jueves, 3 de mayo de 2007

Conociendo a Tintoretto

Estuve ayer, para rebañar el fin de puente -fiesta en la Comunidad de Madrid-, visitando la exposición de Tintoretto del Prado, que termina el 13 de mayo. Fui con dos amigos de por aquí y los tres lamentábamos a la salida la catetez o el acostumbramiento o la dejadez o lo que sea que nos hace dejar de lado tan a menudo un museo de este calibre. Estuvimos también metiéndonos una frugal dosis para el cuerpo de Velázquez antes de abandonar el lugar y meternos una no tan frugal ración de quesos e ibéricos cerca de Lavapiés.

La exposición de Tintoretto, muy interesante y nutritiva. Siempre subyugante enfrentarse cara cara con casi todo lo mejor de la producción de un pintor de renombre… y de hace siglos. Lo que es la cultura, ese diálogo incesante entre personas de diferentes épocas y países.

Dos anécdotas: la del abuelo que ante La conversión de San Pablo le explica a su nieto (once-doce años) lo que es una conversión. Y la del que ante un Caballero de veintiocho años lo mejor que se le ocurre decir es que “aparenta cuarenta”.

Por cierto, que este mes la Filmoteca Española pone un Río de Hawks (no recuerdo ahora, ¿Bravo?), El apartamento y Tres padrinos (una muy desconocida de Ford), entre otras. Para quien pueda interesar.

3 comentarios:

Jorge dijo...

Qué curioso! hará cuatro semanas, o lo que a veces se llama un mes, que estuve en museo del Prado.Lo inexplicable es que no lo había visitado en mis 26 años de existencia.Pues la sensación fue la tener ante mis ojos la versión tridimensional del libro de arte de COU; y la verdad que fue cuanto menos curioso.Lo que más me gustó fueron los cuadros del bueno de Goya, pero no me refiero a los típicos sino que me refiero a los cuadros en los que pinta escenas típicas de Madrid; con los madrileños jugando a los naipes y pegándose o a la peñita de la capital pasándoselo "pirata" en la pradera de San Isidro. Por cierto Dº Agustín cuando se cita que se ha estado tomando queso, vino y jamón se cita el bar y los precios....puesto que la información valiosa ha de ser compartida.

Agus dijo...

Pues lo cierto es que no sabría decir. Creo que el lugar donde comimos de tapeo era un garitillo llamado "Vitícola ...no sé qué", en una calle perpendicular a Atocha, cerca del Cine Doré.

Antes paramos en un lugar para el olvido puesto que no nos pusieron tapa, una calle que acaba en Huertas, muy cerca del Prado. Como ves, no muchos datos.

manzanita dijo...

La verdad es que es muy triste que no valoremos lo que tenemos. Cuando vamos por ahí de visita a una ciudad nos la recorremos de cabo a rabo y, en ocasiones las conocemos mejor que la nuestra propia.
Afortunadamente yo he ido más veces al Prado, pero me pasa igual.