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Perdonen la opulencia

Vuelvo sobre la idea de la última entrada. Cuando uno lee con un sentido, teniendo una ligera idea del lugar al que quiere llegar, las lecturas se superponen, se solapan. Llueven sobre mojado empapando más y más el entendimiento, el alma. Ahora es Nosotros, los modernos, de Alain Finkielkraut, que tenía aparcado desde septiembre. Brillante ensayo sobre la modernidad que recomiendo vivísimamente: sobre los efectos del cartesianimo, sobre la fe en el progreso técnico que acabaría con todas las guerras, sobre la decepción del siglo XX, sobre la poscultura, sobre el divorcio entre ciencia y humanidades... Todo desde un prisma literario. Y ayer mismo me encuentro en ese libro con el comienzo de la cita de Victor Hugo que en el post anterior os ofrecí. Y habla de Bacon, y todo me recuerda a las lecturas inmediatas: la Spe Salvi, La ética de la autenticidad de Taylor...

Y las superposiciones se acumulan, trazando rasgos rotundos de convicciones en las que profundizar. Benedicto XVI nos dice en la Spe Salvi:

[San Pablo] les dice a los Tesalonicenses: «No os aflijáis como los hombres sin esperanza» (1 Ts 4,13). En este caso aparece también como elemento distintivo de los cristianos el hecho de que ellos tienen un futuro: no es que conozcan los pormenores de lo que les espera, pero saben que su vida, en conjunto, no acaba en el vacío. Sólo cuando el futuro es cierto como realidad positiva, se hace llevadero también el presente.”

Cosa que dijo, de otro modo, en una recopilación de ensayos recogidos bajo el título de Ser cristiano en la era neopagana:

Por miedo a que nos acusen de que al hablar de la vida eterna alejamos a los hombres de su compromiso con el mundo, nuestro anuncio ha sido a menudo demasiado tibio. Pero el hombre, privado de la vida eterna, está gravemente mutilado. La certeza dada al hombre de vivir eternamente con Dios, pero también de que puede perderse eternamente, no debilita el compromiso terrenal, sino que le confiere su verdadero peso e importancia.”

Dostoievski lo dice con un poco más de crudeza en su Diario de un escritor:

La inmortalidad, que promete una vida eterna, ata más firmemente al hombre a la tierra. Podría parecer una contradicción: con tal cantidad de vida –una vida eterna además de la terrena- ¿por qué conceder tal importancia a esta última? Pero sucede justamente lo contrario, ya que solo la fe en su inmortalidad permite al hombre comprender la razón de su presencia en el mundo. Sin ese convencimiento en su inmortalidad, los vínculos entre el ser humanos y el mundo tienden a romperse; se vuelven más frágiles, se corrompen, y la pérdida del sentido supremo de la vida (aunque sólo se sienta en forma de una angustia inconsciente), conduce inexorablemente al suicidio.”

José Jiménez Lozano nos lo decía en una entrevista en Perkeo:

Podemos decir que [esta época] es el fin de una cultura por fascinación hacia el suicidio; esto es, por la liquidación a conciencia de la cultura heredada que se reniega, por cansancio y por aquel sentimiento de aventura de quienes, como lo tienen todo, se aburren, que era lo que extrañaba a un rey bárbaro, Teodorico, que decía que los romanos idiotas querían ser bárbaros, pero que los bárbaros listos querían ser romanos (...) La famosa modernidad es pensamiento hasta hace poco débil y creo que ahora dicen líquido, y para construir no es material muy compacto, me parece. En realidad sólo es un disolvente, y en ése es en el que cultura y civilización están liquidándose."

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Intertextualidad

(El post es extenso, pero vale por todo un puente.)

Me gusta la idea del diálogo intelectual, cultural y espiritual de la humanidad a lo largo de la Historia. Ya he insistido recientemente en ello. La Providencia me ha deparado otra ocasión de saborear esta intertextualidad.

Más allá de la belleza -el esplendor- del feliz término acuñado por Juan Pablo II, el esplendor de la verdad (en latín, esa s- líquida hace la expresión aún más eufónica, todo un blasón), el sintagma tiene la fuerza de esa misma verdad que anuncia. Debe ser efecto de ese brillo cegador la mezcla de experiencia ético-estética y deslumbramiento lógico que me provocan muchos de los textos de Ratzinger/Benedicto XVI, y ayer me lo provocaba un fragmento de la Spe Salvi (de nuevo, esa susurrante doble s):
Hasta aquel momento [Bacon, el comienzo de la modernidad] la recuperación de lo que el hombre había perdido al ser expulsado del paraíso terrenal se esperaba de la fe en Jesucristo, y en esto se veía la «redención». Ahora, esta «redención», el restablecimiento del «paraíso» perdido, ya no se espera de la fe, sino de la correlación apenas descubierta entre ciencia y praxis. (...) En Bacon la esperanza recibe también una nueva forma. Ahora se llama: fe en el progreso."

Y concluirá más adelante que, puesto que "hemos sido testigos de cómo el progreso, en manos equivocadas, puede convertirse, y se ha convertido de hecho, en un progreso terrible en el mal", "el recto estado de las cosas humanas, el bienestar moral del mundo, nunca puede garantizarse solamente a través de estructuras, por muy válidas que éstas sean. Dichas estructuras no sólo son importantes, sino necesarias; sin embargo, no pueden ni deben dejar al margen la libertad del hombre. Incluso las mejores estructuras funcionan únicamente cuando en una comunidad existen unas convicciones vivas capaces de motivar a los hombres para una adhesión libre al ordenamiento comunitario. La libertad necesita una convicción; una convicción no existe por sí misma, sino que ha de ser conquistada comunitariamente siempre de nuevo".

No pude evitar la conexión -por contraste- con otro texto que había leído horas antes, cuando pasaba a ordenador, después de años arrumbadas en la estantería, las citas de Los miserables que señalé en la pobre edición en la que leí la novela. Pone Victor Hugo en boca de Enjolras un titánico discurso propio de cualquier revolución parisina:

La igualdad tiene un órgano, y este órgano es la instrucción gratuita y obligatoria. El derecho al alfabeto; por ahí se debe empezar. La escuela primaria impuesta a todos; la escuela secundaria ofrecida a todos; tal es la ley. De la escuela idéntica, sale la sociedad igual. ¡Sí! ¡Enseñanza! ¡Luz! ¡Luz! De la luz emana todo, y todo vuelve a ella. ¡Ciudadanos!, el siglo diecinueve es grande, pero el siglo veinte será feliz. Entonces no habrá nada que se parezca a la antigua historia; no habrá que temer, como hoy, una conquista, una invasión, una usurpación, una rivalidad de naciones a mano armada, una interrupción de una civilización por un casamiento de reyes, un nacimiento en las tiranías hereditarias, un reparto de pueblo acordado en congresos, una desmembración por hundimiento de dinastía, un combate de dos religiones encontrándose frente a frente, como dos sombras sobre el puente del infinito; no habrá que temer al hambre, la explotación, la prostitución por miseria, la miseria por falta de trabajo, el cadalso, la cuchilla, las batallas, y todos estos latrocinios del azar en la selva de los acontecimientos. Casi pudiera decirse que ni habrá ya acontecimientos. Reinará la dicha. El género humano cumplirá su ley, como el alma y el astro. El alma gravitará alrededor de la verdad, como el astro alrededor de la luz. Amigos, la hora en que nos encontramos, y en que os hablo, es una hora sombría; pero tales son las terribles condiciones para la compra del porvenir. Una revolución es un peaje. ¡Oh!, el género humano será libertado, sacado de su postración y consolado. Nosotros lo afirmamos desde esta barricada. ¿De dónde saldrá el grito de amor, sino de lo alto del sacrificio? Oh, hermanos míos, este es el lugar de unión de los que piensan y de los que sufren; esta barricada no está hecha ni de adoquines ni de vigas ni de hierro viejo; está hecho de dos montones, uno de ideas y otro de dolores. La miseria encuentra en ella al ideal. El día se abraza con la noche y le dice: ‘Voy a morir contigo, y tú vas a renacer conmigo’. Del estrecho abrazo de todas las aflicciones, brota la fe. Los sufrimientos traen aquí su agonía, y las ideas su inmortalidad. Esta agonía y esta inmortalidad van a mezclarse y a componer nuestra muerte. Hermanos, el que muere aquí, muere en la irradiación del porvenir, y nosotros entramos en una tumba penetrada de aurora.”

Qué fuerza y qué esperanza en el futuro -¡en el pacífico siglo XX!- debía de transmitir Hugo entonces. Qué sinceridad de intenciones exuda. Y qué fracaso. Este texto siempre me ha recordado al pasaje de Isaías en que dice que el cordero yacerá junto al león, anuncia los tiempos de paz que traerá el Mesias. Y voilá. No podía dar crédito cuando escuché la primera lectura de la Misa, a última hora del día:

No juzgará por apariencias, ni atendiendo a rumores; juzgará con justicia a los indefensos, a los pobres del país con rectitud; herirá al violento con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado. Será la justicia el cinturón de sus caderas, la fidelidad, la correa de su cintura. Habitará el lobo junto al cordero, la pantera se echará junto al cabrito, el ternero y el leoncillo comerán juntos y un pequeño cuidará de ellos. La vaca pastará con el oso, sus crías se echarán juntas; el león comerá paja, como el buey, el niño de pecho jugará junto al escondite de la culebra, el recién destetado meterá la mano en la cueva de la serpiente. Nadie hará el mal ni causará daño alguno en todo mi monte santo, porque del conocimiento del Señor está llena la tierra como las aguas cubren el mar."

Lírica manera del maestro para coronar la leccion con los ejemplos.

martes, 4 de diciembre de 2007

E.E.E.

Sí. Esto Es España. Y es una vergüenza. El informe PISA sigue ahondando en los nefastos resultados de nuestros alumnos. Era difícil, pero hemos empeorado bastante en comprensión lectora (la base de toda educación, saber leer). Y va y dice Zapatero que "nuestro sistema educativo no ofrece un mal rendimiento, el problema es que hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que teníamos". Claro, y por eso, EMPEORAMOS, porque antes era peor el país. Imbécil.

E.E.E. La educación ocupa titulares cotidianamente en la prensa seria de Reino Unido. Durante la campaña electoral francesa, se puso el foco en el sistema educativo. Alemania ha buscado la manera de que su universidad vuelva a competir con las grandes del mundo. Finlandia encabeza todos los informes PISA, y la solución no es inyectar más dinero en el sistema público. Mientras el Occidente avanzado se preocupa de lo que verdad importa, nosotros jugamos al lego autonómico. Aquí la cosa va de banderas, de reformas estatutarias que aprueba un tercio de la probación, de matrimonios gays para un 0,1% de la población, de enmendar presupuestos para pagar a la tribu a costa de la censura de una ministra manifiestamente incompetente...

Pedro J., al que le gustaría ser Ciudadano Kane, y del que cualquier español avisado -que no tenga negocios con él- debiera precaverse, decía hace unas semanas en su homilía dominical que el PP no debía ser "beligerante" en temas como las bodas gays, la investigación con embriones, o la Educación para la Ciudadanía. Si quería ganar las elecciones. Y, lo peor es que puede que tenga razón. E.E.E. Al fin y al cabo Ramírez ejerce de político, no de periodista. Y sabe moverse al viento más adecuado.

Frente al vacío ideológico de oportunistas como él, de buena parte de los políticos contemporáneos, de hacedores de opinión incultos, de jóvenes ignorantes con título universitario, se elevan voces como la de Mercedes Aroz, la senadora más votada de España. En una entrevista en El País, decía que, aunque "la fe es un don de Dios", ha hecho esta conversión apoyándose "en la razón".

E.E.E. Hace un siglo, los del 98 ya se lamentaban de nuestro atraso con respecto a Europa. Hoy cabe hacer lo mismo. Eso hace que, aun sintiéndome español por los cuatro costados, me identifique más con mi ser europeo, con una tradición en la que se unen Tomás de Aquino, Erasmo, Isabel la Católica, Cisneros, Moro, París, Oxford, Kant, Schuman, etc.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Literaturas

A lo largo de los últimos días, he podido y sabido terminar de leer algunos libros que llevaba coleando desde hace algún tiempo. Al que más he dedicado ha sido al Diario de un escritor de Fiódor M.Dostoievski, una antología de sus artículos periodísticos del que he escrito una reseña que publicará Aceprensa en no mucho. Del original, me cito: 'el escritor ruso apenas ofrece opiniones literarias y casi siempre que lo hace es en relación con las ideas que transmite una obra. Al mismo tiempo, uno de los tesoros de estas entregas es la ocasión de ser espectador del proceso creativo en la mente del escritor. Sin análisis ni subrayados del autor, en directo. Así, por ejemplo, con el brillante relato "La mansa", nacido a partir de un hecho real comentado meses antes, o con la continua aparición de temas e incluso frases propias del universo del escritor: "Puesto que no hay nada sagrado, se puede cometer cualquier abominación", pone en boca de un imaginario joven. (...) "La posición en que se encuentra nuestra juventud le impide encontrar en parte alguna indicación sobre el sentido supremo de la existencia. (...) No basta con acusar, es preciso buscar remedios. (...) En parte he emprendido la redacción de este Diario con el propósito de hablar de esos remedios mientras las fuerzas me lo permitan", escribe. Si Dostoievski no tuvo éxito en esa búsqueda, quedan estos textos, al menos, como esbozo de cierto vacío de la modernidad, profetizado por "un hombre feliz que no está satisfecho con algunas cosas"' -así define su conservadurismo liberal, que diría Ángel.

También he terminado con los Cuentos completos de Flannery O’Connor, en edición de Lumen. Como ya dije hace poco, me han cautivado progresivamente, a medida que avanzaba. Definiría la literatura de Flannery como “acerada”. Su técnica, sus temas, la manera de abordarlos. Fría, mordiente. Tiene definiciones que te dejan como si bebieses un buen vaso de agua glacial -prometo ejemplos- e historias que son un buen vaso de agua glacial (eso sí, con el sabor a polvo y paja del sur americano). Esa tía vale mucho y tira a dar.

El otro libro terminado ha sido Rojo y negro de Stendhal.

Ahora, toca acabar de leer el primer tomo de Sermones parroquiales de Newman, publicados por Encuentro (acaba de sacar a la venta el segundo tomo), y el Jesús de Nazareth (poco a poco) y la Spe Salvi, de Benedicto XVI. Me esperan en la encimera, suculentas, dos biografías: la del mismo Newman, de José Morales (Ed.Rialp), y la de Ronald Knox, de Waugh (Ed.Palabra). Estas me las llevo para iluminar los días de retiro que tengo previstos a partir del miércoles.

Cuento esto como celebración de la alegría que ofrece la literatura, refugio y escuela, evasión y pura vida. Una Ítaca, o Inisfree, o Bedford Falls. La Arcadia. Especialmente en tiempos oscuros... como pueden ser para mí los de cualquier otoño tardío.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Dos citas oportunas del siglo XIX

Esa piedad [por los niños] es nuestro tesoro, y resulta terrible que se la arranque de nuestra sociedad. Cuando la sociedad deje de compadecerse de los débiles y oprimidos, ella misma lo pasará mal: se secará y se endurecerá, se volverá depravada y estéril”

Esas criaturas [los hijos] solo se introducen en nuestra alma y echan raíces en nuestro corazón cuando, una vez engendrados, somos testigos de su infancia, no nos separamos de ellos desde que esbozan la primera sonrisa, y seguimos fortaleciendo los lazos que nos unen cada día, cada hora, durante el transcurso de toda nuestra vida. ¡Entonces tenemos una familia! ¡Entonces tenemos algo sagrado! Pues también la familia se construye, no se nos da hecha, y no hay obligaciones ni derechos que vengan dados, sino que unos se derivan de otros. Solo entonces los vínculos son fuertes y sagrados. La familia se construye mediante el trabajo incesante del amor”

Tomadas de Diario de un escritor, de Fiódor M. Dostoievski; en antología de Alba Editorial, Barcelona, 2007.