viernes, 21 de diciembre de 2007

Que se metan el canon

Lo de la izquierda española es, sin lugar a dudas, sonrojante. La sección de arte y ensayo del progresismo oficial (curioso progresismo que atufa al rancio de la Bardem) tiene secuestrada a buena parte del país. ¿Cómo si no explicar el liberticidio y la institucionalización del robo con el canon digital recién aprobado? La Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información vuelve a demostrar que nuestro Gobierno legisla desde el capricho de minorías con el consentimiento de masas pasivas, que le votarán a manta el 9 de marzo. Despotismo blando, lo llamaba Max Weber.

A partir de ahora, cuando compres teléfonos móviles, reproductores MP3 o memorias de USB, entre otros soportes tecnológicos, el Estado te robará para dárselo a los de la SGAE -entre otros-, aunque no escuches canciones de autores que pertenezcan a esa sociedad, aunque no veas sus películas, ni leas sus libros. A uno, que siempre ha considerado inmoral la descarga de películas, le borbota la rabia de la indefensión por este atropello legalizado. Y se promete que, en lo que de él dependa, jamás formará parte de una de esas cuadrillas de forajidos.

Estos son, por cierto, parte de los que espumajean por la aportación voluntaria del contribuyente a la Iglesia católica.

1 comentario:

pseudopodo dijo...

Muy acertado el último párrafo, si señor. No se me había ocurrido asociar las dos cosas, pero es cierto.