miércoles, 6 de junio de 2007

Si mañana muero asesinado

Hoy a las 00:00 ha finalizado la tregua, oficialmente (que, aunque ecuatorianos, los dos difuntos de la T-4 son reales, son víctimas de ETA, y que, aunque ya mayor, el hombre que murió por los efectos del terrorismo callejero en Navarra, también). El músculo terrorista está de nuevo entre nosotros. Me vienen a la cabeza el temblor de los cristales aquel 30 de noviembre de 1992, cuando un coche-bomba mató a un guardia civil a unos cientos de metros de mi antigua casa, en Moratalaz; la consternación de aquel compañero de Tajamar que pasó muy cerca de aquel otro coche-bomba un 11 de diciembre de 1995, en Puente de Vallecas, sólo unos minutos antes de llegar a clase; el pánico que durante más de media hora pasamos en mi casa el 11 de marzo de 2004, y las lágrimas que derramé aquel día. Me vienen a la cabeza porque, de nuevo, la metralla y la tornillería pueden segarnos la vida, compañeros, por el grave delito de vivir en Madrid y ser contemporáneo de unos tipos que deberían provocar risa. Miedo, desde luego, no me dan. Y lo digo con la boca grande. Ese placer del objetivo cumplido -aterrorizar- no lo van a tener. Si mañana muero asesinado por esa panda de gánsters provincianos, lo primero que obtendrán de mí será un saludo y una carcajada del que se sabe superior. Y, vale, también un perdón si lo pidieran.

No nos dais miedo.

Si mañana muero asesinado, le diría a mis compatriotas que hay que estar “obstinados por negar la realidad de un modo admirable” (lo decía hoy Tertsch en el debate de Telemadrid), para seguir defendiendo a ese icono de la indecencia política que es Zapatero, un producto de casi todo lo peor que nuestra sociedad enferma produce. Sí, lo sabemos, el enemigo es ETA, pero es que eso NOSOTROS lo hemos tenido claro siempre, así que no es necesario insistir en ello. En lo que sí es necesario insistir es en la vergüenza de un Gobierno que ha resucitado a esa banda criminal. Porque suya es, entonces, buena parte de responsabilidad.

Si mañana muero asesinado, uniría mi sangre a la de quienes ya murieron por defender la libertad y la justicia, y la ofrecería por todos los amenazados, con especial énfasis en aquellos valientes que viven en el País Vasco y que desde hoy ven más cerca la guillotina. He escuchado a Rosa Díez replicar a un par de periodistas socialistas en nómina y resulta emocionante hacerlo.

Si mañana muero asesinado, me gustaría que sirviese para cambiar el rumbo de nuestro país, de Europa. La negación de la evidencia mediante la creación de nuevas realidades con el lenguaje (con la m-e-n-t-i-r-a), que tan necia pero efectivamente están utilizando quienes defienden la negociación Gobierno-ETA, no es algo propio de ZP, no nos engañemos. Es nuclear a nuestra sociedad, nihilista y relativista... Esa misma sociedad que aprueba la reinvención de la realidad afectiva (familiar) mediante la mentira, que aprueba la reinvención de las relaciones territoriales y de la historia mediante la mentira (sociedad de naciones), que considera que el epicentro de la lógica y la causalidad es la voluntad autónoma (generalmente movida por la pulsión), que pisotea sus tradiciones mientras alaba otras culturas menos avanzadas. Que abreva de mayo del 68. Porque, a falta de saber los efectos de los asesinados que los paletos con Parabellum pondrán sobre la mesa, las próximas elecciones, me temo, las ganará ese mediocre llamado José Luis Rodríguez Zapatero.

4 comentarios:

Terzio dijo...

No te preocupes: Serás dignamente vengado!

Además te garantizo Misas.

Aunque preferiría que, si tienen que caer, cayeran otros empezando por los dialogantes, a ver si se convencen.

Lo malo es que la conversación de la rata de la moncloa con la víbora vasca nunca acabe con la rata en la basura y la víbora aplastada.

A ver si algún dia vemos ese final, que es el natural para esas especies.

+T.

E. G-Máiquez dijo...

Qué emocionante entrada. Muy buena.

Agus dijo...

Terzio, no esperaba menos de ti. Gracias, Enrique.

jorge dijo...

Ese atajo de pirados, son delincuentes y ya está. Son los típicos fracasados escolares, que ahora matan gente porque eso les reporta pasta y si consiguiesen la independencia saben que conseguirían un potosí de dinero. Yo sólo digo que a los animales se les debe tratar como animales.