jueves, 29 de marzo de 2007

Día II a.R.

Jarabe para el nacionalismo cavernario, valga la redundancia, que azota España (muchísimo más centrífugo que -peto, por mucho que siempre salga el tic pretendidamente ecuánime): miro la foto aérea de la Piazza del Campo sienesa que cuelga a lo grande frente a mi puesto de trabajo y ya me veo sentado comiendo un bocadillo a la sombra, sobre el abanico que dibuja el empedrado del lugar. Allí estaré dentro de dos días, si Dios quiere, camino de la città aperta.

martes, 27 de marzo de 2007

Pobre Inmaculada

Al final van a hacer de Inmaculada Echevarría una versión actualizada de Manuel Bueno. Y eso que a uno le saca de quicio que pueda caber la oportunidad de convertirla en modelo heroico.

Hoy leía la entrevista a un médico que encabeza una organización cristianamente adjetivada. El médico cristiano dice que “los casos en que se puede retirar una terapia es cuando es inútil”. Por lo que yo sé, de médicos expertos en cuidados paliativos, ese no es el criterio.

Lo que me exaspera de este tema es la sensación -qué no pensarán los que tienen prejuicios anticatólicos- de que al final la realidad es una excusa para pedalear sobre el ente en cuanto ente, de que al final Inmaculada importa un huevo y lo primero es la implacabilidad y la supuesta esférica perfección del código ético. El resultado al final es lo que se combate.

¿Es inmoral aceptar la muerte que Dios le envía a uno vía enfermedad degenerativa? ¿Es malo desear morir cuando eres un enfermo al que Dios ha enviado una enfermedad de este tipo y estás agotado? Quizá algunos crean que uno tiene que morir entubado, con suero, alargando la vida todo lo que la medicina permita. No se dan cuenta de que “calidad de vida” es un término suficientemente complicado como para que las soluciones no sean una suma de dos y dos.

Me temo que para algunos, dados a aplicar los criterios como apisonadoras cerebrales, el “quo vadis?” fue una incitación al suicidio asistido.

lunes, 26 de marzo de 2007

Narrar

Sin el arte narrativo –y ahí se encuadra el cine– el ser humano tendría que contar tan solo con sus propias experiencias, lo que significa que se vería obligado a aprenderlo todo desde el principio. Sin conocer la Odisea, el hombre no sabría nada de la fidelidad de Penélope, sin Shakespeare ignoraría las dudas de Hamlet, o el amor de Romeo por Julieta. Sin don Quijote, uno tendría que descubrir por su cuenta la diferencia entre ver el mundo como es y verlo como debería ser"

Lo dice Krzysztof Zanussi, cineasta polaco, en una interesante entrevista en Aceprensa.

El viernes parto hacia Roma, un año más, una Semana Santa más. Se vislumbra que sólo cuando me falten seré capaz de darme cuenta de la suerte que tengo con estas continuas romerías que casi sin interrupción vengo practicando en este tercer milenio ineunte. Estos días echaré un vistazo a las impresiones que recogí en un cuaderno el año pasado. En esta ocasión pretendo ser más exhaustivo en la recogida y no hacerlo a posteriori como entonces.

viernes, 23 de marzo de 2007

(P.S.)

Se ve que todo el mundo anda cazcaleando por la Red en busca de ese héroe o villano que debe ser Hermann Tertsch, al que El independentísimo País ya no le ha aguantado la gracia de criticar sin pausa ni gloria a su abrevadero político. Digo que se ve que todo el mundo anda azacaneado en la tarea porque ayer y hoy se me dispararon los visitantes y resulta que casi todos ellos vienen de guglear en busca del héroe/villano, y casi todos duran cero coma por estos lares, decepcionados por la falta de información.

Pues ya puestos: ole por Hermann Tertsch y bienvenido a la tercera España de los huérfanos ideológicos y de los escupitajeados por ambos bandos.

(Lo del capitalista Polanco ayer... Tremebundo)

Paladar del alma

Andaba entre ufano y deprimido (primero deprimido y luego ufano, la verdad) ayer al echar un vistazo a algunos de los pasajes de la novela que ando escribiendo. Por un momento pensé quemarlo todo, como santo Tomás de Aquino, al comprobar la diferencia entre mi literatura y la de, pongamos por caso, Trapiello. Pero hay momentos de cierta altura, y quizá está mal que yo lo diga, pero al fin y al cabo no soy yo sino mi avellanado hijo; hay algún momento verbalmente brillante, como aquel en el que hablo de que a alguien le quedó un amargor en "el paladar del alma". No sé, por un momento me creí Cristobal Colón, o qué sé yo. Y ahora, precisamente mientras leo ávidamente en el ascensor que me lleva a la oficina, me quedo un poco chascado al leer esa misma expresión en el diario de Trapiello.

Eso me pasa por no ir corriendo a la oficina de patentes metafóricas.

jueves, 22 de marzo de 2007

Abrigo

Hoy era de esos días que casi mejor no haber leído la prensa, porque de lo importante se iba a enterar uno y de lo “otro” solo saco bilis de un color oliváceo repulsivo. Leo estos días como un lenitivo el último tomo de diarios de Trapiello. Como casi siempre, “abrigan el corazón”.

lunes, 19 de marzo de 2007

Extremismos

Y yo estoy aquí, con las pantuflas del gusto por las cosas que permanecen, la mantita de las preocupaciones cotidianas y la música del trabajo tenaz pero discreto. Para que dentro de unos años alguien haga crítica textual y diga: mientras el país se precipitaba en la crispación política y social, él prefirió huir a su torre de marfil y excusarse del compromiso ideológico escribiendo sobre chorradas ajenas al partidismo.

Qué ensordecedor todo.

viernes, 16 de marzo de 2007

Mosaico


En la parada del autobús te llegan retazos de conversación en rumano -lo sabes por sus bigotes, por el castaño neutro de sus cabellos, por su estilismo cutre-. Quizá ya en el vehículo te topes de frente con unos ojos almendrados que engastan el azul gélido. Una polaca. Camino de la oficina y sin saber por dónde llegaron, bailan a tu alrededor los múltiples tonos del chino milmillonario y ancestral. E incluso un par de turistas que supones americanas te sorprenden con el rítmico compás de su lengua, que sólo por pertenecer a la potencia número uno les da un toque cool. Vayas por donde vayas, te rodean el tono aceitunado de un sudamericano y -callarlo sería corrección política de la más patética- la mala educación de muchas de sus mujeres, que se escabullen egoístamente entre empujones y con pupilas ávidas para coger el hueco libre en el vagón de tren. Y el aire siempre sospechoso de los marroquíes, a los que la pulsión le hace a uno suponerlos delincuentes. Y la discreta presencia de los subsaharianos, a pesar de su melaninínica especificidad.

Madrid tiene ya algo de bazar, en su mezcla de nacionalidades, en sus rostros multiformes, e incluso en ese olor acre que te golpea cuando entras al metro, el reducto de los modestos, y por tanto hoy del inmigrante, donde entras y no sabes si estás en Quito, un barrio pobre de Nueva York o simplemente en un anuncio de Unicef.

A mí, lejos de suscitar la incertidumbre ante el extraño que suele producir en algunos -la desconfianza como sistema-, me hace celebrar la vida, me reconcilia con el mundo. Me trae a la puerta de mi casa, a mi portal, el orbe entero, sin necesidad de poner la tele. Es la suerte de vivir en la periferia, en los barrios populares, donde más ilusionada palpita la vida, aunque sea moribunda. Esta variedad me da la oportunidad de abrirme al Otro, que decía Kapuscinski. Y, seamos pragmáticos, me recuerda también que estamos subidos al carro del desarrollo económico.

(Uno parece que debiera hablar de Inmaculada, de que la autoridad que me merece un mayor respeto ético y médico me confirma que no hay eutanasia, pero me resulta repulsivo ese encumbramiento mediático del antiheroísmo posmoderno, de la cobardía hecha carne -Dios la tenga en su Gloria-... Repudio por carentes de interés humano esos artículos que cuentan cómo murió -ABC-, un calco mefítico de lo que El País publicó a cuenta de una tal Madeleine.)

miércoles, 14 de marzo de 2007

La dictadura del proletariado

Álvaro nos hablaba ayer en Perkeo de la fascinante época en la que surgió la Unión Soviética, y los totalitarismos comunistas y fascistas, y cómo todos ellos proceden del marxismo. Luego, Óscar nos habló de nuevo de Kapuscinski y nos puso un trozo de la entrevista que Sánchez Drago le hizo cuando le fue concedido el Príncipe de Asturias de las Letras: "La Unión Soviética mató al socialismo y a la izquierda", se parafrasea de una entrevista que Arcadi Espada le hizo en agosto de 2000 para El País.

Y uno piensa que la izquierda española ha logrado la utopía, la dictadura del proletariado. La dictadura del iletrado. Iletrados, que, por supuesto, como ciudadano vallecano, me merecen un gran respeto, pero que no quiero gobernándome, como lo hacen hoy lenguas de trapo como Magdalena Álvarez o Carmen Calvo y gentes sin apenas estudios como José Blanco o Montilla. Uno de los mejores currículos académicos para llegar a político es no tenerlo. Y a esa dictadura ya se ha sumado la derecha, por supuesto, y si no espiguen un puñadico de miembros de "Nuevassssss".

lunes, 12 de marzo de 2007

A qué atenerse

Con suerte el escritor puede acabar ganando dinero. La industria del cine le puede comprar una novela, o hacerlo el Book-of-the-Month Club, o ésta se puede ganar el corazón de los jóvenes. Pero no hay que contar con ello. Los novelistas, en general, incluso los muy buenos, nunca llegan a ganarse la vida con su arte. (...) Quien no esté dispuesto a escribir como un verdadero artista, principalmente por necesidad, hará bien en dirigir sus esfuerzos hacia cualquier otra cosa”

Para ser novelista, John Gardner

viernes, 9 de marzo de 2007

La devaluación de las instituciones

Así titula El País un editorial en el que carga contra la manifestación convocada para mañana por el PP.

En una cosa estoy de acuerdo con ellos, las instituciones están devaluadas, pero devaluadas por quienes aprueban (y los medios que los apoyan) reformas estatutarias que no llegan al 50% de participación o que son sólo apoyadas por un tercio de los votantes, devaluadas por quienes (todos los partidos) perpetúan un CGPJ politizado, favorecen a sus grupos mediáticos, hacen política-ficción olvidando los problemas cotidianos de los ciudadanos, quienes mienten más que hablan, quienes no tienen principios y sólo se preocupan de hacer de cada tema un arma arrojadiza, quienes utilizan las instituciones para incumplir la ley o someterla a fraudes (hoy el sangrante retorno a casa de De Juana, ayer la no aplicación de la sentencia contra el antenicidio, etc., etc.). Devaluadas en definitiva por una democracia deficitaria, una democracia partitocrática en un país de zotes como el nuestro (echen cuentas de Premios Nobel). Sólo quedan las tribunas culturales, la calle, las ONGs, las asociaciones cívicas... La pena es que algunas de éstas y una masa amplia de ciudadanos se están prestando al juego de abandonar su sentido crítico en manos del partidismo, ya sea por “amor” al suyo u “odio” al de enfrente.

Cito uno de los comentarios a esa editorial -firmado por un tal Jose Sanchez Anton- que creo certero:
Me parece que lo que trata el PP no es desacreditar las instituciones sino más bien capitalizar en su favor la opinión generalizada sobre la vergonzosa e inaceptable política del PSOE al respecto del terrorismo. Es el PSOE el que claramente no oye a los ciudadanos en este asunto. De todos modos es la clase política española en su conjunto, sea el PP o el PSOE, IU, etc, la que se está desligando cada vez más de los intereses y puntos de vista reales de los ciudadanos de "a pie" y así está ganando nuestra desconfianza y nuestra nausea colectiva. Repito que es el conjunto de los partidos y políticos el que no parece obrar por el bien publico sino por su propio interés.

Lo más penoso es que el paso que ya se está dando tras la devaluación de las instituciones es el de la devaluación de los medios de comunicación. ¿Uno se pregunta qué autoridad moral puede tener un medio de comunicación al que le parecen bien las cosas dependiendo de si las hace su opción política o la de enfrente, que lo mismo es clamor popular o rebelión callejera dependiendo del partido que lo apoye? Lo dicho, pocos luchan aquí por la libertad, sino por tener el poder para imponer su ley.

jueves, 8 de marzo de 2007

Tú, mujer

Cada día estoy más convencido de que la mujer es superior al hombre. (Lo cual no impide que a uno le exasperen muchas veces las manifestaciones de la feminidad o las perversiones de ella, ni caeré en el síndrome del mulierólatra que es incapaz de ver objetivamente los errores de los excesos femeninos.) Sí, sí, somos diferentes, pero ellas son superiores. Es significativo el hecho de que sólo tras miles de años de progreso y evolución humanos se haya adquirido la sensibilidad necesaria para empezar a valorar la importancia de la mujer en la sociedad, a aspirar a la igualdad de oportunidades. Es significativo, también, que en la familia los vínculos afectivos de filiación sean por regla general más fuertes en el caso de la maternidad que en el de la paternidad. Sí, sí, diferentes, ni mejor ni peor, lo que quieras, pero más fuertes, más intensos. Y esto ha sido impuesto por la biología -por Dios, para los que creemos- y no por las costumbres como algun@s pretenden, generalmente con teorías previas a cualquier experiencia maternal. Es significativo que entre las cualidades más propiamente femeninas se cuente el romanticismo -que extremado se llama cursilería-, el amor parece algo especialmente asociado a la mujer, y el amor es el motor del mundo. Es significativo que el feminismo se ha demostrado nefasto en la medida en la que ha pretendido hacer hombres de las mujeres.

Por eso, es una gran noticia que el arte, la ciencia, la pedagogía, la administración, el mundo laboral en general, cuenten cada vez más con el concurso directo de la sensibilidad femenina. Lo que no es una gran noticia es que se pretenda mostrar la elección por la maternidad full-time como algo reaccionario, superado, ¡conservador! Pero si la maternidad es la piedra angular sobre la que se sostiene la humanidad... Es la tarea más grandiosa encomendada al ser humano. El problema es que, a pesar del influjo que las madres tenían de hecho sobre la educación de sus hijos en la sociedad tradicional, su tarea era considerada de segunda fila. Quizá porherencia de una sociedad del músculo, de la fuerza, en la que el “sexo débil” sería visto como inferior. El feminismo que hasta ahora hemos conocido actuó de acuerdo a ese planteamiento y por eso vio la maternidad como una esclavitud (lo es; parafraseando a Chesterton, decir “amor libre” es una contradictio in terminis) y el hogar como una cadena. Defender la maternidad y la capacidad de que la mujer pueda elegir quedarse en el hogar, gracias a prestaciones universales por hijo (o abuelo) a cargo, por ejemplo, no sólo no es reaccionario, es el futuro, la evolución inevitable, el progreso humano y social. Porque la sociedad de los dos sueldos por familia sólo beneficia a las mujeres y hombres mejor formados, con acceso a mejores trabajos, con más pasta. La mujer más desfavorecida, que tiene que dejar en manos de otro a su hijo en un puente escolar, quizá preferiría no tener que trabajar de cajerao de otro trabajo quizá no muy realizador. Pero nadie hablará por ella porque las mujeres que legislan, escriben en los medios, etc., etc., parecen incapaces de hacerse cargo de su problema. De ahí que las políticas “familiares” se limiten a promover miles de plazas de guarderías y que lo que podría ser positivo en un marco global (la conciliación), se esté imponiendo como un dogma que tritura la libertad de muchas mujeres, de muchas familias, en definitiva.

Del papel del varón también habría que hablar, porque somos media humanidad, pero hoy es el día de ellas. O eso dicen.

Anexos muy interesantes antes de rebatirme:

Triunfadoras que rompen filas

Encuesta: 2/3 de las mujeres que trabajan fuera de casa con hijos lo dejarían si pudieran

miércoles, 7 de marzo de 2007

El séptimo velo

Hace una semana salía a la venta la última novela de Juan Manuel de Prada, El séptimo velo. Los días posteriores pude leerla para preparar la reseña para Aceprensa. Para no redundar, diré que la recomiendo vivamente. Es un trabajo literario colosal, ajeno en buena medida a la literatura actual por sus ambiciones temáticas e ideológicas y por su sentido moral.

El lunes estuve en la presentación con Francis, Luis y Óscar.Tenía prisa, por lo que desgraciadamente no me pude quedar a la copichuela de champán posterior. Saludé a Juan Manuel antes del acto, justo antes de que nuestro alcalde asomase el gaznate por ahí y yo -atemorizado por focos y glamour- dejase al escritor a solas para recibir a Gallardón, que luego asistió desde primera fila al acto.

Por allí estuvieron también -que yo reconociese- Cristina López Schlichting, al parecer buena amiga de Prada, acompañada de José Javier Esparza, columnista de El Semanal Digital y crítico de TV; José Antonio Zarzalejos, que llegó ya mediado el evento, e Inocencio Arias, al que vi con su aspecto de payaso simpático (dicho sin ápice de intención ofensiva) cuando ya salía -yo-. Además, claro, los presentadores de la novela y jurado del Premio Biblioteca Breve: Ángela Vallvey,que habló del carácter moral de la novela; Luis Alberto de Cuenca, ese cultísimo varón disfrazado de pijo-repijo (corbata rosa sobre camisa rosa) que nos abrumó con su erudición, siempre ad hoc y por lo tanto fuera de pedantería; Manuel Longares, que no recuerdo lo que dijo; y Pere Gimferrer, que habló con un tono monocorde y somnífero de la capacidad para crear imágenes de Prada. Al final del todo habló Prada. Y cuando acabó, entonces tuve que irme, aun a tiempo de lanzarle un gesto de despedida desde el fondo de la sala, que él -por Dios, sí, oh, sí, ¡las sales!- me replicó.

Qué fortuna poder tener la ocasión de intercambiar opiniones literarias e intelectuales con un primer espada contemporáneo. Y cuanto más lo critican sus odiadores, je, mejor me cae.

lunes, 5 de marzo de 2007

¿Cómo están las cosas en España?

(Una entrada larga, que se sale de los cánones blogueros, pero dedicada a Too Picky)

Me pregunta Too Picky 4.2 que cómo están las cosas por España. Y trataré de ser esquemático para dar MI visión de cómo están las cosas en España.

Igual que se comenta que el Edén estaba entre el Tigris y el Eufrates, hay indicios más que probables de que Caín y Abel eran españoles, sobre todo aquél. Estos tiempos vuelven a demostrarlo una vez más.

En el principio era González, luego llegó un tipo gris con bigote, que en una primera legislatura puso a funcionar económicamente España y gobernó con cierta mesura, haciendo zalamerías a los nacionalistas y llegando a consensos con unos y otros (y echando cal viva sobre los GAL, por cierto, una vez que le habían llevado al poder). En 2000, contra todo pronóstico, ganó una mayoría absoluta, con la que se creció. Porque se le puso en la pepitilla, nos metió en una guerra injusta, que ha matado mucho inocente y que no parece que haya arreglado nada de lo que pretendía (los kurdos, hay que reconocerlo, deben ser más felices ahora, al menos por el momento). Además, adoptó una pose prepotente, chulesca, de negación al diálogo, de hacerse la foto de las Azores mientras la inmensa mayoría de españoles -y los políticos de izquierda, como siempre los oportunistas políticos- se oponía a ello. Además, enfocó parece que muy bien la lucha contra el terrorismo: asfixiarlo económica y políticamente, lástima que no lo hiciera con una sonrisa y sí con un verbo prepotente profundamente antinacionalista.

En esas llegó el criminal 11-M, del que todavía queda bastante que decir (ojalá se pueda resolver algún día), crispó más todavía las cosas, fueron los días del odio. Las bombas de los trenes le dieron el gobierno a un tipo que vino con una sonrisa en la boca y el buen rollo, que sabía a gloria frente a la mirada de perro atravesado del de los bigotes (que para entonces, y como bien dice nuestro no excesivamente querido Federico Jiménez Losantos, había dejado los medios de comunicación en manos de sus enemigos políticos).

El de la sonrisa, amén de demostrar un bagaje intelectual pésimo, decidió que iba a seguir crispando -o llevando a cabo un proyecto ideológico laicista-masónico, y en esto nada hay de conspiranoia-, eso sí, con una sonrisa en la boca, y por lo tanto dando pólvora a sus acérrimos, que cada vez tuvieron que serlo más a medida que las posiciones del papamoscas diz que leonés eran más insostenibles.

Primero tocó los cojones al "catolicismo social": matrimonio de homosexuales, LOE y desprecio a la Religión, desaires al Papa... Cómo fardaría luego en la logia. Cuando vio que ese sector social reaccionaba, se achantó, llegó a un acuerdo sobre financiación con la Iglesia para que no le tocasen las narices y no hizo demasiado ruido con Educación para la ciudadanía. Para entonces ya había aprobado dos proyectos de ingeniería social y quedaba mitad de legislatura por delante para que la gente olvide de cara a las próximas elecciones.

Pero va, y en esas, decide con todo su buenrrollismo a cuestas, que él no sólo va a intentar la pacificación del País Vasco, sino que lo va a lograr. Y del mismo modo que se pasó el lenguaje por el forro de las pelotas (porque para eso soy relativista) a la hora de reinventar el matrimonio o decir que una nación es lo que quiera serlo, pues dice que hay un alto el fuego mientras ETA se crece, y extorsiona, y atenta, y mata... Y lo que en una negociación es una posición de fuerza, la que de partida tendría que tener el Estado, la pasa a tener ETA, como si se le hubiese dicho: los que necesitamos la paz por encima de todo y haremos lo que sea para conseguirlo somos nosotros, 44 millones de españoles menos los criminales proetarras. Y así se ha llegado a una situación absurda. Es fácil intuir que lo de ETA, no sé cómo, le va a estallar a ZP en las manos. Amén de que uno empieza a pensar: ¿qué interés tan desmedido tiene este nuestro presidente para bajarse los pantalones y dejar que los etarras -feos y mezquinos- decidan?

Lo peor: cómo la gente normal, la corriente, y los periodistas, y la gente se supone más inteligente, abandona su espíritu crítico en manos del partido, en manos de unos políticos que no tienen principios (por supuesto no morales), que tienen un pobre bagaje intelectual, que son hipócritas. Como había quien defendía la guerra porque lo decía su partido (o la atacaba por lo contrario), hoy hay quien cree en una paz que era hace cuatro años impensable porque lo dice el presidente de su partido, el partido de sus amores, del que tiene incluso bufanda y banderín.

Y, la derecha, mientras, ¿qué? Pues tiene un futuro muy oscuro. Acebes y Zaplana, políticamente quemados desde el mismo incio de la legislatura, son la cara del PP. Cada vez que salen en la tele, bajan las encuestas, y aun así, siguen saliendo. El problema gordo: lo que viene detrás es hez, es lo que tiene ahora el PSOE (políticos sin licenciatura, sin principios, relativistas) pero con camisas Ralph Lauren y frenillo de la calle Serrano. Es decir, que lo que la basura de la clase política española deja es votar exclusivamente como castigo (como castigo al PSOE, como castigo al PP, como castigo a uno mismo anyway).

¿Y qué de la reacción ciudadana, de la "derecha social"? Pues como dije, las agresiones contra la familia y la educación libre del PSOE provocaron el erizamiento del "catolicismo social". El problema es que -España clerical y heredera de Franco- donde dice catolicismo, algunos se empeñaron desde el principio en escribir "derecha" (derecha monolítica, por lo demás) como si fueran sinónimos. Así, pretendieron convertir la misma oposición a los matrimonios gays y a la LOE en una oposición al Estatut, y en una oposición a la negociación con ETA... Y ya antes, y en definitiva, en una oposición a Zapatero, como si fuera -y como decía una pancarta en Lorca el otro día- "el Anticristo". Cuando, como dice el que predica al Papa los ejercicios estos días, el Anticristo es reducir la fe católica a ideología. A esta identificación ha ayudado, por supuesto, un amplio sector de católicos y parte de la jerarquía, que a veces parece buscar los titulares de los periódicos aunque sea hablando de cuestiones políticas, y que han dejado que la COPE se convierta en el arma para construir una derecha sin Dios que seguirá aprovechándose mientras lo necesite.

Y, a mi gusto, lo peor, es esa especie de cristalización de iconos seudointelectuales, que falsean lo que debieran ser verdaderos referentes de una verdadera cultura hecha por cristianos. Un claro ejemplo es la literatura panfletaria que pretende pasar por oferta cultural de esa supuesta derecha. Eso sí, algunos se están haciendo de oro con la demagogia y el populismo. Y mientras, se sigue perdiendo el tiempo que debiera emplearse en construir una intelectualidad católica (que no de derechas) en alentar y apoyar la pancarta sin soporte intelectual y el activismo diz que cristiano que termina haciendo un potaje de fe y política. Pero qué te voy a contar, Too Picky, eso lo tienes en el país que te acoge. La famosa christian right, expresión que me provoca sarpullido, y que hemos copiado en España, pero a lo casposo, sin querernos dar por enterado de que lo que hay en la base de las faith-based policies es fundamentalismo cristiano y no liberadora doctrina del Vaticano II acerca de la libertad religiosa.

A todo esto, los que nos atrevemos a no criticar a Zapatero cada vez que abrimos la boca somos tibios, moderados, colaboracionistas, amigos del PSOE, socialistas, y todo un sinfín de pecados políticos. Incluso te pueden decir que eres de ultraderecha antisistema en un intento de que te sientas mal (y los que te lo dicen, cáspitas, proceden precisamente de esa ultraderecha y se limpian el culo con la democracia, que sólo les sirve cuando se cumple lo que ellos quieren). De modo que el supuesto centro del que habla Terzio, ni siquiera lo es, porque demuestra que libertad sólo le interesa para imponer las ideas al otro. Lo que le molesta es que quienes tengan el pdoer mediático sean otros, pero si ellos, ay, si ellos pudieran tener el monopolio que tiene PRISA... ¿Habría libertad? Lo dudo.

Esto, por desgracia, lo he vivido muy de cerca. Y prefiero no largar mucho más, para no hacer de eso que algunos llaman "fuego amigo", como si yo fuese amigo de una derecha que es incapaz de enterarse de cuáles son nuestros problemas, los de la gente con menos recursos, y a los que hoy sólo podría votar como castigo a una izquierda que es lo más zarrapastroso que se ha visto en mucho tiempo. Son tiempos duros, muy duros para quien no está dispuesto a caer en la dialéctica del blanco y el negro, y del conmigo o contra mí.

A todo esto, como uno tiene amigos muy, muy de izquierdas, porque uno es verdaderamente liberal, y no de boquilla, hace un esfuerzo de diálogo, de comprensión, y cuando no es posible, simplemente no habla de política. Pero como uno trata de no rendir pleitesías ni a creadores de opinión ni a siglas políticas, encuentra muy buena acogida entre esos forofos de izquierdas incluso cuando defiende lo contrario en algo tan lamentable como los jugueteos del PSOE con ETA.

(Y me dejo mucho en el tintero. Ante las dudas estoy dispuesto a explicarme con más detalle y con ejemplos gráficos que detallen)

sábado, 3 de marzo de 2007

De Juana Chaos

A mí lo que me venía extrañando es que la misma ideología que tiene tanta flexibilidad para aprobar el asesinato prenatal en masa o la investigación con embriones o etcétera de etcéteras, fuese tan firme para defender una nación, un estado o lo que sea que Dios ni mucho menos creó así de la nada.

Cuando la verdad se ve como una cadena de la libertad, ésta acaba agonizando.

Y, ojo, que no hablo de izquierdas ni de derechas. Los adeptos de esa se supone que cristiana derecha, que vayan preparándose para la que se avecina si siguen en sus trece de pensar que derecha y cristiana son sinónimos. Pero de eso ya hablaré en un mensaje quizá titulado "Soy católico y no de derechas" o "Cómo unir religión a opción política empuja a la apostasía".

jueves, 1 de marzo de 2007

77%

El 77% de alumnos estudian Religión Católica este curso en todos los colegios, sean públicos o privados y concertados. (Dato que El País, tan furioso con la reciente sentencia del TC sobre profesores de Religión no mencionó cuando se dio a conocer hace apenas diez días). Incluso en el supuesto caso de que fuese una mera catequesis me temo que sólo un interesado y sectario concepto de democracia podría exigir que fuese desterrada de la enseñanza pública, privada o mediopensionista.

Cuando se dice que el Estado está pagando a los profesores de Religión como un arma contra esta asignatura, se olvida que aquél debe ser un representante de sus ciudadanos, que lo mantienen con su voto y sus impuestos. Está visto que la supuesta creencia en la tolerancia es algo que sólo interesa cuando favorece los propios principios, y no cuando el 77% elige, sin intermediarios políticos ni estructuras. Sólo se explica con una visión laicista que ve en la religión una especie de anticristo y pretende desterrarla a patadas del espacio público como si éste les perteneciera a estos 'ilustrados'.

Pero hace rato que tenemos claro que pocos en España creen en la libertad, sean de izquierdas, derechas, católicos, musulmanes o ateos. La libertad sólo es una excusa para imponer al otro lo que pensamos o creemos. Nuestras convicciones.