viernes, 14 de septiembre de 2007

¿Os habéis divertido?

No es descabellado considerar que la modernidad buscó el desmantelamiento de los paradigmas morales y culturales por un impulso bienintencionado de autenticidad [afirmación inspirada, plagiada casi, en La ética de la autenticidad de Charles Taylor]. ¿Por qué tienen que sujetarme la manita para escribir? ¡Yo ya sé! A sus tataranietos, los posmodernos, nos ha tocado lidiar con el precipicio que había al final del camino emprendido. Bien, vale, queríamos descubrir por nuestra cuenta que los paradigmas morales no son algo arbitrario. Es loable. Nadie puede ser bueno por nosotros. Ya hemos descubierto que la supuesta autonomía ilimitada nos resquebraja. ¿Podemos ya seguir madurando? Como decía Máximo en aquel circo de provincias: “¿Os habéis divertido?”.

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