viernes, 18 de mayo de 2007

Al tran, tran

Quizá me tomo demasiado en serio, y a todo le doy un barniz de respetabilidad, de literatura, en el mal sentido de la palabra. Me temo. Lo digo porque a mí no me sale la cosa tan diario-bloguística como a otros. Me salen pensamientos graves, citas de libros que uno lee, solemnidades meditativas... ¿Acaso estoy demasiado al margen de la vida pantarreinante que pasa a mi lado?

Estos días ando con satisfecha incompletitud por las críticas que los amigos -los pocos que la han leído- me han hecho a Las cisternas agrietadas. Y aprovecho, a modo de “vacaciones” tras los meses de duro esfuerzo, las tardes para informatizar las citas de libros pendientes: Advenimientos, de Jiménez Lozano; La cosa en sí, de Trapiello; La vida intelectual, de Sertillanges; El Dios de los cristianos y El cristianismo en la crisis de Europa, de Joseph Ratzinger; El Quijote... Mientras, preparo un curso de verano para universitarios en Manchester, y termino de escribir un artículo sobre autores católicos del siglo XX para Mundo Cristiano, y otro sobre la soledad o la creación literaria, no termino de aclararme, para el próximo número de Perkeo...

Y, entre tanto, feliz como un niño con zapatos nuevos porque mañana, por fin, podremos estar con Jiménez Lozano. Iremos un grupillo no muy grande a visitarle a su Port-Royal, una casa -me decía él ayer por teléfono- como “con alero nórdico”. Para mí, momento histórico; estar junto a una figura intelectual de primer orden. Llevo en la mochila sus Cuadernos de letra pequeña y Elogios y celebraciones para ponerme más al día de aquí a mañana. Le queremos también entrevistar para el número de junio de Perkeo.

(Eso sí, el fin de semana pasado anduve de despedidas de soltería de un gran amigo, con esos íntimos que no leen nada de lo que uno publica, haciendo un poco el cafre en plan doble vida)

2 comentarios:

Ángel dijo...

Cada vez que leo Jimenez Lozano no sé por qué se me viene a la cabeza Jiménez Losantos y el post adquiere tintes mucho más surrealistas.

¿Para cuando "Las cisternas agrietadas" en las librerías?

Agus dijo...

Pues ahora toca reescribir con las críticas que me han hecho algunos críticos. ¡Y moverla! Con enorme ilusión, porque parece que ha salido una cosa más que decente. Pero con temor, porque es una temática poco habitual, no fácil de publicar. Ya me conoces, lo metafísico y religioso-moral que es uno.