viernes, 30 de noviembre de 2007

Integrismos

Comienzo a leer la editorial de El País de hoy sobre el aborto, y no paso de la primera línea. "Una querella presentada por el grupo integrista católico e-Cristians...", comienza. Les he dejado mi opinión: "¿Integristas? Jo, jo, jo. Y el doctor Morín, ¿qué es? ¿Centrista?". Los numerosos comentarios contra la editorial, un brillo de esperanza. Como el hecho -sin precedentes- de que se haya actuado judicialmente contra ese asesino en masa que se lucra con sus crímenes.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Celebración

Hice todo lo que pude para averiguar la Voluntad de Dios (...). Pienso que los Obispos solo ven un lado de las cosas, y yo tengo una misión (...). De otra parte, siempre que he predicado que las cosas que son realmente útiles, se llevan a cabo según la Voluntad de Dios en un momento dado, y no en otro; y que si tú lo intentas en el momento malo, lo que en sí mismo es bueno tal vez te convierta en un hereje o en un cismático. Lo que yo pretendo puede ser verdadero y bueno, pero puede ser Voluntad de Dios que se haga cien años más tarde. (...) Aunque es desalentador estar dislocado con el tiempo que uno vive y ser rechazado y paralizado tan pronto como comienzo a actuar"

Lo escribe John Henry Newman en carta del 17 de julio de 1859 a su amigo Henry Wilberforce, después de ser denunciado por "hereje" ante Roma tras el Affaire Rambler, en el que -simplificando- él abogaba por una mayor participación del laicado en asuntos eclesiales.

Cuando lo leí, me dio saludables escalofríos por su semejanza con palabras aplicadas al Opus Dei, cuya erección en prelatura personal cumplió ayer 25 años. Lo explica monseñor Álvaro del Portillo, primer sucesor de San Josemaría Escrivá, en Entrevista sobre el Fundador del Opus Dei, hablando de la llegada del santo a la Ciudad Eterna:

Conservo el recuerdo imborrable de su llegada a Roma. Era el 23 de junio de 1946. El Padre tenía 44 años. Yo estaba en Roma desde febrero de aquel año, porque el Fundador me había encomendado diversas gestiones para la aprobación pontificia de la Obra. Como las características propias del Opus Dei representaban una novedad absoluta en el Derecho canónico vigente, yo trabajaba en la medida de mis posibilidades, siguiendo las indicaciones precisas del Fundador. Pero me dijeron, entre otras muchas cosas, que no era posible aún obtener la aprobación del Opus Dei: habíamos nacido –ésta fue la expresión literal– con un siglo de anticipación. Las dificultades eran tan grandes, aparentemente insuperables, que decidí escribir al Padre para manifestarle la necesidad de su presencia en Roma"

A San Josemaría también lo denunciaron a Roma por "hereje". Me alegra encontrar como mínimo una conexión entre dos personas (he estado a punto de escribir santos, ojalá se pueda escribir con propiedad canónica no dentro de mucho) a las que quiero, admiro y debo mucho.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Si oviesse buen señor

Desde hace tiempo, he defendido que el celuloide es un soporte que permite una diversidad de géneros estilísticos. Lo habitual es, sin duda, que sirva para la narración, contar historias mediante imágenes; acción, dramatismo. Pero también cabe la poesía (Bailar en la oscuridad), el ensayo, e incluso el tratado filosófico (Cielo sobre Berlín). Con Leones por corderos, podríamos hablar de artículo de opinión.

La última de Robert Redford es expositiva, didáctica. Hay más diálogo que acción. La rabiosa actualidad de su reflexión la hace efímera. Desde luego. Pero llega, hace pensar, y a aquellos con un cierto historial de reflexión sociopolítica sobre Occidente, puede al menos llevarles al debate serio, e incluso emocionarles. Este es mi caso, y confieso que no pude evitar la lágrima -compulsiva, además- en uno de los momentos finales de la película. (Lágrima de impotencia de la misma estirpe que la que le vi derramar a mi madre el 9/11 cuando colapsó la primera torre gemela).

Pienso que Leones por corderos no es una película contra Irak, ni contra Bush, ni siquiera pacifista. Creo que tampoco es maniquea, aunque evidentemente no muestre todos los puntos de vista que se puedan ofrecer. Quizá para quien no haya intentado honradamente elaborar sus propias opiniones (dudas, más bien) sobre la situación en la que este mundo nuestro se desenvuelve tras el 11-S, quizá para ese, digo, la película resulte papilla ideológica o le lleve a simplificar. No lo sé, me cuesta ponerme en ese punto de tabula rasa mental. Pero para quienes tratamos de dar un poco de consistencia y estabilidad al mar de dudas en que nos movemos, la cinta de Redford, incluso en lo que no se esté de acuerdo, abona la reflexión y el debate.

Más allá de la reflexión política, me gusta de la película cómo enfrenta dos generaciones de americanos (que es decir de occidentales): un profesor de universidad -el propio Redford- y su alumno veinteañero, brillante pero asqueado de su clase política y dispuesto a vivir y dejar vivir (¿os suena?). A la hora de oponerlos, Redford podría caer en la tentación de defender su postura generacional por medio de la caricatura de la que le sigue, pero no es así. Y lo que veo me hace intuir que quizá el hartazgo del alumno es culpa de la generación de su profesor. Que el despotismo blando (Max Weber dixit) al que ha llevado la democracia en la posmodernidad no es sino consecuencia -paradójica consecuencia- socio-político-ideológica del (aparente) interés político de la generación del 68, contestatarios a la autoridad que la han desprestigiado, no tanto por luchar contra como por instalarse cómodamente en, eso sí, sin fe en ella.

En resumen, en Leones por corderos no encontrarás acción -ni siquiera es una película bélica, diría-, ni te enfrentas a una obra perdurable. Pero son 90 minutos habitados por un brillante reparto, hora y media que ilumina, como un flashazo, parte de la realidad histórico-política que nos toca. Creo que lo hace con honradez y sin partidismos sectarios, y suscita el debate, ofreciendo además pinceladas para un esbozo (no llega a radiografía) del cambio generacional que se vive en Estados Unidos.

martes, 27 de noviembre de 2007

El señor Hyde

Por los ademanes con los que se acercó a la salida, supuse que la señora tenía la intención de bajarse en la próxima parada. Pero no había pulsado el botón para solicitarla. La observaba en silencio, con la malicia despertándome la mirada. El autobús se detuvo para recoger pasajeros y, en efecto, la señora del pelo cano esperó a que las puertas se abrieran. Y, en efecto, no lo hicieron. Arrancaba el vehículo y la señora se volvió al conductor, con rictus indignado. Pidió que le abriese la puerta, que lo hizo no sin protestas, y yo aún tuve tiempo de escupirle por lo bajini un “señora, si es que no ha solicitado parada”, que quizá ni oyó.

Suficiente tenía con ver la victoria del canallita, del pilluelo, en estos tiempos de bajas presiones, como para dejar que hundiera más mi ánimo. Me sonreí.

(Ayer acabé el proceso radiotelevisivo. En un par de semanas todo estará visto para sentencia.)

viernes, 23 de noviembre de 2007

Hipervínculos

Volviendo sobre la idea que el otro día esbozaba. Como lector, como escritor, incluso como mero observador de la realidad, me encanta la idea de que me uno a un diálogo entablado por la humanidad siglos ha. No al modo del continuum hegeliano, pero tampoco como el (super)hombrecillo gruñón que niega lo que le han enseñado los que le precedieron, o -peor- simplemente desaprovecha, ignorándola, su sabiduría. La experiencia nos hace; el tiempo nos construye. La experiencia estética se acrecienta con lo vivido y lo conocido.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Muerte de Dios en 35 mm


Desde el lunes hasta hoy, se reestrena Blade Runner en cines de Madrid, Barcelona y Sevilla. La excusa es su 25 aniversario y que se trata del Final cut de su director, Ridley Scott. La diferencia con respecto a la versión de 1992 es el limpiado de la imagen y de la mezcla de sonido (espectaculares en pantalla grande), y la inclusión de uno o dos planos nuevos, no más. Poco antes de Navidad se lanzará un maletín con 4 (ó 25) DVDs que incluyen todas las versiones de la película de culto.

Aunque no me guste su mensaje ni su estética, no puedo dejar de reconocer la brillantez de Blade Runner, su condición de hito cultural y fotografía de una época. No fotografía costumbrista, sino conceptual. La fuerza de esta película reside en crear una estética -lo cyberpunk- absolutamente original, y cuyo éxito está en que es parte de la forma, acompaña la reflexión filosófica de la historia.

El discurso que Blade Runner ofrece es existencialista y nihilista. Los personajes principales no son seres humanos, sino replicantes, androides “más humanos que los humanos” -tal y como reza el eslogan de sus creadores, la Tyrrel Corp.-. Son ellos los que importan para elaborar una parábola sobre la existencia humana. El resto es decorado. Las calles sucias, humeantes, oscuras, apenas iluminadas por chisporroteos de neón, envueltas en una lluvia perpetua, plagadas de criaturas de rasgos orientales que hablan continuamente un lenguaje incomprensible.

“Wake up! It’s time to die”, dice Leon. “It’s time to die”, repetirá Roy acuclillado. Esos replicantes, alegoría humana, se rebelan ante la brevedad de su vida, programada así por sus creadores. Viven en el pavor a la muerte. “No es bueno vivir con miedo, ¿eh?”, dicen a Deckard en momentos diferentes Leon y Roy, aunque este completa la reflexión: “Eso es lo que significa ser un esclavo”. “No hay nada peor que sentir picor y no poder rascarse, ¿eh?”, dirá también Leon. Todo tiene resonancias sartrianas: pasiones inútiles, la vida como castigo, el sinsentido... La vida es intrascendente, todos los momentos vivido “se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia”. Vivir es no hacerlo: “Lástima que ella no pueda vivir -grita el siniestro Gaff al otro lado de la lluvia- ¿Pero quién vive?".

Por ello, la única respuesta que Roy puede elaborar es vengativa, la muerte de su creador, al que le mueve la arbitrariedad y el capricho. La muerte de Dios. Y la única respuesta de Deckard es refugiarse en Rachael y huir sin pensar en nada más. Es difícil llamarle amor a eso, al menos en el universo inhumano de Blade Runner, pero es el brillo más hermoso de un mundo tenebroso, que me desasosiega porque aunque sea falso, se alimenta de esquejes de verdad.

(No he reflexionado ni leído nada acerca de la importancia de los ojos en esta película. Me pregunto si aportará algo a la reflexión conceptual de la película.)

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Far away from Inisfree

I've met some folks
who say that I'm a dreamer,
and I've no doubt
there's truth in what they say
but sure a body's bound to be a dreamer
when all the things he loves are far away

...

especially when it happens he's an exile
from that dear lovely Isle of Inisfree

martes, 20 de noviembre de 2007

Post para amigos

No es hoy, desde luego, el momento idílico para hacerlo, pero debo escribir. La lluvia me mata, ya sabéis. Se suma a ello el agotamiento, más psíquico que fisiológico, por las últimas pruebas para conseguir plaza en RTVE. No están yendo mal, aunque soy escéptico. Solo me queda una última prueba, el lunes próximo. Y se habrá acabado. A partir de ahí, imagino que en un par de semanas sabré las notas y sí he logrado un hueco para que me paguéis el sueldo con vuestros impuestos.

viernes, 16 de noviembre de 2007

post-68

Leo un interesante artículo de opinión en The Wall Street Journal titulado “1968: el largo adiós”, de Daniel Henninger, en el que habla de las próximas elecciones en Estados Unidos y al hilo de ello, de los signos que muestran el declive de la herencia del 68.

Hace mi boca agua. Me encuentro como quizá se encontrase entonces cualquiera de los que quería protagonizar un cambio de una fuerza como la que tuvo el 68. Me pregunto si ya ha tenido lugar el acontecimiento (¿11-S?) -y si no es así, cuándo y de qué orden será- que marcará el cambio de ciclo cultural y social.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Deudas

La concepción de libertad durante la época moderna, y en este otoño de la posmodernidad, ha sido predominantemente individualista. Por simplificar peligrosamente, empezó con un voluntarioso antropocentrismo y ha derivado en un autonomismo voluntarista cuyos resultados, también por simplificar, lo vieron en primera fila los finlandeses (¿o fineses?) hace unos días cuando un “ateo endiosado” admirador de Hitler y Stalin se propuso acabar con la escoria humana, principiando por la directora de su insti y seis compañeros.

Libres de ataduras, de vínculos, hasta llegar a matar al padre. Así somos los modernos cuando Mr.Hyde. Pura autonomía, y por lo tanto pura indefinición.

En vulgo, lo expresan el “no le debo nada a nadie” o la versión más moral del “no tengo nada de lo que arrepentirme en mi vida” (se lo oí, con estos soplillos, a esa lumbrera, Fernando Hierro). Frente a eso, y a mi ansia natural (soy posmoderno, al menos por ahora) de ser yo, yo, sin etiquetas, sin uniformizaciones... cada vez más, me enorgullezco de mis deudas. Si la vida es don y tarea, que lo es, ¡hay tanto de don! Y estas deudas no son cadenas, son hilos que nos ayudan a mantener el tiento.

El hombre tiene carácter dialógico; animal político, dicho sin poesía. La relación no es accidente sino esencia. Soy yo-en-la-historia, me uno al diálogo que, antes que yo, mantuvieron tantos y tantas. Tengo libertad, soy autónomo, pero qué sería de mí sin lo que me ha sido dado. Material, intelectual, moral, espiritual. Los padres, los amigos, los maestros, los consejeros, los santos, los que están y los que nos precedieron... La instrucción, el mínimo vital, el amor, la fe. Tanto, insisto.

lunes, 5 de noviembre de 2007

¡Albricias, majestad!

Cuando ya pensaba que no había pasado el corte para hacer el examen práctico definitivo de TVE por un suspiro, resulta que pasaré a hacer tanto el de tele como el de radio y el del área Internet de RTVE, de los cuales me examinaré los días 18 y 17 de noviembre.

Será muy difícil conseguir el puesto en tele, pero en alguno de los perfiles tengo que conseguirlo. El caso es entrar en RTVE, sea como sea. Ya habrá tiempo en el futuro de moverse dentro de la empresa si logramos meter la cabeza. Y, ¿quién sabe si logro alguno de esos otros puestos y me acaba gustando el medio?

Muchas gracias a todos por vuestro aliento y oraciones. Bendito sea Dios.

Dindondín

¡Atención, por favor, atención! Por causas ajenas a Metro, el servicio en línea 6 se presta con absoluta normalidad.

viernes, 2 de noviembre de 2007

¿Qué culpa tendrá el Medio Ambiente?

No me quiero ni imaginar lo que dirían los aplaudidores del oportunista Al Gore -profeta a su modo- si el Papa -profeta al suyo- cobrase, como él, más de 200.000 eurazos por viaje, alocución o conferencia.

En un cosa estoy de acuerdo con Gore: la cuestión ecológica es algo moral, no político (no partidista, querrá decir). Y no hay nada que le quite más autoridad moral a un mensaje que algo como el consumo energético de su mansión.

Malditismo

Hay no poco literato que dice que sólo escribe el insatisfecho, y que uno se arrima a las páginas de un diario cuando triste, y para lloriquear nostalgias y penas. Herencia del Romanticismo, supongo. Un poco al contrario de lo que sucede con los vídeos caseros, de los que sólo se pueden deducir familias felices que bañan al bebé, celebran cumpleaños, bodas y comuniones, o filman los primeros pasos del nene o la nena. Puede que sea verdad, que estos días esté lo suficientemente satisfecho como para no necesitar un cobijo en el blog. Yo creo más bien que es el deseo de experimentar la libertad, el pataleo del casi adolescente: ¿obligaciones con el lector con la diaria logorrea? Y una porra.

(¿Será crisis creativa?)

(Mañana, por cierto, me examino de la segunda prueba de ingreso en RTVE.)