lunes, 23 de abril de 2007

Y la tele me pone, esta vez, metafísico

Uno busca en los personajes el calibre de simpleza, complejidad, profundidad o ligereza que el propio espíritu contiene. La empatía con el protagonista de una historia es posible en la medida en que de algún modo somos él o habla por nosotros.

Rick o Eneas nos fascinan porque vencen en esa batalla, a veces encarnizada, a la que todos asistimos en nuestra vida, la que se libra entre los afectos y la voluntad. Anna Karenina nos atrapa por lo contrario, porque nos da las claves para entender ese hombre viejo, el Gollum que también en nosotros habita. Los personajes de Woody Allen han cautivado a tantos contemporáneos porque se ven -nos vemos- fotografiados en ellos, con su afán insatisfecho de libertad, su existencialismo y sus traumas afectivo-sexuales, que son la causa de ese cinismo intelectualista y derrotado.

Conocer a esos personajes es mirar en el espejo, indagar en el mapa de nuestra alma. Son desdoblamientos que ayudan a entendernos mejor. Hay que reconocer que la imagen que el azogue nos devuelve hoy en día es a veces desalentadora, con un rostro lleno de heridas y cicatrices, una mirada pustulosa y gris, el espíritu desencantado. No es extraño preguntarse ante la conciencia del destrozo qué han hecho con nosotros.

Y, sin embargo, a pesar de ello, o precisamente por ello, sigue surgiendo esa empatía, esa confraternización con el personaje, también ahora que ya no es un héroe o una heroína sin dudas, una solidaridad que, más allá de la satisfacción intelectual-cultural-narrativa que nos proporciona, tiene una capacidad redentora.

Y todo esto viene a cuento porque este fin de semana me he empapado de los personajes posmodernos y televisivos cuyo epicentro se llama Gregory House, zampándome algunos capítulos de la primera temporada de la serie americana. Aplaudo y envidio sanamente a los que son capaces de crear mundos tan vívidos y vivibles.

9 comentarios:

batiscafo dijo...

Quizá fascinan porque los personajes son verdaderos y la verdad siempre es fascinante aun cuando sea cruda. Estas últimas semanas yo también he seguido House (con sus bloques de anuncios, que tiene más mérito). Los guiones son excelentes.

Terzio dijo...

Todavía no he visto ninguno, sólo alguna secuencia flash; pero eso lo ponen en la 4polanquera, donde dan otras perrerías, ¿nooo?

Así que no sé...

Uds.me dirán...

+T.

house dijo...

hola enfermitos...

Agus dijo...

La primera temporada, que es la que yo he visto, mola un taco. Dicen que luego se vuelve más cabroncete. Ahora, en la 4polanquera que dices echan la segunda y tercera temporada los martes noche. Eso sí, después de verla en VOS, el doblaje suena ¡patético!

Ángel dijo...

Ayer precisamente empecé yo con el primer capítulo de la primera temporada, que un alma caritativa ha tenido a bien regalarme.

He visto algún capítulo de temporadas siguientes y el doctor se vuelve un poquito más cabroncete, sí, pero las tramas son más profundas y hay algunas historias de toma pan y monja.

anónimo dijo...

Terzio, no se puede vivir con tanto prejuicio...

anónimo dijo...

Ese House me recuerda a kañita, no sé por qué.

Too Picky 4.2 dijo...

Odio las series de medicos. Pero el problema es mio, no de las series ni de los medicos. Aun asi, si a uno le gusta House (aunque la echen en la 4, Terzio!), bienvenido sea.

KAÑITA dijo...

Es que "TERZIO" sólo ve la TRES.