jueves, 20 de septiembre de 2007

Cita: Jesús de Nazaret

Leído esta mañana en el libro de Benedicto XVI sobre la bienaventuranza que alaba a los afligidos. Ilustra lo anterior. Supongo que estaba en el subconsciente y ha provocado la reflexión.
Este tipo positivo de aflicción, que se convierte en fuerza para combatir el poder del mal, queda reflejado de modo impresionante en Ezequiel 9,4. Seis hombres reciben el encargo de castigar a Jerusalén, el país que estaba cubierto de sangre, la ciudad llena de violencia (cf. 9,9). Pero antes, un hombre vestido de lino debe trazar una ‘tau’ (una especie de cruz) en la frente de los ‘hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que se cometen en la ciudad’ (9,4), y los marcados quedan excluidos del castigo. Son personas que no siguen la manada, que no se dejan llevar por el espíritu gregario para participar en una injusticia que se ha convertido en algo normal, sino que sufren por ello. Aunque no está en sus manos cambiar la situación en su conjunto, se enfrentan al dominio del mal mediante la resistencia pasiva del sufrimiento: la aflicción que pone límites al mal.

(...) A los pies de la cruz de Jesús es donde mejor se entienden estas palabras: ‘Dichosos los afligidos, porque ellos serán consolados’. Quien no endurece su corazón ante el dolor, ante la necesidad de los demás, quien no abre su alma al mal, sino que sufre bajo su opresión, dando razón así a la verdad, a Dios, ése abre la ventana del mundo de par en par para que entre la luz. A estos afligidos se les promete la gran consolación” (pp.115-116, ed. La Esfera de los Libros)

1 comentario:

Terzio dijo...

Participar del Misterio de Xtº, asumiendo en Él el dolor para hacerlo medio de redención.

Es la dinámica de la gracia: Elevar la naturaleza perfeccionándola.

Un mensaje siempre actual de positiva esperanza.

+T.