jueves, 26 de julio de 2007

Lecturas

Hago balance y enumero los libros leídos este año. Lo hago de memoria, por lo que puede que me deje alguno. Os pongo en algunos casos un breve comentario u os enlazo a la reseña para Aceprensa, cuando la he hecho; si no digo nada en contra del libro es que es en cualquier caso interesante. Si resulta tediosa, lo siento; podría haberla dividido en varias entregas, pero no está uno para filigranas y confitería:

Claves:

N - novela
E - ensayo
P - poesía
T - teatro
D - diarios

Oliver Twist, Charles Dickens (N)
El Gatopardo, Giuseppe T. di Lampedusa (N)
El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad (N)
Mi vida, Joseph Ratzinger (E)
Ensayo sobre la ceguera, José Saramago (N)
Moira, Julien Green (N)
Bajo el sol de Satanás, George Bernanos (N)
La cosa en sí, Andrés Trapiello (D). Los diarios de Trapiello difícilmente defraudan. Siempre hay un tesoro entre sus páginas.
El séptimo velo, Juan Manuel de Prada (N)
A decir verdad, José Luis García Martín (D)
Advenimientos, José Jiménez Lozano (D)
Cuadernos de letra pequeña, J.J Lozano (D)
Comedia onírica, August Strindberg (T)
La noche de las tríbadas, Per Olov Enquist (T)
Martin Eden, Jack London (N)
Obras completas, Bertolt Brecht (T). Este reconozco no haberlo leído entero, demasiado indigesto para mí. Prescindible.
Sábado, Ian McEwan (N). Muy interesante, en cuanto que es uno de los grandes actuales, y refleja con gran acierto parte de la visión del mundo actual, esbozando las amenazas que se ciernen sobre el Occidente postsecular. Aun así, me dejó un poco frío, aunque quizá porque me deja frío la calse de antropoide que retrata, tan actual.
Nunca me abandones, Kazuo Ishiguro (N). Planteamento interesante, pero me deja bastante frío. Bien trazada la personalidad en primera persona de una jovencita, incluyendo su paso por la adolescencia. Tan bien hecho que a veces me exasperaba -bastantes-.
El código da Vinci, Dan Brown (N). Como lo lees, por interés profesional. Sí, es literariamente un bodrio, pero al que no conviene subestimar.
En las nubes, Ian McEwan (N). Cuentos casi infantiles, en el buen sentido del adjetivo.
Estupor y temblores, Amelie Nothomb (N). Con mucho renombre, libro premiado, breve, que me ha dejado bastante frío.
El volador de cometas, A.Trapiello (P). Bellísima edición de Renacimiento.
Autobiografía, G.K. Chesterton (D). Lo leí en Inglaterra, junto a una amplia ventana de hojas corrediza. En su línea, aunque después de Ortodoxia es difícil que algo de Chesterton me impresione más.
Cartas y diarios, J.H. Newman (D). Una primera incursión en un espejo en el que mirarse.
Apologia pro vita sua, J.H. Newman (E). Mi enamoramiento definitivo de la figura del cardenal.
Ser cristiano en la era neopagana, Joseph Ratzinger (E). De esos libros que me han cambiado la vida al variarme las coordenadas de pensamiento con luces casi cegadoras. Como se hace preguntas sin miedo, ofrece respuestas sanadoras, esperanzadoras.
Rabbí Jesús de Nazaret, Francisco Varo (E)
Harry Potter y el secreto del príncipe, J.K. Rowling (N). Me lo estoy acabando

Tengo a medias: los Cuentos completos, de Flannery O’Connor; el primer tomo de Sermones parroquiales de Newman publicado por Encuentro, el Quijote, y Oficio de Ibáñez Langlois.

Orgulloso de tanta y tan buena calidad de lecturas. La pena es que lo ha pagado este año el cine, el número de películas ha descendido.

Me voy el domingo y me llevo una buena provisión, demasiado suculenta y difícil de abarcar. Dos que brillan como joyas y de los que os espero hablar a la vuelta: La ética de la autenticidad, de Charles Taylor, y Nosotros, los modernos, de Alain Fienkielkraut.

domingo, 22 de julio de 2007

Potter

Veía esta noche una película de muy poquito fuste, m(i)elosa, levemente infantil y para colmo protagonizada por ese morrito titubeante llamado René Zellweger o como se escriba, peor cuanto más doblada al español. Y, sin embargo, la peli en cuestión ha logrado conmoverme, hacer temblar con pequeñas sacudidas los cimientos de mis emociones. Por los recuerdos y sensaciones que me traía al presente.

Miss Potter nos habla de Beatrix Ídem, escritora de cuentos infantiles de fama mundial. Que vivió buena parte de su vida en una Arcadia llamada Lake District, capital Hawkshead. Donde tuve la suerte de estar hace un año. Donde uno de los anclas de mi alma se hundió furioso. Donde, con McArthur digo, volveré.

En vez de avergonzarme lo provocado por la peliculilla, me alegra comprobar que entre tanto fango que se nos acumula sobre la sensibilidad, uno es capaz de seguir siendo el adolescente sentimental que cualquier viento revuelca, que es capaz de sentir esa emoción primitiva que nos reconcilia con el niño inocente que hay en nosotros.

viernes, 20 de julio de 2007

Se hace saber

Que he aprobado el examen teórico de la convocatoria de plazas de TVE. Ahora, me espera el práctico. Será en septiembre-octubre, en principio. Mil gracias por vuestro apoyo y oraciones (los que).

jueves, 19 de julio de 2007

(de) Volver

Hubiera querido que mi retorno al blog fuera con una sucinta pero enjundiosa crónica de la surrealista experiencia del examen teórico de acceso a TVE (mañana salen las notas y ¡hay nervios!) o el comienzo de una lista comentada sobre mis lecturas del curso que termina. Pero la pereza ha hecho retrasar la vuelta. Como siempre, ha tenido que ser la víscera, el calentón, el cabreo furioso o la reacción ante la realidad política, quienes me devuelvan a mi second life.

Por un lado, hoy Maruja Torres arremete contra la Iglesia. Católica, por supuesto. A cuenta del arreglo extrajudicial por los abusos a menores de la archidiócesis californiana de LA. Lo que no cuenta (ni ella ni el NYT, Boston Globe, LA Times, Newsweek, etc., etc., etc., etc.) es que el problema no es de sacerdotes pederastas sino de sacerdotes homosexuales, como deja más que claro el informe exhaustivo que ordenó la Conferencia Episcopal Estadounidense tras el escándalo masivo de 2002 (Este Aceprensa lo explica, para quien no tenga acceso, basta saber el dato de que el 81% de los casos fue abuso sexual de sacerdote a varón).

Es evidente que la gestión de parte de la jerarquía (ahí está la dimisión del obispo de Boston cuando lo de 2002 y la petición de perdón pública de Mahony, de LA, el domingo) fue penosa. Pero fue penosa, básicamente, porque durante décadas cedieron al ambiente de permisividad sexual y no atajaron el problema de los seminarios, alguno de los cuales debía ser poco menos que una Rue 13 del Percebe en versión desenfreno. Como escribo en un artículo que hoy publicaremos en la web de Aceprensa, lo alucinante es que luego critiquen a la Iglesia porque -como en 2005- publica un documento diciendo que hay que cuidar la formación afectiva de los candidatos al sacerdocio y que un homosexual no es idóneo.

Por otra parte, a mi juicio Rudy Giuliani sigue ahondando su tumba como candidato a las primarias republicanas. Si, como dice esta comentarista del NYTimes ser indubitablemente "pro-choice es una mala choice para los demócratas”, ni te cuento en el caso de los republicanos. Sobre esto, os recomiendo este artículo -mío, je-.

Por lo demás, la lista de lecturas la dejo para los próximos días. Y me he vuelto a explayar demasiado.