viernes, 5 de octubre de 2007

Ideologías

El grotesco apoyo que la izquierda suele ofrecer por acción, omisión o comisión, al modo de vida islámico demuestra que frente al conservador no está el progresista, sino el cambiante.

7 comentarios:

batiscafo dijo...

O sea el veleidoso, caprichoso, arbitrario, frívolo, chaquetero: traidor.

Buena observación. Sólo es posible construir el presente y el futuro sobre los sillares firmes de la Historia.

Las veletas sólo sirven para decorar... y para avisar de las tormentas que se nos avecinan.

Agus Alonso-G. dijo...

Bueno, yo tampoco me cebaría. Porque el conservador tampoco es que me parezca un bendito, más bien un cómodo.

Rocío Arana dijo...

Vamos, que ninguno se salva. Así andamos, juzgando to´l santo día... (lo digo por mí la primera)

agus dijo...

Yo es que creo que no creo mucho en malos y buenos. No soporto al que piensa que solo por cambiar todo irá a mejor, ni al que piensa que cualquier tiempo pasado fue peor y que tiene pavor de cambiar. Y lo que menos me gusta es que eso lo conviertan en ideología. ¿Eso supone que no salvo a ninguno? Mmmm, no sé... ¿será cierto que es angosta la puerta que lleva a la salvación?

En cualquier caso, sí, reconozco que me priva la crítica y la murmuración. Así somos

agus dijo...

cualquier tiempo pasado fue mejor, quería decir.

batiscafo dijo...

Yo me refería a un concepto más profundo de conservador, que es el que creía vislumbrar en esta entrada.

Me pone mala esa división del mundo en conservadores y progresistas, entendiendo conservadores a los de derechas y progresistas a los de izquierda.

Lo sensato, digo yo, es conservar aquello que valoramos y amamos. Y el verdadero progresista debería ser el que construye el futuro sobre la base de aquello que merece la pena conservar al tiempo que es capaz de cambiar lo que resulta dañino u obsoleto.

Derribar los valores cristianos que conforman nuestro patrimonio cultural y moral con el "bulldozer" de un laicismo beligerante, y hacerle reverencias a todo lo que venga del mundo musulman, incluido el fundamentalismo, merece toda la ristra de piropos que he utilizado, que, por otra parte, no son más que sinónimos de "cambiante", y en absoluto progresista.

Y conste que abomino del concepto de estado confesional. Pero de lo que tenemos ahora a la idea de estado aconfesional media un abismo.

Agus Alonso-G. dijo...

Indeed.