jueves, 29 de noviembre de 2007

Celebración

Hice todo lo que pude para averiguar la Voluntad de Dios (...). Pienso que los Obispos solo ven un lado de las cosas, y yo tengo una misión (...). De otra parte, siempre que he predicado que las cosas que son realmente útiles, se llevan a cabo según la Voluntad de Dios en un momento dado, y no en otro; y que si tú lo intentas en el momento malo, lo que en sí mismo es bueno tal vez te convierta en un hereje o en un cismático. Lo que yo pretendo puede ser verdadero y bueno, pero puede ser Voluntad de Dios que se haga cien años más tarde. (...) Aunque es desalentador estar dislocado con el tiempo que uno vive y ser rechazado y paralizado tan pronto como comienzo a actuar"

Lo escribe John Henry Newman en carta del 17 de julio de 1859 a su amigo Henry Wilberforce, después de ser denunciado por "hereje" ante Roma tras el Affaire Rambler, en el que -simplificando- él abogaba por una mayor participación del laicado en asuntos eclesiales.

Cuando lo leí, me dio saludables escalofríos por su semejanza con palabras aplicadas al Opus Dei, cuya erección en prelatura personal cumplió ayer 25 años. Lo explica monseñor Álvaro del Portillo, primer sucesor de San Josemaría Escrivá, en Entrevista sobre el Fundador del Opus Dei, hablando de la llegada del santo a la Ciudad Eterna:

Conservo el recuerdo imborrable de su llegada a Roma. Era el 23 de junio de 1946. El Padre tenía 44 años. Yo estaba en Roma desde febrero de aquel año, porque el Fundador me había encomendado diversas gestiones para la aprobación pontificia de la Obra. Como las características propias del Opus Dei representaban una novedad absoluta en el Derecho canónico vigente, yo trabajaba en la medida de mis posibilidades, siguiendo las indicaciones precisas del Fundador. Pero me dijeron, entre otras muchas cosas, que no era posible aún obtener la aprobación del Opus Dei: habíamos nacido –ésta fue la expresión literal– con un siglo de anticipación. Las dificultades eran tan grandes, aparentemente insuperables, que decidí escribir al Padre para manifestarle la necesidad de su presencia en Roma"

A San Josemaría también lo denunciaron a Roma por "hereje". Me alegra encontrar como mínimo una conexión entre dos personas (he estado a punto de escribir santos, ojalá se pueda escribir con propiedad canónica no dentro de mucho) a las que quiero, admiro y debo mucho.

2 comentarios:

Terzio dijo...

La hay, sin duda.

Y en importantes aspectos.

Por ejemplo, el interés por el apostolado universitario; también cierto estilo del círculo de amistad-intimidad en el que se desenvuelven uno y otro.

Por otro lado, esas palabras de Newman son ejemplarmente clarividentes e inteligentes respecto a la oportunidad de una iniciativa en la Iglesia con referencia a los plazos marcados por la Providencia.

Una cuestión: ¿Puede la fe/virtud/santidad de un hombre acelerar esa "oportunidad" de la Providencia? Sería también providencial al fin, pero entiendo que la accción o ausencia de los agentes oportunos se conjuga-coordina con la acción de la Providencia (incluso como elemento sine qua non).

+T.

Agus Alonso-G. dijo...

Yo creo que sí. Puede adelantar los tiempos, aunque como dices, ese empeño humano es también parte del juego de la providencia.