jueves, 18 de octubre de 2007

Flannery

He retomado los cuentos completos de Flannery O’Connor editados por Lumen. Hace algo menos de un año emprendí su lectura, dejándola a mitad de sus ochocientas y pico páginas. La lectura está siendo más acezante en este segundo encuentro, quizá porque -como pasa con la tónica- le he cogido gusto a su sabor agreste, a su irónico sarcasmo que a veces tiene ribetes de crueldad y que de repente te sorprende con un golpe de ternura o de sentido común, o de ambas cosas. Confío en terminar pronto el tomazo y reflexionar más despacio. Hay almenos algunos relatos memorables. Y todos te dejan un zarpazo en el alma.

Me gustaría leer también su epistolario (El hábito de ser). La obra de los buenos escritores trasciende a su autor. Hay algunos que logran trascender su obra, convirtiéndose en una figura intelectual, incluso en un ejemplo de vida. Por lo que voy sabiendo, Flannery es uno de ellos.

7 comentarios:

Terzio dijo...

Acezante-tomazo-zarpazo...

Nunca me han dado ganas de leer a esa señorita (?); pero con esas ztas zozobrantes me has quitado las que pudieran venirme.

Me limitaré con probar el zumo que le exprimas a esa "ázida" O'Connor.

(si me dejas "almenos")

+T.

ARP dijo...

Tengo que decir que soy un rendido admirador de Flannery (humildemente te remito a mi blog). Sus cuentos y sus cartas son una cumbre de la literatura universa: he dicho.

ARP dijo...

Quería decir 'literatura universal'. Lo demás lo digo sin más y reto a quien sea a rebatirlo.

Agus Alonso-G. dijo...

Lo sé, Arp (lo de que eres un rendido admirador). Yo me estoy poco a poco admirando.

Terzio dijo...

Literatura "universa" estaba gracioso.

Pero ¿a quién vas a retar si de entrada ya te has rendido?

+T.

ARP dijo...

Bueno, Terzio, te reto a ti: creo que Flannery es una de los mejores escritores de la historia. Ya está: quedas retado.

Agus Alonso-G. dijo...

No queda sino batirse, señores.