jueves, 17 de mayo de 2007

Ángel Pérez

Las campañas electorales, lejos de lo que la mayoría suele decir, me resultan gratificantes, tienen algo de eliminatorias de Champions, de fase final del Mundial. Especialmente interesantes son los debates televisivos entre determinados candidatos. Aunque reconozco que es fácil decir esto cuando uno es madrileño y los favoritos a perder por goleada son los enemigos ideológicos. Este tipo de debates permite también encontrarse con alguna sorpresa. Ayer, en el debate de TVE entre Gallardón, Sebastián y Pérez, fue éste último.

El candidato de IU, además de realizar propuestas interesantes (cuando uno no va a gobernar es fácil hacerlo), mostró un estilo elegante, humorístico (mientras los otros se lanzaban cuchillos), pegado a la realidad, hablando de los problemas de la gente. No comparto su visión de la vida, que pretende solucionar todo mediante funcionarios, servicios municipales, etc., y que en vez de pedir acceso a la educación pide acceso a la educación pública. Como si la iniciativa privada no pudiese ser algo más que un modo de lucrarse, también iniciativa ciudadana. Pero sí comparto, respeto y aplaudo su manera de proponer, su estilo claro... Se le notaba que conoce los problemas de Madrid, que no es un advenedizo. Como sí es el caso de Sebastián, que es el penoso ejemplo de lo que la política de hoy engendra, calcado a su jefe, ZP. Muy mal debe andar nuestra sociedad para que el mensaje de esa gente cale y la masa compre su mentira constante, su gelatinosa ideología, su vacío intelectual.

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