lunes, 28 de mayo de 2007

Gran Esperanza

En un peor que mediocre panorama político como el que reina (aunque no sólo) en España, reflejo y espejo de una sociedad peor que mediocre, Esperanza es más que una esperanza. Venía diciendo desde hace tiempo -creo que no lo señalé aquí- que el su gobierno iba a vapulear a Simancas. Todavía había quien decía que no estaba claro. Pero cuando uno vive en uno de los únicos dos distritos de Madrid en los que ha ganado el PSOE tiene una mirada más objetiva, porque resulta generalmente más fácil superar el planteamiento ideológico y darse cuenta de los beneficios cotidianos de una gestión política que beneficia a todos, no sólo a los más favorecidos.

Porque eso es lo que ha supuesto la gestión de Esperanza Aguirre: progreso económico y social para todos los madrileños. Una mejora espectacular en infraestructuras, con especial énfasis en aquellas que usamos fundamentalmente los que tenemos menos recursos (el Metro, los intercambiadores de transportes...). En sanidad: nada menos que la reducción efectiva y realísima de las listas de espera, ocho nuevos hospitales... En colaboración, sí, con la empresa privada, pero que ni es pecado, ni deja de ser ciudadanía, sociedad, iniciativa social, y que permite poder invertir en muchos servicios diferentes y no subir impuestos. Como pasa en educación, otro de los intereses fundamentales de cualquiera. En esto es especialmente reseñable la valentía y eficiencia de Aguirre, cuyo modelo educativo es casi único en España (y digo el casi para no pillarme los dedos), por ofrecer verdadera libertad a los padres (amén de ahorrar un pastón a las arcas públicas) a través de los conciertos educativos, que favorece a su vez la competitividad, algo que en educación es calidad. Yo he estudiado en Tajamar, colegio concertado de Vallecas, y si no fuese por ello, seguramente no habría tenido acceso a la excelente formación que he tenido, porque mi familia no tenía suficientes medios. Y por ofrecer exigencia, calidad y disciplina en nuestra perjudicada escuela. Una mejora, en términos globales, también económica y de empleo. Hoy, el comentario recurrente entre buena parte de los madrileños es “si al final nos vamos a volver nacionalistas”. Porque Madrid es hoy motor del progreso de España. Mientras otros chupópteros quieren vivir de las rentas y alimentan al pueblo con pan y circo ideológico, el gobierno de Madrid se dedica a lo que nos importa a todos. Quiera Dios que al masivo apoyo no relaje su ritmo de trabajo y su eficiencia.

Esperanza, que ha gestionado mejor la Comunidad incluso que Gallardón, porque no pierde el tiempo en guiños desaforados a las minorías vocingleras a las que les suele gustar la ingeniería social, es una verdadera esperanza. Me la puedo imaginar, perfectamente, junto a la Merkel y Sarkozy, liderando una nueva Europa. Aunque a uno le dan ganas de no compartirla con nadie, ahora que las cosas que más de cerca nos afectan están gestionadas desde la Comunidad Autónoma. Pero lucharemos por no caer en ese individualismo nacionalistoide al que nos empujan un día y otro, y seremos generosos para compartirla con toda España. Ay, si Rajoy tuviera la caballerosidad de dejar pasar a las mujeres primero e irse a su casita a hacer calceta.

viernes, 25 de mayo de 2007

Aniversario

Mi habitación es un cubículo, de dos metros y pico por tres y pico, segundo piso, con ventana al patio del que brotan los más aceitosos olores a horas punta del día. Cabe una cama larga para un tipo largo como yo, una mesa estrecha donde trabajo y un par de armarios de cajones, además de algunas estanterías. Los tabiques siempre pueden traer el agradable vocerío infantil de al lado o el somier crujiente de arriba. No es una suite, pero es míííía, mi tesorrrro. El que pertenezca a una familia multinumerosa sabe lo que eso significa.

Pero todo esto venía a cuento de que desde hace un par de meses lo que era una pared blanca y rala de solo gotelé es ahora mi pequeño santuario cinéfilo. Junto a la ventana, sobre el cuadro de la Virgen con el Niño comprada hace años en Roma, un pequeño cartel enmarcado de Casablanca. Mirando hacia la puerta, encima del corcho, don Vito Corleone saluda al recién llegado, justo al lado de un marco en el que posan juntas las portadas de ABC del 3 y el 20 de abril de 2005, centradas en Juan Pablo II y Benedicto XVI respectivamente. Debajo, un calendario en el que cada mes viene acompañado por una luminosa imagen de Audrey Hepburn. Al margen de todo esto, y ahí quería yo llegar, un póster enmarcado:


Quizá deje dicho que le pongan mañana una vela a John Wayne, en el centenario de su nacimiento. Mi pequeño homenaje es este fotograma, en el que Wayne homenajeó a Harry Carey, actor fetiche -como se suele decir- en los westerns mudos de John Ford; con esa mirada a la cámara uno sin saberlo afronta la vida:


Que no hay remedio. Lo de siempre. El tema como excusa para hablar de uno mismo.

jueves, 24 de mayo de 2007

Gachurrupete

Crear un nuevo lenguaje. Esa parece ser la única solución para evitar la perversión que de él hace el relativismo radical.

Esta gente lo odia. Cómo se sentirán las palabras cuando entienden que no son usadas para decir “el nombre exacto de las cosas” sino para fines ideológicos. Como informa ABC -que curiosamente ha olvidado colgar ese artículo en la web- en la presentación de un libro sobre retratos de las familias españolas del siglo XXI, según Rosa Regás, la familia es “un grupo de seres humanos que deciden vivir juntos” e incluso para los editores del libro existen en España “tres millones de familias unipersonales” (sic). Uno va a ejercer de filólogo en su más exacta etimología, para preservar la unión entre significado y significante de “familia”, y decido que ya no formo parte de una familia, sino de un gachurrupete. Puesto que existe el derecho de autodeterminación, en esto del lenguaje me autodetermino, para independizarme de estos patológicos maltratadores de léxico. Así que a partir de ahora declaro que yo, como familia unipersonal, en mi faceta de hijo y hermano formo parte de un gachurrupete. En mi diccionario particular, familia significará “expresión gelatinosa y moldeable utilizada ad casum por ideólogos para justificar socialmente comportamientos afectivos”.

Esta gente del cansino lobby gay y sus aplaudidores, que ya de plastas y sectarios se parecen a esos tíos supuestamente felicísimos que no dejan de repetir a todo el mundo lo felicísimos que son, quizá para convencerse más que convencernos, esta gente, digo, tiene algo de totalitario, tratando de definir a la fuerza, en dos patadas, con una ley, con un cambio en el DRAE, una institución como la familia. Les han hecho creer -adanistas- que el lenguaje no es algo que se modela con los siglos, con la tradición, con la sabiduría popular. Con el sentido común, esa intuición metafísica que todos poseemos de partida.

Todo esto sería para reír si no fuese para descojonarse.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Adulterio

-Ya lo sabía yo -dijo ella-. ¡No temes al infierno y temes a tu mujer! ¡Serás tonto!"

Bajo el sol de Satanás, George Bernanos. Cátedra, 1990.

lunes, 21 de mayo de 2007

Lecturas

Leer, leer, y leer sin parar. El hábito de la lectura es algo mucho más profundo que esa imagen paupérrima de quien ofrece leer como entretenimiento, para los ratos libres, cuando -como dice Pennac- el tiempo para leer "es como el tiempo para amar", tiempo "robado al deber de vivir".

Hay quien pasa horas en el Messenger, horas y horas, y horas muertas. Más horas. Y no es capaz de coger un buen libro para descubrir que el diálogo que entabla con ese autor, con esa historia, es mucho más interesante que la sarta de tópicos, de qtles que el mejor amigo pueda ofrecer después de horas de mesenjereo. Si al menos hubiera una cerveza por medio, o la oferta de una mirada. Pero ni eso.

Leer tiene algo de aceleración, y uno va tomándoselo cada vez más con voracidad. Aunque va por temporadas. Hay momentos incluso en que se puede entender a quienes creen que la literatura basta para redimirse, por sí misma, como si su grandeza no estuviera en su capacidad de espejar. Y de sugerir. Y se envidia a quienes, si existen, llevan una vida de tipo eremítico dedicada a leer y escribir, escribir y leer. Y de cuando en cuando, compartir la interioridad con buenos amigos.

Siento un hambre de leer, un poco por erudición y un poco por conocer a todos esos autores que nos han precedido, por instalarme en el diálogo que ellos a su vez "solo" prolongaron. He leído estos días Los cuadernos de letra pequeña de Jiménez Lozano; y Moira, de Julien Green. Leo ahora Bajo el sol de Satanás, de Bernanos. Y de aquí a verano me impongo el deber y el placer de terminar el Quijote, Ensayo sobre la ceguera -de Saramago-, y Sermones parroquiales (I), de Newman, recién editados por Encuentro. En verano... muchos planes de lectura. Y el miedo de enfrascarnos en la literatura por ser generalmente más interesante que la compañía del común de los mortales, incluso de la de uno mismo.

domingo, 20 de mayo de 2007

La visita

Esperaba encontrarme a un intelectual serio, lleno de sabiduría que iría destilando en oráculos, en frases graves, desde una cultura tallada en roca metamórfica. Y sí, me encuentro la seriedad intelectual, pero embutida en un cuerpecillo de aires hobittonianos, con una locuacidad arrulladora y de un buen humor sorprendente. La foto más exacta que me llevo de José J. Lozano supone una sonrisa en la que el fino labio superior asciende como en puente para mostrar sus dientecillos con una mirada cómplice, como entre agradecida y halagada porque el chiste nos haya hecho gracia.

viernes, 18 de mayo de 2007

Al tran, tran

Quizá me tomo demasiado en serio, y a todo le doy un barniz de respetabilidad, de literatura, en el mal sentido de la palabra. Me temo. Lo digo porque a mí no me sale la cosa tan diario-bloguística como a otros. Me salen pensamientos graves, citas de libros que uno lee, solemnidades meditativas... ¿Acaso estoy demasiado al margen de la vida pantarreinante que pasa a mi lado?

Estos días ando con satisfecha incompletitud por las críticas que los amigos -los pocos que la han leído- me han hecho a Las cisternas agrietadas. Y aprovecho, a modo de “vacaciones” tras los meses de duro esfuerzo, las tardes para informatizar las citas de libros pendientes: Advenimientos, de Jiménez Lozano; La cosa en sí, de Trapiello; La vida intelectual, de Sertillanges; El Dios de los cristianos y El cristianismo en la crisis de Europa, de Joseph Ratzinger; El Quijote... Mientras, preparo un curso de verano para universitarios en Manchester, y termino de escribir un artículo sobre autores católicos del siglo XX para Mundo Cristiano, y otro sobre la soledad o la creación literaria, no termino de aclararme, para el próximo número de Perkeo...

Y, entre tanto, feliz como un niño con zapatos nuevos porque mañana, por fin, podremos estar con Jiménez Lozano. Iremos un grupillo no muy grande a visitarle a su Port-Royal, una casa -me decía él ayer por teléfono- como “con alero nórdico”. Para mí, momento histórico; estar junto a una figura intelectual de primer orden. Llevo en la mochila sus Cuadernos de letra pequeña y Elogios y celebraciones para ponerme más al día de aquí a mañana. Le queremos también entrevistar para el número de junio de Perkeo.

(Eso sí, el fin de semana pasado anduve de despedidas de soltería de un gran amigo, con esos íntimos que no leen nada de lo que uno publica, haciendo un poco el cafre en plan doble vida)

jueves, 17 de mayo de 2007

Ángel Pérez

Las campañas electorales, lejos de lo que la mayoría suele decir, me resultan gratificantes, tienen algo de eliminatorias de Champions, de fase final del Mundial. Especialmente interesantes son los debates televisivos entre determinados candidatos. Aunque reconozco que es fácil decir esto cuando uno es madrileño y los favoritos a perder por goleada son los enemigos ideológicos. Este tipo de debates permite también encontrarse con alguna sorpresa. Ayer, en el debate de TVE entre Gallardón, Sebastián y Pérez, fue éste último.

El candidato de IU, además de realizar propuestas interesantes (cuando uno no va a gobernar es fácil hacerlo), mostró un estilo elegante, humorístico (mientras los otros se lanzaban cuchillos), pegado a la realidad, hablando de los problemas de la gente. No comparto su visión de la vida, que pretende solucionar todo mediante funcionarios, servicios municipales, etc., y que en vez de pedir acceso a la educación pide acceso a la educación pública. Como si la iniciativa privada no pudiese ser algo más que un modo de lucrarse, también iniciativa ciudadana. Pero sí comparto, respeto y aplaudo su manera de proponer, su estilo claro... Se le notaba que conoce los problemas de Madrid, que no es un advenedizo. Como sí es el caso de Sebastián, que es el penoso ejemplo de lo que la política de hoy engendra, calcado a su jefe, ZP. Muy mal debe andar nuestra sociedad para que el mensaje de esa gente cale y la masa compre su mentira constante, su gelatinosa ideología, su vacío intelectual.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Pa pensar. Y mucho.

Mientras preparo un artículo, descubro algo espantosamente sintomático. Que los católicos que han hecho literatura -gran literatura- y han participado en el debate intelectual del siglo XX sean en su inmensa mayoría conversos: quitando a Tolkien, Bernanos y Flannery O'Connor, y en segunda o tercera fila a Belloc, y dejando de lado a los españoles, cuya influencia en la renovación del pensamiento católico sería discutible, tenemos a Graham Greene, Charles Péguy, Jacques Maritain, Gertrud von Le Fort, Sigrid Undset, Julien Greene, Ronald Knox, Chesterton, Evelyn Waugh... Y así.

martes, 15 de mayo de 2007

Un madridista

Es una página oscura de mi biografía y creo que solo en mi familia la recuerdan. Si ahora vuelvo a disfrutar viendo cómo el Madrid lidera la tabla de la Liga, hace quince años, cuando la tiraba miserablemente dos años consecutivos en Tenerife durante la última jornada, yo era antimadridista y me alegraba. Aficionado del Rayo Vallecano, Deportivo, el antimadridismo... Ya se ve que a esa tierna edad mis lealtades, o mi constancia, no eran muy intensas. A medida que quedó atrás el Dream Team de Cruyff (qué manera de jugar... Y aquel cuarteto de extranjeros en la era pre-Bosman: Stoichkov, Laudrup, Romario, Koeman) y el Madrid se puso a ganar, y uno se apuntaba a las celebraciones en la Cibeles (cualquier excusa es buena para celebrar)... El antimadridismo fue transformándose sutilmente, poco a poco, en madridismo celebrativo.

No sé qué tiene el fútbol -algo de circo romano- que une al filósofo con el menestral, al aristócrata con el obrerazo. Todos vociferantes, perdiendo la compostura ante un chicharro, mentando genealogías arbitrales, leyendo ese prodigio de levedad de nombre "Marca"...

Recuerdo un 2-0 del Rayo al Madrid en Vallecas cuando era del Rayo, colocado tras la portería creo que del mito Buyo en la que cayeron los goles de Calderón y Polster, con mi hermano y mi padre (con lo poco que le gusta a él ver el fútbol). Recuerdo un 2-0 en el Bernabéu al Sevilla, el año de la Liga de Valdano, con un golazo de Lasa ya en el descuento desde el medio campo que nos hizo enloquecer a los que allí estábamos y abrazarnos como posesos. Recuerdo la Séptima, y las celebraciones en el Bernabéu, y la borrachera tonta que me pille a base de vino de cartón, que mi hermano tuvo que llevarme en taxi a casa y creo que mis padres ni se enteraron. Y los años de Cibeles, y el gol de platino e iridio que se conserva en el Louvre, de Zidane...

Ahora, que el Madrid vuelve a estar líder, vuelvo a sentir ese cusquigurris que el fútbol, como el circo romano, puede meternos en el estómago. Mientras mi equipo, ha hecho durante tres años el ridi con pésimo juego, me he mantenido bastante al margen de la Liga. Ahora, que ganamos, me vuelve a interesar. Pues eso, lo que dicen que es un madridista.

Pero, qué queréis que os diga, la vida puede ser muy cabrona como para estar perdiendo horas, resuello y felicidad por unos millonarios en calzones cuando no son capaces de dar entretenimiento ni resultados. Ya han pasado muchos años desde que pasaba las tardes de domingo enganchado al carrusel deportivo, mientras hacía los deberes.

viernes, 11 de mayo de 2007

Cómo la verdad suena

“Don Santiago me explicó algunas cosas que no entendí del todo; sin embargo, debían ser verdad porque a verdad sonaban”, dice Pascual Duarte desde su prisión sobre el cura que le confiesa. Esa frase tan vivaracha, tan aparentemente necia, de matices que supongo repelentes para los empiristas que lo son hasta sin saberlo, sugiere implicaciones profundas.

El otro día, Bertrand, un austriaco afincado en Canadá desde hace años, me decía que le explicará eso de que “hay tres Personas pero un solo Dios” y lo de que hay “dos naturalezas en una Persona”. Así, a palo seco. Uno puso un gesto como de Gary Cooper en El manantial para en seguida tornarse hacia lo Cary Grant en Arsénico por compasión (decir Mr.Bean en Bean no es lo mismo, seamos serios, o eso dice mi vanidad). Me hizo un gran bien, porque sirvió para darle vueltas a lo que es el centro del dogma católico, el mío.

Como dogma de fe que es, es irracional. Lo cual no significa que no sea razonable. Comenzábamos hablando desde ese punto de partida y -supongo que gracias también al poder teológico del vino que me había embaulado previamente- el diálogo (más bien monólogo, para ser honrado) nos llevó a analogías jugosas entre la Trinidad y el ser humano salido de sus “manos”: el amor de filiación, el de paternidad/maternidad, el amor que engendra a una Persona, como el amor humano, y como la entrega de la Eucaristía que da frutos de apostolado... La fe es desde luego irracional, pero razonable. Es lo más razonable. Y, lo he dicho aquí, más poética y hermosa -más verdad- que cualquier invento humano.

“Debían ser verdad porque a verdad sonaban”.

miércoles, 9 de mayo de 2007

¿No tenemos algún periodista en nómina?

Me acordaba ayer de la pregunta que Michael Corleone (Al Pacino) lanza a Tom Haggen (Robert Duvall) en la mítica escena de El Padrino. Fue a raíz del debate sobre la presencia de ANV en las elecciones vascas, en el espacio “Madrid Opina” que cada martes emite Telemadrid. Impresionante escuchar a un tal Fernando López Agudín, que amén de tener un verbo enclenque, parecía alimentado por el mejor pesebre del establo político en su fatigoso trabajo, tal era la vergüenza ajena que provocaba su defensa de que ETA esté en las elecciones.

Conmovedor el testimonio de Nicolás Gutiérrez, concejal del PSE en Miravalles, crítico firme pero sereno contra ZP&co., diciendo que con la Ley de Partidos se estaba derrotando a ETA (“las herrikos estaban vacías”) y ahora se ha resucitado de nuevo a toda esa gentuza.

Genial en su desparpajo Hermann Terstch, llegando a calificar de “patético” algún razonamiento de los periodistas en nómina del Gobierno que merecía como mínimo ese calificativo. Agudo Prada señalando que un partido que defendiese la pederastia sería ilegalizado.

martes, 8 de mayo de 2007

Amistad y vida intelectual

La relación preferente del intelectual, la que le califica según lo que es, sin perjuicio de sus necesidades y de sus deberes de hombre, es la relación con sus colegas. Digo relación, pero mejor sería decir cooperación, porque relacionarse sin cooperar no es hacer obra intelectual. Pero en nuestros tiempos de individualismo y de anarquía social es muy rara tal conjunción de espíritus. El P.Gatry se lamentaba de ello, soñaba con Port-Royal y quería hacer del Oratorio ‘un Port-Royal sin el cisma’. ‘¡Cuántas dificultades podríamos ahorrarnos, decía, si supiéramos unirnos y ayudarnos mutuamente! ¡Ojalá pudieran agruparse seis o siete personas con el mismo pensamiento, procediendo a una mutua enseñanza y convirtiéndose recíproca y alternativamente en alumno y maestro! ¡Y que incluso se diera la feliz circunstancia de que pudieran vivir juntos, que, además de los cursos seguidos por las mañanas y de los correspondientes estudios, tuviesen la posibilidad de hablar por las noches, durante y después de la cena, de tantas cosas bellas!: mediante el coloquio y la mutua infiltración podrían aprender más que con los mismos cursos [Les Sources, 1ª parte, cap.VI, 54]’.

(...)

La amistad es una mayéutica: extrae de nosotros nuestros recursos más ricos y más íntimos, hace desplegar las alas de nuestros sueños y de nuestros pensamientos oscuros, controla nuestros juicios, experimenta nuestras ideas nuevas, mantiene nuestro ardor e inflama nuestro entusiasmo”

(Pp.52-54; La vida intelectual, A.-D. Sertillanges. Ed. Encuentro. Madrid, 2003)

domingo, 6 de mayo de 2007

Europa, veni foras!

Europa hiede. Pero quiero creer que desde hoy un poco menos. Nicolas Sarkozy tiene las trazas de un líder histórico para un país al borde de la bancarrota económica, social y moral. Pero, mirando más allá, no podemos ignorar el hecho de que Europa será básicamente lo que Francia y Alemania sean, de modo que las urnas francesas nos afectan enormemente a los que nos sabemos (no sentirse, sino saberse) europeos. Esta esperanza en el enemigo tradicional es más intensa ahora que España va en la dirección de ser una completa anomalía (como casi siempre desde hace siglos) en el continente.

Después de que una mujer con aspecto de peluche haya mostrado en Alemania signos alentadores para los que creemos en la Europa greco-latina-judeo-cristiana (en Europa a secas, vamos). Después de que la cátedra de Pedro haya sido ocupada por el intelectual que con mejor criterio haya defendido la esencia dle continente en los últimos años. Después, digo, llega al Elíseo un tipo que no se avergüenza de aquello que hizo grande a Europa, que no parece entrar al juego al pastiche multiculturalista que pretende dinamitar la influencia (eurocentrismo lo llaman) de Europa en el mundo, como si no fuese aquí donde tomó forma la civilización más avanzada del mundo, una civilización que -es condición humana- ha cometido tropelías, pero que ha sido la primera desde que existe en pisar la Luna.

La regeneración europea soñada hace cincuenta años por políticos alemanes, franceses e italianos (todos ellos cristianos) y que ha resultado fallida, puede tener una segunda oportunidad, precisamente cuando las amenazas son tan numerosas y Europa se desliza -como dijo B16 hace unas semanas- por la pendiente que la sacaría de la Historia.

Sarkozy no será desde luego un santo varón, su carácter fuerte (si no lo tuviera no valdría para la misión confiada) seguramente le lleve a tomar decisiones que, como español y como individuo racional, me enervarán. Pero quiero creer que la historia política reciente esconde la mano de la Providencia, que ha quitado la losa del sepulcro que amortaja a nuestra Europa y se dispone a pegar un grito: Europa, veni foras! Europa, los europeos, estamos llamados a seguir alumbrando al mundo, sin complejos ni miedos nacidos de la ignorancia, del relativismo anticristiano, antimetafísico, que lleva a la nada y que pretende llevarnos con él.

Qué envidia poder depositar esperanzas reales, profundas, en un político, en esos especímenes que van más allá de ideologías, de izquierdas y derechas. Qué envidia, Francia y Alemania. Olvidemos nuestras pequeñeces nacionales y construyamos juntos, los que creemos en ella, una nueva Europa.

jueves, 3 de mayo de 2007

Conociendo a Tintoretto

Estuve ayer, para rebañar el fin de puente -fiesta en la Comunidad de Madrid-, visitando la exposición de Tintoretto del Prado, que termina el 13 de mayo. Fui con dos amigos de por aquí y los tres lamentábamos a la salida la catetez o el acostumbramiento o la dejadez o lo que sea que nos hace dejar de lado tan a menudo un museo de este calibre. Estuvimos también metiéndonos una frugal dosis para el cuerpo de Velázquez antes de abandonar el lugar y meternos una no tan frugal ración de quesos e ibéricos cerca de Lavapiés.

La exposición de Tintoretto, muy interesante y nutritiva. Siempre subyugante enfrentarse cara cara con casi todo lo mejor de la producción de un pintor de renombre… y de hace siglos. Lo que es la cultura, ese diálogo incesante entre personas de diferentes épocas y países.

Dos anécdotas: la del abuelo que ante La conversión de San Pablo le explica a su nieto (once-doce años) lo que es una conversión. Y la del que ante un Caballero de veintiocho años lo mejor que se le ocurre decir es que “aparenta cuarenta”.

Por cierto, que este mes la Filmoteca Española pone un Río de Hawks (no recuerdo ahora, ¿Bravo?), El apartamento y Tres padrinos (una muy desconocida de Ford), entre otras. Para quien pueda interesar.

martes, 1 de mayo de 2007

Programa TV cultural

¿Es hoy posible hacer un programa cultural de calidad en televisión? Si así fuera, ¿qué debería ofrecer? ¿Cuál sería su formato? ¿Qué buscaríais vosotros? ¿Qué no podría faltar? ¿Qué no debe haber? ¿Cuál sería su finalidad? ¿Qué horario sería el más adecuado?

Las preguntas están ahí. Espero respuestas.