martes, 16 de octubre de 2007

Post largo pero de enjundia y manteca

Si tuviera que referirme al principal evento que se ha producido en el ámbito occidental en lo que va de año, descartaría hechos bélicos, políticos o de índole social. Tengo presente las condiciones que configuran la auténtica noticia: novedad, naturaleza sorprendente del asunto, relevancia, significación, impacto. Todos estos rasgos se dan en algo que puede pasar desapercibido, por mucho que se haya hablado de ello una y otra vez. Me refiero a la aparición, en las librerías, de un libro del pontífice romano, Benedicto XVI, sobre Jesús de Nazaret (en español, en traducción de Carmen Bas Alvarez)”

Son palabras del siempre interesante Eugenio Trías, con las que abría un artículo titulado “El evangelio según Benedicto XVI” en la Tribuna Libre de El Mundo de ayer. Con una altura analítica que a mí me deja fuera de juego a ratos, Trías desgrana sus alabanzas:
Quienes durante los primeros siglos establecieron el canon de los textos de la Iglesia no se equivocaron. (...). El mejor modo de conocerlo [a Jesús], reconocerlo y estimarlo consiste en acudir a esa magnífica selección que son los Evangelios canónicos, cuatro relatos enteros y verdaderos, donde doctrinas y eventos se hilvanan con auténtica maestría. La figura de Jesús aparece, además, sesgada a través de cuatro perspectivas que se complementan, pero que acusan máximo contraste. El teólogo que mejor se acerca a Jesús es el que asume la crítica histórica (y los conocimientos de que se dispone respecto al contexto histórico), y que pone todo ello al servicio de una rigurosa exégesis del texto evangélico en sus cuatro versiones”

El libro del Papa Benedicto me parece clarividente en la metodología adoptada. No voy a entrar en la valoración de los presupuestos teológicos del Pontífice. Pero la premisa desde la cual se acerca a la figura, la elección de los textos evangélicos como materia principal y la necesidad de subordinar la crítica histórica a la exégesis de éstos me parecen el mejor modo de aproximarse a la realidad y a la significación del personaje”

En Alemania es frecuente que muchas personas de las más diversas carreras posean, como optativa Nebenfach -o carrera complementaria- teología. Sucede con filólogos, filósofos, economistas, astrofísicos, sociólogos... Muchos de ellos no son creyentes, pero saben que la formación teológica es indispensable para adquirir auténtica solvencia intelectual.

En nuestro país no se siente ni siquiera la necesidad de esa formación. Se ha transitado con máximo desparpajo de un romo nacional-catolicismo a un generalizado agnosticismo descerebrado. En lugar de una seria confrontación crítica con la teología abunda el más convencional de los tópicos agnósticos o ateos. No se tiene ni siquiera conciencia de la extraordinaria carencia que constituye la ignorancia de esas importantes controversias exegéticas y teológicas”

A este excelente libro de Benedicto el Pontífice se le pide a veces lo que por fortuna no da: un acercamiento a un Jesús histórico-mundano, cuando no novelesco, que permita aproximarnos a lo único que al parecer a algunos despierta interés en su figura: su doctrina moral, social o política. Con ser sublime su concepción ética, ésta se halla en Jesús de Nazaret subordinada al que constituye el verdadero núcleo de su mensaje religioso -de salvación-.

La reducción a figura puramente ética -cuando no política- del personaje es, entonces, la gran coartada. Pero la relevancia de la figura, cuyo papel en la propia gestación del cristianismo se ha discutido (R. Bulltmann), trasciende toda ética y política, o toda doctrina social. Hace referencia a aquello por lo que adquiere verdadero relieve histórico. Su notoriedad es, ante todo, religiosa”

13 comentarios:

Terzio dijo...

Discutible.

Por ejemplo esto:"El teólogo que mejor se acerca a Jesús es el que asume la crítica histórica (y los conocimientos de que se dispone respecto al contexto histórico"

Esa perspectiva/ese método es relativamente contemporáneo a la gran desvaloración sufrida por los 4 Evangelios como documentos históricos, y han crecido juntos, con todo lo que eso significa.

También discutible que en nuestro medio-circustancias culturales, fuera deseable ese interés por la teología desde otras élites intelectuales más o menos extra-eclesiales. Me temo que se tendería más a las conclusiones de Bultmann que a las debidas.

La fe es necesaria - sine qua non - para meterse en teología (que no es un prurito cultural cualquiera).

+T.

Agus Alonso-G. dijo...

Me resulta difícil encontrar una situación en la que no sea deseable el interés por el conocimiento y la instrucción. Máxime tratándose de la teología. Lo demás, me parece miedo a la libertad, que es lo que generalmente ofrece el conocimiento.

Terzio dijo...

Sed contra, no todo es para todos como dice el Texto:

"No deis las cosas santas a perros ni arrojéis vuestras perlas a puercos" Mt 7,6

A ver...

+T.

batiscafo dijo...

"La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad" (Juan Pablo II, Fides et Ratio).

El Papa Ratzinger que lo tiene muy experimentado pone en juego en este libro toda su saber cristológico transida de una fe profundísima.

Y eso es lo bueno. Difícilmente encontraremos un teólogo mejor preparado que él, más capaz de dialogar con nuestro tiempo en su propio lenguaje. Eso es lo que le permitirá mostrar el verdadero rostro de Cristo, Dios eterno y Hombre encarnado e histórico, y ganarle las mentes más sesudas.

Me parece interesante el artículo de Trías. Entiendo la objeción de Terzio al párrafo de marras. Pero no estoy de acuerdo en subestimar la razón que Dios nos ha dado para conocerle ni tampoco en encerrar la teología en seminarios o ambientes eclesiales.

Eso sí, vigílese que la disciplina teológica en las universidades sea sana y que el acceso a ella se haga desde la condición de criaturas de Dios dotadas de intelecto, que eso somos.

Sin fe, no cabe hacer teología, pero sin un alto nivel intelectual tampoco. Es necesario batir las dos alas; sin miedos, pues no hay oposición real entre ambas.

Terzio dijo...

¿"Encerrar"?

La Iglesia es el ámbito se la Teología Cristiana (existe otra teología?).


+T.

batiscafo dijo...

Creía que la Iglesia trasciende las fronteras de los ambientes eclesiales...

Terzio dijo...

Para el mensaje, para el anuncio, para la evangelización; otras cosas - como la teología - son operaciones "ad intra" y hechas por los de dentro y (primera y principalmente) para los de dentro.

Y me extraña que tenga que hacer esta explicación.

+T.

Agus Alonso-G. dijo...

Cualquier frase de la Escritura puede ser utilizada para justificar muchos planteamientos no totalmente correctos.

Esa visión elitista de la teología me parece insostenible, la verdad. Lo que no soporto del nacionalismo es ese interés en subrayar lo que separa. Pues así determinadas visiones sobre la teología (y sí, claro que hay otras teologías, aunque no alcancen la verdad absoluta) y sobre el cristianismo que no se olvidan de manifestar siempre su superioridad sobre las demás religiones.

Yo no creo en buenos teólogos sin fe, pero si en una búsqueda intelectual de Dios cualquiera que sea el punto de partida que pueda llevar al conocimiento del Dios verdadero. Ojalá hubiese más gente en España que emprendiese esa búsqueda. Eso quizá les llevase a la fe.

Terzio dijo...

Elitista es el planteamiento de Trías.

El mio es "eclesial".

Toda la disensión de estos últimos lustros y la corriente "somos iglesia" que tantísimo daño ha hecho y sigue haciendo en Alemania y Austria, tiene gran parte de su origen en esas facultades de teología donde "teólogos" al margen de la Iglesia enseñaban "teología" fuera de y en contra de la Iglesia; verbigracia el caso celebérrimo de Hans Küng, que todavía colea.

Eso es lo que postula Trías.

Y eso no.

+T.

Agus Alonso-G. dijo...

De las palabras de Trías no se deduce un planteamiento elitista. Creo yo.

Y que el origen de "Wir sind Kirche" esté en esas facultades no invalida estas. Que el medio se utilice mal no lo invalida. Que la libertad se utilice mal no invalida esta.

La libertad, ese riesgo. Pero ante todo ese don divino.

Terzio dijo...

Chim-pum!

Me imagino nuestra España con facultades de teologia en las universidades públicas, y me hecho a temblar. (o en la privadas)

¿Una - verbigracia - Carlos III con Peces Infame de gran teólogo?

¿Eso?

La libertad - oh concepto! - es lo que dijeron que iba a venir cuando estaban preparando lo que padecemos ahora.

(Sin "libertad" había menos abortos, por ejemplo).--> esta la otra versión de la "memoria histórica".

+T.

Anónimo dijo...

La decadencia de la Educación, es la decandencia de la libertad. La verdad os hará libres y para conseguir la verdad es necesario el conocimiento.
Si como facultad entendemos un centro de adoctrinamiento, sea la doctrina que sea la "enseñada", efectivamente es mejor eliminar las "facultades", ya que no formamos personas, sino borregos.
Si, creo que el acceso universal a la Educación es un logro, de todas las ciencias y saberes y para todo el mundo, ya que la ignorancia es el mayor enemigo del Bien.
Lo Bueno es Bello, lo Bello atrae, sólo hay que conocerlo. Educad, formad, enseñad (incluyendo Teología), y tendréis hombres autéticamente libres. No los adoctrinéis, enseñadles a pensar.

Anónimo dijo...
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