miércoles, 5 de diciembre de 2007

Intertextualidad

(El post es extenso, pero vale por todo un puente.)

Me gusta la idea del diálogo intelectual, cultural y espiritual de la humanidad a lo largo de la Historia. Ya he insistido recientemente en ello. La Providencia me ha deparado otra ocasión de saborear esta intertextualidad.

Más allá de la belleza -el esplendor- del feliz término acuñado por Juan Pablo II, el esplendor de la verdad (en latín, esa s- líquida hace la expresión aún más eufónica, todo un blasón), el sintagma tiene la fuerza de esa misma verdad que anuncia. Debe ser efecto de ese brillo cegador la mezcla de experiencia ético-estética y deslumbramiento lógico que me provocan muchos de los textos de Ratzinger/Benedicto XVI, y ayer me lo provocaba un fragmento de la Spe Salvi (de nuevo, esa susurrante doble s):
Hasta aquel momento [Bacon, el comienzo de la modernidad] la recuperación de lo que el hombre había perdido al ser expulsado del paraíso terrenal se esperaba de la fe en Jesucristo, y en esto se veía la «redención». Ahora, esta «redención», el restablecimiento del «paraíso» perdido, ya no se espera de la fe, sino de la correlación apenas descubierta entre ciencia y praxis. (...) En Bacon la esperanza recibe también una nueva forma. Ahora se llama: fe en el progreso."

Y concluirá más adelante que, puesto que "hemos sido testigos de cómo el progreso, en manos equivocadas, puede convertirse, y se ha convertido de hecho, en un progreso terrible en el mal", "el recto estado de las cosas humanas, el bienestar moral del mundo, nunca puede garantizarse solamente a través de estructuras, por muy válidas que éstas sean. Dichas estructuras no sólo son importantes, sino necesarias; sin embargo, no pueden ni deben dejar al margen la libertad del hombre. Incluso las mejores estructuras funcionan únicamente cuando en una comunidad existen unas convicciones vivas capaces de motivar a los hombres para una adhesión libre al ordenamiento comunitario. La libertad necesita una convicción; una convicción no existe por sí misma, sino que ha de ser conquistada comunitariamente siempre de nuevo".

No pude evitar la conexión -por contraste- con otro texto que había leído horas antes, cuando pasaba a ordenador, después de años arrumbadas en la estantería, las citas de Los miserables que señalé en la pobre edición en la que leí la novela. Pone Victor Hugo en boca de Enjolras un titánico discurso propio de cualquier revolución parisina:

La igualdad tiene un órgano, y este órgano es la instrucción gratuita y obligatoria. El derecho al alfabeto; por ahí se debe empezar. La escuela primaria impuesta a todos; la escuela secundaria ofrecida a todos; tal es la ley. De la escuela idéntica, sale la sociedad igual. ¡Sí! ¡Enseñanza! ¡Luz! ¡Luz! De la luz emana todo, y todo vuelve a ella. ¡Ciudadanos!, el siglo diecinueve es grande, pero el siglo veinte será feliz. Entonces no habrá nada que se parezca a la antigua historia; no habrá que temer, como hoy, una conquista, una invasión, una usurpación, una rivalidad de naciones a mano armada, una interrupción de una civilización por un casamiento de reyes, un nacimiento en las tiranías hereditarias, un reparto de pueblo acordado en congresos, una desmembración por hundimiento de dinastía, un combate de dos religiones encontrándose frente a frente, como dos sombras sobre el puente del infinito; no habrá que temer al hambre, la explotación, la prostitución por miseria, la miseria por falta de trabajo, el cadalso, la cuchilla, las batallas, y todos estos latrocinios del azar en la selva de los acontecimientos. Casi pudiera decirse que ni habrá ya acontecimientos. Reinará la dicha. El género humano cumplirá su ley, como el alma y el astro. El alma gravitará alrededor de la verdad, como el astro alrededor de la luz. Amigos, la hora en que nos encontramos, y en que os hablo, es una hora sombría; pero tales son las terribles condiciones para la compra del porvenir. Una revolución es un peaje. ¡Oh!, el género humano será libertado, sacado de su postración y consolado. Nosotros lo afirmamos desde esta barricada. ¿De dónde saldrá el grito de amor, sino de lo alto del sacrificio? Oh, hermanos míos, este es el lugar de unión de los que piensan y de los que sufren; esta barricada no está hecha ni de adoquines ni de vigas ni de hierro viejo; está hecho de dos montones, uno de ideas y otro de dolores. La miseria encuentra en ella al ideal. El día se abraza con la noche y le dice: ‘Voy a morir contigo, y tú vas a renacer conmigo’. Del estrecho abrazo de todas las aflicciones, brota la fe. Los sufrimientos traen aquí su agonía, y las ideas su inmortalidad. Esta agonía y esta inmortalidad van a mezclarse y a componer nuestra muerte. Hermanos, el que muere aquí, muere en la irradiación del porvenir, y nosotros entramos en una tumba penetrada de aurora.”

Qué fuerza y qué esperanza en el futuro -¡en el pacífico siglo XX!- debía de transmitir Hugo entonces. Qué sinceridad de intenciones exuda. Y qué fracaso. Este texto siempre me ha recordado al pasaje de Isaías en que dice que el cordero yacerá junto al león, anuncia los tiempos de paz que traerá el Mesias. Y voilá. No podía dar crédito cuando escuché la primera lectura de la Misa, a última hora del día:

No juzgará por apariencias, ni atendiendo a rumores; juzgará con justicia a los indefensos, a los pobres del país con rectitud; herirá al violento con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado. Será la justicia el cinturón de sus caderas, la fidelidad, la correa de su cintura. Habitará el lobo junto al cordero, la pantera se echará junto al cabrito, el ternero y el leoncillo comerán juntos y un pequeño cuidará de ellos. La vaca pastará con el oso, sus crías se echarán juntas; el león comerá paja, como el buey, el niño de pecho jugará junto al escondite de la culebra, el recién destetado meterá la mano en la cueva de la serpiente. Nadie hará el mal ni causará daño alguno en todo mi monte santo, porque del conocimiento del Señor está llena la tierra como las aguas cubren el mar."

Lírica manera del maestro para coronar la leccion con los ejemplos.

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