martes, 15 de mayo de 2007

Un madridista

Es una página oscura de mi biografía y creo que solo en mi familia la recuerdan. Si ahora vuelvo a disfrutar viendo cómo el Madrid lidera la tabla de la Liga, hace quince años, cuando la tiraba miserablemente dos años consecutivos en Tenerife durante la última jornada, yo era antimadridista y me alegraba. Aficionado del Rayo Vallecano, Deportivo, el antimadridismo... Ya se ve que a esa tierna edad mis lealtades, o mi constancia, no eran muy intensas. A medida que quedó atrás el Dream Team de Cruyff (qué manera de jugar... Y aquel cuarteto de extranjeros en la era pre-Bosman: Stoichkov, Laudrup, Romario, Koeman) y el Madrid se puso a ganar, y uno se apuntaba a las celebraciones en la Cibeles (cualquier excusa es buena para celebrar)... El antimadridismo fue transformándose sutilmente, poco a poco, en madridismo celebrativo.

No sé qué tiene el fútbol -algo de circo romano- que une al filósofo con el menestral, al aristócrata con el obrerazo. Todos vociferantes, perdiendo la compostura ante un chicharro, mentando genealogías arbitrales, leyendo ese prodigio de levedad de nombre "Marca"...

Recuerdo un 2-0 del Rayo al Madrid en Vallecas cuando era del Rayo, colocado tras la portería creo que del mito Buyo en la que cayeron los goles de Calderón y Polster, con mi hermano y mi padre (con lo poco que le gusta a él ver el fútbol). Recuerdo un 2-0 en el Bernabéu al Sevilla, el año de la Liga de Valdano, con un golazo de Lasa ya en el descuento desde el medio campo que nos hizo enloquecer a los que allí estábamos y abrazarnos como posesos. Recuerdo la Séptima, y las celebraciones en el Bernabéu, y la borrachera tonta que me pille a base de vino de cartón, que mi hermano tuvo que llevarme en taxi a casa y creo que mis padres ni se enteraron. Y los años de Cibeles, y el gol de platino e iridio que se conserva en el Louvre, de Zidane...

Ahora, que el Madrid vuelve a estar líder, vuelvo a sentir ese cusquigurris que el fútbol, como el circo romano, puede meternos en el estómago. Mientras mi equipo, ha hecho durante tres años el ridi con pésimo juego, me he mantenido bastante al margen de la Liga. Ahora, que ganamos, me vuelve a interesar. Pues eso, lo que dicen que es un madridista.

Pero, qué queréis que os diga, la vida puede ser muy cabrona como para estar perdiendo horas, resuello y felicidad por unos millonarios en calzones cuando no son capaces de dar entretenimiento ni resultados. Ya han pasado muchos años desde que pasaba las tardes de domingo enganchado al carrusel deportivo, mientras hacía los deberes.

2 comentarios:

paapa dijo...

Todavía me acuerdo del partido detrás de la portería y del ambiente que había por ir perdiendo el Madrid, -la gente se puede decir que no estaba demasiado feliz en general- si te exceptuamos a tí que se te veía radiante de felicidad.

kañita dijo...

Yo más que madridista soy antibarcelonista a saco.