miércoles, 14 de noviembre de 2007

Deudas

La concepción de libertad durante la época moderna, y en este otoño de la posmodernidad, ha sido predominantemente individualista. Por simplificar peligrosamente, empezó con un voluntarioso antropocentrismo y ha derivado en un autonomismo voluntarista cuyos resultados, también por simplificar, lo vieron en primera fila los finlandeses (¿o fineses?) hace unos días cuando un “ateo endiosado” admirador de Hitler y Stalin se propuso acabar con la escoria humana, principiando por la directora de su insti y seis compañeros.

Libres de ataduras, de vínculos, hasta llegar a matar al padre. Así somos los modernos cuando Mr.Hyde. Pura autonomía, y por lo tanto pura indefinición.

En vulgo, lo expresan el “no le debo nada a nadie” o la versión más moral del “no tengo nada de lo que arrepentirme en mi vida” (se lo oí, con estos soplillos, a esa lumbrera, Fernando Hierro). Frente a eso, y a mi ansia natural (soy posmoderno, al menos por ahora) de ser yo, yo, sin etiquetas, sin uniformizaciones... cada vez más, me enorgullezco de mis deudas. Si la vida es don y tarea, que lo es, ¡hay tanto de don! Y estas deudas no son cadenas, son hilos que nos ayudan a mantener el tiento.

El hombre tiene carácter dialógico; animal político, dicho sin poesía. La relación no es accidente sino esencia. Soy yo-en-la-historia, me uno al diálogo que, antes que yo, mantuvieron tantos y tantas. Tengo libertad, soy autónomo, pero qué sería de mí sin lo que me ha sido dado. Material, intelectual, moral, espiritual. Los padres, los amigos, los maestros, los consejeros, los santos, los que están y los que nos precedieron... La instrucción, el mínimo vital, el amor, la fe. Tanto, insisto.

4 comentarios:

Terzio dijo...

Vere!

"¿Qué tienes que no hayas recibido?..."ICor 4,7.

Y gracias por lo que tú nos das, también.

Newman arranca con "...el pensamiento de dos y solamente dos absolutos y luminosos seres evidentes a todas luces, yo mismo y mi Creadory desde ahí, todo lo demás.

+T.

Agus Alonso-G. dijo...

Do ut des. Ya sabes.

Y Newman es siempre y cada vez más bienvenido en este blog.

Terzio dijo...

Ya sabes que yo te doy con todas mis ganas; pocos te incordiarán más cordialmente y con igual constancia.

Et do ut des, etiam.

+T.

Counter-Revolutionary dijo...

Amén. Ya sabes aquel dicho papiniano de que quien no tiene maestro, acaba teniendo como maestro al demonio