lunes, 10 de septiembre de 2007

Septiembre

Se adivina que es la última lluvia del verano por el olor agónico que desprenden las briznas de hierba agostadas y sedientas sobre las que ha caído. Y por esa leve humedad que cubre las calles, como si alguien hubiese pasado una bayeta mojada por aceras y calzadas, por asfalto y arena.

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