viernes, 1 de junio de 2007

Cadeneta

Interrumpo mi nada cisterciense silencio para esclavizarme con la cadena que lanza al cuello Ángel:

Le echó la boca hacia atrás para hundir su mirada sobre los blancos párpados. Jamás aquella llama única brilló más visiblemente, ni subió más alto, locamente vana. Por un instante, el legislador de Campagne se creyó de verdad otro hombre. La trágica voluntad de su amante fue como..."

5 primeras líneas del segundo párrafo de la página 139 de Bajo el sol de Satanás, George Bernanos.

Y permitidme que sea cabo de la cuerda o eslabón final.

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