domingo, 6 de mayo de 2007

Europa, veni foras!

Europa hiede. Pero quiero creer que desde hoy un poco menos. Nicolas Sarkozy tiene las trazas de un líder histórico para un país al borde de la bancarrota económica, social y moral. Pero, mirando más allá, no podemos ignorar el hecho de que Europa será básicamente lo que Francia y Alemania sean, de modo que las urnas francesas nos afectan enormemente a los que nos sabemos (no sentirse, sino saberse) europeos. Esta esperanza en el enemigo tradicional es más intensa ahora que España va en la dirección de ser una completa anomalía (como casi siempre desde hace siglos) en el continente.

Después de que una mujer con aspecto de peluche haya mostrado en Alemania signos alentadores para los que creemos en la Europa greco-latina-judeo-cristiana (en Europa a secas, vamos). Después de que la cátedra de Pedro haya sido ocupada por el intelectual que con mejor criterio haya defendido la esencia dle continente en los últimos años. Después, digo, llega al Elíseo un tipo que no se avergüenza de aquello que hizo grande a Europa, que no parece entrar al juego al pastiche multiculturalista que pretende dinamitar la influencia (eurocentrismo lo llaman) de Europa en el mundo, como si no fuese aquí donde tomó forma la civilización más avanzada del mundo, una civilización que -es condición humana- ha cometido tropelías, pero que ha sido la primera desde que existe en pisar la Luna.

La regeneración europea soñada hace cincuenta años por políticos alemanes, franceses e italianos (todos ellos cristianos) y que ha resultado fallida, puede tener una segunda oportunidad, precisamente cuando las amenazas son tan numerosas y Europa se desliza -como dijo B16 hace unas semanas- por la pendiente que la sacaría de la Historia.

Sarkozy no será desde luego un santo varón, su carácter fuerte (si no lo tuviera no valdría para la misión confiada) seguramente le lleve a tomar decisiones que, como español y como individuo racional, me enervarán. Pero quiero creer que la historia política reciente esconde la mano de la Providencia, que ha quitado la losa del sepulcro que amortaja a nuestra Europa y se dispone a pegar un grito: Europa, veni foras! Europa, los europeos, estamos llamados a seguir alumbrando al mundo, sin complejos ni miedos nacidos de la ignorancia, del relativismo anticristiano, antimetafísico, que lleva a la nada y que pretende llevarnos con él.

Qué envidia poder depositar esperanzas reales, profundas, en un político, en esos especímenes que van más allá de ideologías, de izquierdas y derechas. Qué envidia, Francia y Alemania. Olvidemos nuestras pequeñeces nacionales y construyamos juntos, los que creemos en ella, una nueva Europa.

3 comentarios:

Jorge dijo...

Hacía tiempo que tenía claro que las ideologías no existen. Así de claro me muestro al ver a nuestros políticos de hoy en día. En la Universidad aprendí más bien poco, pero me llevé una interesante lección del catedrático de economía y hacienda; este señor de maner muy sencilla nos explico que existen dos políticas económicas: una es la monetaria( la maneja el banco central europeo) y otra es la política fiscal que es la que maneja el gobierno.Pues que sorpresa me llevé cuando aquel señor nos explico como la política fiscal del PSOE está siendo la misma que la del PP; por tanto de que presumen tanto esos mamarrachos... si lo que están haciendo es la misma política en materia económica que los del PP.
Posdata: si tuviese espacio podría explicar con gráficas y datos como la política fiscal es exactamente igual.

Agus dijo...

Es que efectivamente, estamos en tal encrucijada histórica que la batalla se juega en un terreno mucho más proceloso e importante que el de los puros mecanismos económicos. El "eje del mal", contra lo que dice el amigo Bush, no está fuera, sino dentro de nuestra cultura.

Francis dijo...

Pues yo hasta que no vea, no creeré: nunca daré mi plena confianza a un político, a ciegas. Nanai de la China.