domingo, 14 de octubre de 2007

Pura vida

El 12 lo celebró con su Misa temprana, partido de pádel y cerveza con los amigos. Se sabía bien representado en el desfile de la fiesta nacional. Almorzó rápidamente y se fue con un amigo a aprender de las Hermanas de la Caridad, y de los mendigos, en el comedor de la Ronda de Segovia. Allí conoció a sister Yessel -que quiso ser sister María de la O y acabó siendo "alegría" en arameo-, y supo el nombre de María Antonia, una de esas señoras piadosas que hacen turnos para servir en aquel bendito sitio de caridad. Incluso se resignó risueño a cantar una canción devota y algo pueril, catequética, antes de servir el condumio.

A la vuelta, respiró casticismo espolvoreado de turista, de inmigrantes ya madrileños, por Plaza de Oriente, donde la guardia real hacía el relevo a las puertas de palacio. En la calle Arenal, se detuvieron a escuchar una pieza clásica cuyo nombre no conoce y un tango, interpretados por cuatro violines, un violón y un cello, que se acogen a una sombra que de histórica es casi un mecenazgo, la de una de las paredes de San Ginés. Les echa una monedica agradecida.

Por la noche, hubo tiempo para ver por tercera vez, y no cansa, Blood Diamond. Película intensa, un poco Hollywood (eppure... ¡funciona!), que golpea, que toca la fibra.

El 13, comida de tapas en Villa de Vallecas, con un viejo amigo que le confiesa dolores íntimos, con el que comparte debate religioso, político, cinéfilo. Partido de fútbol -a pesar de las agujetas del pádel-: algún gol, sudores benéficos y poco más.

Y hoy domingo, el vermú de nuevo en el Paseo F.G.Lorca, con un compañero del colegio. Y comprar la película que trae el ABC. Y una comida sencilla. Y lo que les queda: escuchar contar cuentos a Edu en el Centro Cultural de la Villa, que más se relame por pensar en la agradable e inesperada sorpresa que recibirá cuando le vea por allí que por lo interesante que de hecho sea la función. Y así, acabará redondo el largo fin de semana. No llega a diario de Byron pero oye tú.

Como el leproso samaritano del que hoy habla el Evangelio, mira hacia las nubes y da gracias. Como si hubiera metido el gol que les clasifica para la Eurocopa.

4 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

Ben trovata.

Terzio dijo...

Casi la agenda de domingo del padre de Blanco White (salvas distancias).

+T.

Agus Alonso-G. dijo...

El lunes se encara de otra manera. :)

batiscafo dijo...

Muy acertada esa tercera persona. Y el tono agradecido que transforma lo sencillo en grandioso. Me gusta.