lunes, 27 de agosto de 2007

Mi super-yo

Depende de que yo esté junto a ti, en ti, compartiendo esta cotidiana incompletitud. Tocar juntos las teclas del piano, creyéndolas del ordenador, o al revés, no me acuerdo; como con un pincel apuntar un esbozo de nuestros labios con los bordes puntiagudos de una bola de helado de dos euros. O de tres, eso depende de la euforia. Hacer nuestra comedia, jugando a ser Bruce Willis y replicando con la frase de una película antigua. Discutir de fútbol, de libros, de teología. Besarnos a nuestro modo. Y dar un salto olímpico por encima de la línea gris del tedio que nos lleve con Han Solo y la princesa Leia al planeta Tatooine.

Y abrazarnos en las lágrimas, solo después de habernos arrojado todos los trastos a la cabeza. O peor; después de haber sembrado rencores en los surcos de la desconfianza durante meses.

Y que me perdones.

De eso depende que yo, mí, me –contigo- realice.

2 comentarios:

Terzio dijo...

La "incompletitud" me ha conmocionado; el resto de la "expansión", también.

Tú sabrás de qué va, que yo sólo colijo...a medias.

Pero también deseo que tú- te-contigo realices eso.

Ah! Y, por mi parte, perdonado.

:) +T.

Terzio dijo...

Antes que acabe la octava del Santo, en su mitad, te felicito "onomásticamente"...aunque no sé si te lo mereces, con estos parones que le metes al blog. El Santo, con lo escribidor que era, seguro que hubiera sido un "blogista" más diligente y constante.

Nulla dies sine línea, ya sabes.

Bueno, esto era para felicitarte en la octava del Santo; ya te lo he dicho, ¿no? Pues eso.

+T.