domingo, 22 de julio de 2007

Potter

Veía esta noche una película de muy poquito fuste, m(i)elosa, levemente infantil y para colmo protagonizada por ese morrito titubeante llamado René Zellweger o como se escriba, peor cuanto más doblada al español. Y, sin embargo, la peli en cuestión ha logrado conmoverme, hacer temblar con pequeñas sacudidas los cimientos de mis emociones. Por los recuerdos y sensaciones que me traía al presente.

Miss Potter nos habla de Beatrix Ídem, escritora de cuentos infantiles de fama mundial. Que vivió buena parte de su vida en una Arcadia llamada Lake District, capital Hawkshead. Donde tuve la suerte de estar hace un año. Donde uno de los anclas de mi alma se hundió furioso. Donde, con McArthur digo, volveré.

En vez de avergonzarme lo provocado por la peliculilla, me alegra comprobar que entre tanto fango que se nos acumula sobre la sensibilidad, uno es capaz de seguir siendo el adolescente sentimental que cualquier viento revuelca, que es capaz de sentir esa emoción primitiva que nos reconcilia con el niño inocente que hay en nosotros.

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