jueves, 27 de septiembre de 2007

Una lección más

Lo que hasta ahora más me ha llegado del Jesús de Nazaret del Papa es caer un poco más en la cuenta de su afabilidad a la hora de argumentar frente a quienes piensa equivocados. Es más, se ve a la legua que no argumenta frente, sino dialoga con. Tuve esa misma emoción al leer Ser cristiano en la era neopagana. Ya entonces comprendí que lo mío no debe ser enfrentarme sino confrontarme. No enfrentamiento sino confrontación de ideas.

Muchas mañanas, cuando el espíritu aún no ha vuelto en mí a pesar de llevar un rato despierto, leo y medito unas pocas -muy pocas- líneas del libro del Papa, antes de participar en la Misa. No son las mejores condiciones para hacerlo, lo sé. Y aun así, qué balsámico resulta en medio del tedio cotidiano, del inconsciente y grisáceo transcurrir de los minutos. Apenas ha empezado a apretar el fresco otoñal de primera hora, y menos la aridez fruto "del día y del calor", pero ante la perspectiva de los madrugones con frío relente y de la sequedad interior, consuela el abrigo que hoy me brinda este texto. Libro que, en llevaderos parágrafos, va lanzando ideas como huesos para el cocido diario.

Esa afabilidad, por cierto, a más de uno resultará pusilanimidad o apocamiento. A mí, temperamental, no me lo parece, y sí envidiable y admirable. Y, ojalá, imitable. Supongo que cada cual debe poner en juego el propio carácter a la hora de buscar su sitio en el mundo. Pero para mí que no es casualidad que ahora toque esta cordialidad -digámoslo, amor- de un abuelo de cuento, esto es, cargada de sabiduría.

4 comentarios:

Terzio dijo...

Esa hora de la mañana "cuando el espíritu no ha vuelto en tí", debe ser algo quasi espectral, como el primer capítulo de una novela gótica o algo así, ¿no?

Cuestionario:

-¿Se te va el espíritu? ¿qué espíritu? ¿dónde se te va? ¿para qué se va? ¿cuánto tarda en volver? ¿cómo vuelve? ¿vuelve igual? ¿avisa cuando se va? ¿y al regreso?

Disgresión:

-Ese diálogo necesita interlocutores/auditores con sensibilidad y nivel adecuados, que es lo que escasea. Tiene en frente, sin embargo, una cerril oposición para la que poco valen lecciones, y más valdrían mandobles y mazazos; un malleus maleficarum adaptado y aumentado, poco más o menos.

Corrección:

Escribe Misa con "M" mayúscula, please.

Incordiante, siempre tuyo:

+T.

batiscafo dijo...

Esta es una de las cualidades que más valoro en BXVI y que me hacen desear ser como él. No es sólo qué dice sino cómo lo dice. Lo detecté en los libro-entrevistas "La sal de la tierra" y "Dios y el mundo" hace años.

Has dado en el clavo de un tema recurrente para mí y de una forma muy hermosa. Creo que tenemos una gran laguna en apologética hoy día y podemos aprender mucho de este gran maestro que es BXVI.

Me admira esa capacidad del Papa de valorar la opinión del otro, de no partir jamás de un "no" como respuesta, sino colocarse a la vera del otro para recorrer humildemente el mismo camino, tan trillado, para ver la misma luz descubierta hace tantos años...

Algunos llaman a esto empatía, asertividad. En el fondo pienso que hay un hondo sentido de la caridad, mucha sabiduría y una fe grande en que la verdad es capaz de brillar por si misma.

Agus Alonso-G. dijo...

1) Era una metáfora dualista.

2) Digresión, no "disgresión". (Chincha rabiña... Ex-toto corde respondente :)

3) Diálogo: me sorprendió especialmente que estableciera un diálogo teológico con un libro de un judío durante unas cuantas páginas, a raíz del Sermón de las Bienaventuranzas.

4) Corrijo Misa, me has convencido.

Terzio dijo...

Encajo la corrección-agresión por digresión.

(Lo de la "metáfora dualista", inquietante doble: Por la metaforía y por el dual. No te envicies!).

El mismo:

+T.