jueves, 25 de octubre de 2007

No nos moverán

Hemos sentido conmovidas nuestras entrañas con el vídeo del hijoputa de Santa Coloma de Cervelló. Mientras, en Reino Unido debaten sobre el aborto. Una de las cuestiones discutidas es si reducir el límite de semanas para permitir llevarlos a cabo, de 24 a 22 o incluso 20, puesto que hay casos de fetos viables fuera del útero a esas edades. Y leo este argumento de los que se oponen, lo leo al borde de la hemiplejía: las cifras “todavía no son lo suficientemente buenas para reducir el límite”. Es decir, para muchas criaturas, la seguridad está, contra lo que la naturaleza humana sugiere, fuera del seno materno. Lector que lo serás a muchos años vista de este día: yo no quise, no consentí, me opuse, a esa barbaridad social.

13 comentarios:

Counter-Revolutionary dijo...

Al final, yo creo que, más allá de la autonomía del feto, lo más importante es si a este ya se le causa o no dolor, como límite de tiempo. Es decir, aunque, como católico, para mí la vida ya sea vida desde la semana cero, si me preguntan dónde se puede poner un mojón donde todos entendamos la presencia de vida, creo que la respuesta es con el sufrimiento. Sobre la autonomía o la forma humana y demás pueden haber disputas bizantinas, pero creo que nadie aceptaría que un ser humano pudiera causar dolor a otro ser humano. El problema del aborto es que, en muchas ocasiones, la posición del débil no es la de la mujer, sino la del niño que se ve sometido a un aborto que podía haberse dado antes o podía no darse, es un poder que se ejerce sobre él hasta el punto de decidir sobre su vida o su muerte.

Agus Alonso-G. dijo...

Yo, como animal racional, sé que la vida humana empieza con la concepción.

Y, como católico, creo que Dios infunde el alma en el momento de la concepción.

Anónimo dijo...

Para counter-revolutionary:

Mira, yo puedo matarte de forma indolora, sin causarte el más mínimo sufrimiento. Si me dices donde vives podria ir por la noche a ponerte una inyección letal mientras duermes. Y si me vienes con el rollo del sufrimiento que puedo causar a tus allegados, no hay problema. Díme quienes son y les hacemos lo mismo. Lo importante es que aqui no sufra nadie, ¿no?

Bruno

Counter-Revolutionary dijo...

No, lo importante es determinar a partir de qué punto, con certeza, hay ya propiamente un niño. Lo que yo digo es más riguroso que el cambio que en Gran Bretaña se intenta introducir en la ley: restringir el aborto a partir de la 14 semana, a causas muy señaladas de riesgo psíquico y físico, y sobre todo, definir qué es ese riesgo, para que se evite el tole tole actual, en el que basta tener un psiquiatra amigo.


Yo no he dicho tampoco que lo vea como moralmente bueno, pero si una mujer, embarazada de una semana por violación, me dice que quiere abortar, y no consigo convencerla de que no lo haga, no me siento legítimado para prohibírselo por ley. Así que, al final, caemos en una cuestión de plazos y casos. Creo, en todo caso, con vosotros, que habría que controlar mucho más esta cuestión.

El problema es que muchos de los que piensan de este modo, y la misma Iglesia Católica, luego, cuando lleguen las elecciones, apoyarán al PP, que no ha hecho nada en absoluto, en ocho años de Gobierno. Es más, ni se lo plantea.

Agus Alonso-G. dijo...

No, lo importante no es determinar a partir de qué punto hay ya propiamente “un niño”. Porque precisamente en lo que no nos ponemos de acuerdo es qué es precisamente un niño. No hay consenso en qué es un niño. Hay que ser más rigurosos con el uso de las palabras.

Es muy difícil argumentar que acabado el proceso de la concepción y formado el cigoto no estamos hablando de vida humana. No es independiente en términos de desarrollo, pero sí en términos de aquello que define biológicamente nuestra identidad, el ADN. El cambio más fuerte que se produce en el proceso de engendrar una vida humana está ahí. Ni en los arbitrarios catorce días, ni en la posibilidad de división de la mórula (dando lugar a dos o más seres humanos y, en términos teológicos, a la creación de nuevas almas), ni en la formación del cerebro, ni en el sentir dolor, etc. Todos estos estadios del desarrollo son en términos cualitativos mucho menores -biológicamente hablando- que la concepción que da lugar al cigoto.

Así pues, podemos decir que es indubitable que con la concepción hay una nueva vida humana. Se puede a partir de ahí discutir cuándo esa vida humana tiene la dignidad de individuo de la especie, cuándo es persona humana. Y en eso, en efecto, no nos ponemos de acuerdo. Algunos pensamos, a la par que la doctrina de la Iglesia católica y numerosos hombres de buena voluntad, que lo más razonable basándonos en esa biología es pensar que el alma humana -el ser persona- es infundida en la concepción, puesto que es el mayor cambio cualitativo en el proceso.

Pero, aun no poniéndonos de acuerdo... Si el principio de precaución es válido en lo referente a la naturaleza (la disputa sobre el cambio climático), por qué no cuando implica a la vida humana. Si no nos ponemos de acuerdo, y hay base sólida para pensar que podemos estar hablando de un ser humano, mejor no permitir el aborto, no vaya a ser que nos estemos cargando seres humanos.

No puedo ni justificar la pena de muerte, así que impedir por ley un aborto fruto de violación es un juego de niños para mi conciencia.

Counter-Revolutionary dijo...

Realmente, es muy difícil discutir porque yo también soy católico y pienso como tú. Simplemente, en la situación dicha, un embarazo temprano, por causas no queridas, o que se adivine que será difícil llevar a cabo, o sabiendo que el niño tendrá una enfermedad que quizás le haga nacer muerto, o vivir en una burbuja, teniendo en cuenta que la situación existencial de la madre respecto al feto es de intimidad -muy distinta a la de un asesino o a alguien que aplique, en sentido opuesto, la pena de muerte desde arriba- ¿se llevaría a la madre a la cárcel? Porque si se prohíbe algo por ley es para establecer una sanción. Y en un tema tan importante la sanción no debería ser económica. No sé si hay una proporcionalidad. Sí la habría en otro momento del aborto, porque se podría alegar a la madre que podía haberlo hecho antes, esta concurriría de modo pleno en negligencia. Es más, soy partidario de aplicar penas mucho más severas que las actualmente existentes. ¿Pero una violada, o un feto inviable, de una semana, puede llevar a la cárcel?

El dolor no debe entenderse sólo por toda la importancia, enorme, desde una perspectiva existencial, sino también como lenguaje. Es decir, el lenguaje de quien no dispone lenguaje. Quien puede expresarse, incluso cuando esta inconsciente, como cuando duerme -por cierto, la respuesta de Bruno me pareció injusta- está de pleno en la comunidad de los hombres, es hombre plenamente. Y, por desgracia, esa es la única manera de salvar su vida. Porque si fuese sólo por ser vida, llegaríamos a lo que defienden los animalistas.

El lenguaje no debe entenderse sólo desde un punto de vista lingüístico, ni mucho menos, es más esa es la forma menos importante de entenderlo, sino como manifestación del don de la palabra concedido por Dios, que es el don más importante. Es el Verbo, también es el nombre secreto con que se nos llamará a cada uno, y también es el don que se dio al hombre de poder nombrar las cosas. Precisamente, el mayor problema de la civilización actual, aún desviándonos del tema, es el olvido de los nombres, de los nombres de las cosas al habernos tecnificado-urbanizado, y del nombre secreto de cada uno, al perder de vista la perspectiva de la salvación.

En todo caso, no sé por qué, aunque no coincidamos plenamente, los que pensamos que el aborto debe restringirse de un modo significativo, y que es un asunto de una importante gravedad moral -desde un punto de vista religioso o no religioso, no es cuestión de fe- en movimientos mucho más amplios, abarcadores, que los actuales movimientos pro-vida, para presionar a los partidos. Porque, insisto, muchos católicos votan al PP porque defiende la educación religiosa o una cuota presupuestaria para la Iglesia, cuando los motivos del humanismo cristiano, en política, deberían sustanciarse en eso, en una concepción humanista, no institucional. Lanzo una llamada desde aquí.

Anónimo dijo...

Para counter-revolutionary:

No sé si mi consideración fue injusta. Simplemente se deduce de lo que dijiste. Te cito: "para mí la vida ya sea vida desde la semana cero, si me preguntan dónde se puede poner un mojón donde todos entendamos la presencia de vida, creo que la respuesta es con el sufrimiento. Sobre la autonomía o la forma humana y demás pueden haber disputas bizantinas, pero creo que nadie aceptaría que un ser humano pudiera causar dolor a otro ser humano".
O sea, lo que queda fuera de toda duda es que no se puede causar dolor. Pero lo de quitar la vida es otro cantar. Pues eso, inyección letal. Como imagino que no estás de acuerdo con eso, pienso que deberias hacer un esfuerzo por reformular tus tesis.
Tus reflexiones finales me parecen interesantes. Se percibe honestidad intelectual y se ve que se puede dialogar contigo (cosa infrecuente en temas como éste). A ellas solo quiero puntualizar lo siguiente:
En casos como los que apuntas (violación, etc) la madre suele estar actuando bajo una presión tremenda. Las leyes ya tienen en cuenta esas situaciones. Pienso que las sanciones deben recaer sobre los médicos, esos buitres que se aprovechan de la mujer forrándose impunemente.
No hay riesgo de animalismo si entendemos que hay diferencia entre la vida humana (dotada de dignidad) y el resto de vidas (dotadas de valor pero relativo). Si no admitimos esto el mundo se nos vuelve ininteligible.
Un saludo,
Bruno

Counter-Revolutionary dijo...

Me parece injusto porque yo partía de una separación entre lo moral y lo ético. Es decir, yo no diría que en un aborto, sea cuando fuese, ni como fuese, no pasa nada. Que hay una vida, sea en el estado en que sea, es indiscutible. Cualquier aborto me abruma.

Ahora bien, simplemente pretendo ser justo y comprender a mujeres en cuyo caso yo nunca me podré ver. Un aborto difícilmente es un asesinato -de aquí que hablar de un asesinato en tu respuesta sea también injusto- porque la situación existencial en la que se halla la madre no es aquella en la que se halla un asesino. La mujer puede hallarse en un momento en que una parte de sí misma le resulte hostil, incluso abominable. Que no es sólo una parte de sí misma, porque también es otra vida, ya lo sé, pero lo cierto es que se halla dentro de ella, se halla en una relación de intimidad con ella infinitamente mayor que cualquier causa, pasional o no, que pueda mover a un asesino.

Una mujer que ha sido sometida a todo lo vejatorio que es una violación, y se ve condenada a llevar dentro de sí misma una parte del violador, ¿se debe ver en la situación de que se le diga que no, que no puede abortar, que si un médico la hace abortar se le perseguirá, que no hay nada que hacer? Si es católica, dirá "Hay una vida dentro de mí, no puedo hacerlo", pero si no lo es, ¿qué se le puede argumentar?

Ahora bien, yo lo que pretendo es hacer ver, no ya a los católicos, sino precisamente a las feministas, que apostarían por el aborto libre, que un aborto tardío, con un feto muy desarrollado, es casi lo mismo que producir la muerte de un niño ya nacido. Que lo que hay en el vientre una semana antes del nacimiento no es diferente de lo que hay una semana después. Y, aquí, la diferencia entre una moral a la que nos tenemos que atener los que sostenemos una determinada fe, o una determinada visión del hombre -fe o visión de la que, no sólo en esto, sino en todo su valor, debemos dar testimonio, debemos anunciar, ahora que está tan escarnecida- y una ética mínima. Como si díjesemos, ese mojón al partir del cual sí que no, el cual si traspasamos, no sólo dañamos al hombre, sino que hacemos que se pierda cualquier idea de lo humano.

Sucede lo mismo con la eutanasia. ¿Podemos ponerlos en la piel de alguien que sufre, con grandes dolores, una enfermedad crónica? Si una persona en pleno uso de sus facultades puede suicidarse, ¿porque no puede pedir a otra, si parte de una voluntad verdadera, que le ayude a morir? Por supuesto, creemos que de la vida sólo puede disponer Dios, pero una cosa es Dios y otra cosa es el sistema de leyes y penas. Si a alguien que su suicida no se le proscribe a una muerte civil,que sería la única forma de penarle, ¿debe penarse a quien consiente en la practica de la eutanasia? La Iglesia pasaría aquí a hacer un papel que creo que no es el propio de una Iglesia de caridad y amor, si sostiene que, por ley, una persona debe soportar su sufrimiento, por grande que éste sea, sin poder decidir si darle término o no.

Estoy convencido de que centrarse más en la fe, en lo humano, que en lo legislativo o institucional (no digo que esto no sea importante) permitiría a la Iglesia desprenderse de la lastra que supone actuar como institución de este mundo, y no como comunidad de los santos. Se debe siempre condenar la barbarie, y se debe extender el mensaje cristiano, pero no confundamos eso con sancionar por la ley del Estado a quienes infringen nuestra doctrina.

Quisiera decir que a mí también me encanta debatir con vosotros, aunque tengo la sensación de que deberíamos salir de nuestros muros y debatir e intentar convencer a gente con la que nos separa mucho más.

Agus Alonso-G. dijo...

“Me parece injusto porque yo partía de una separación entre lo moral y lo ético”, dices.

Afirmación absurda. Lo ético y lo moral es exactamente lo mismo. Otra cosa es separación entre moral y ley. O entre fe y razón. Pero usemos los términos con propiedad.

Y nadie ha hablado aquí de meter en la cárcel a una mujer. En cuanto a lo de que no es un asesinato... Que pueda entender la dramática situación a la que una mujer (y un hombre) se enfrenta en dichas circunstancias, no me puede llevar a camuflar la realidad manipulando el lenguaje. Que haya atenuantes en la culpa no elimina el hecho. Supongo que si no son conscientes de que hay un ser humano en esa vida, no será un asesinato, aunque es un hecho que una muerte es inducida.

“Una mujer que ha sido sometida a todo lo vejatorio que es una violación”... No debe ser sometida a todo lo vejatorio que es un aborto. Si el aborto es la única solución que una sociedad le puede ofrecer, esa sociedad demuestra ser esencialmente una basura.

En cuanto a las demás discusiones, ya me he alargado arriba. Y no, no sucede lo mismo con la eutanasia. Primero, que se pongan todos los medios para que todos los ciudadanos tengan unos cuidados paliativos de calidad, que eviten el sufrimiento. Y si aun así quieren suicidarse, que el Estado ponga verdugos, pero que no utilice a los médicos -aberrante perversión- que después tienen que encargarse de mi salud. La eutanasia, como el aborto, nunca será un acto terapéutico.

En cuanto a lo de la Iglesia de caridad y de amor... y lo de pedir que sancionen por la ley del Estado a quienes infringen nuestra doctrina... ¿Me quieres decir que es lo mismo si pidiésemos una ley que penase a quien no fuese a Misa el domingo que pidamos que no haya una ley que permita el suicidio asistido cuando la red de cuidados paliativos no cubre ni el 30% de las necesidades en España? Por favor, ahora resulta que la propuesta humanista cristiana no tiene derecho a defender propuestas legislativas porque sus proponentes tienen fe. Te recomiendo profundizar más en la distinción fe y razón (vid. por ejemplo, Fides et Ratio)... Yo también defiendo una ética que pueda ser asumida por todos. La llamo ley natural y es acorde con la razón, y puede ser aprehendida por quienes no tienen el don de la fe.

Counter-Revolutionary dijo...

Pues mira, yo sí creo que en determinados supuestos el aborto debería estar penado. Porque si una conducta no está penada, legislar sobre ella es construir castillos en el aire. Simplemente, separo dos momentos, en función al criterio que he dicho antes. Es curioso que parezca que asumo una postura de liberalización, cuando normalmente, en cualquier conversación, me opongo al aborto. Creo que la legislación sobre el mismo, o debe cambiar y hacerse más restrictiva, o, al menos debe aplicarse.

En filosofía moral por supuesto que se hace la distinción entre moral y ética. No es una distinción absurda, ni mucho menos. Una ética es un sistema moral construido por la mera razón y que pretende ser un mínimo y las morales son los distintos sistemas morales que conviven juntos, aceptando una ética común.

Yo también acepto la ley natural, pero la ley natural es un contenido de la Revelación, es un reflejo de la lay divina, y quien no es cristiano no cree en una ley natural, al menos en el sentido que un católico o un protestante pueda darle. Legislar según la ley natural algo que afecta a la conducta de las personas es incluir la religión en la ley. Yo lo veo así.

A mí el tema del que estamos hablando me angustia. No quisiera reflejar una posición irresponsable o despreocupada. De hecho, el primer comentario lo hice en el sentido de que la propuesta de cambio de la ley británica me parecía demasiado amplio.

Coincidimos ambos en lo básico. Tienes toda la razón del mundo en lo dicho sobre los cuidados paliativos. Pero, ¿y con toda la red cubierta? ¿es un problema moral o es un problema económico? Por supuesto, caso de aceptarse, tendría que ser con un número muy grande de garantías, tanto para el enfermo -asegurarse de que no es presionado- como de objeción de conciencia pero, en todo caso, creo que es mejor que sea aplicada por un médico o por un familiar que cubrir verdugos bajo la legitimidad del Estado.

Agus Alonso-G. dijo...

Ahivá, mi madre. ¿Ahora he defendido que no haya leyes contra el aborto? No. Ni mucho menos. O me he explicado muy mal o has deducido cosas que no he dicho. De hecho, yo prohibiría todo aborto. Lo penaría con enorme dureza, de hecho. Y fomentaría estructuras de apoyo y protección, que den alternativas a quienes no desean el hijo que viene.

La ley natural parte de la razón, de lo que el hombre piensa y siente. Que los católicos sepamos que eso lo ha puesto Dios no supone que sea necesaria la fe para llegar a ella. Revisa los conceptos básicos sobre la ley natural. Me das la impresión de tener un complejo secularista o laicizante tremendo. Insisto, la ley natural nace de la naturaleza humana, no de lo sobrenatural.

Sé que estamos de acuerdo en lo básico. Pero no tengas miedo a que discrpeemos, sin discrepancia no hay avance en el pensamiento. Y a mí tus argumentos me permiten revisar los míos, que seguro que fallan por algún lado.

Lo de la distinción entre moral y ética, insisto a pesar de tus explicaciones, es un invento secularista para atacar las distintas éticas de las religiones como si fuesen arbitrarias o inhumanas y ensalzar una ética racionalista, positivista. Decir ética de mínimos es decir moral de mínimos.

Agus Alonso-G. dijo...

He estado informándome, lo he repensado y tienes razón en que hay distinción entre el mínimo ético y las diferentes morales. No es un invento, como yo decía, sino un término propio del derecho actual.

Counter-Revolutionary dijo...

Yo, por otra parte, he estado buscando, en la Revista Arbil, un artículo donde se exponen los distintos métodos del aborto -un artículo verdaderamente expresivo- para complementar esta conversación, pero no lo termino de encontrar.