viernes, 27 de abril de 2007

Al atardecer de la vida

Es de una lógica razonable que la condición humana, herida, cobre una visión global de sí misma ante la más grave consecuencia sobre ella de la causa que la hiere. O dicho en cristiano, que tiene todo el sentido que la muerte ilumine nuestra vida de ese modo tan atroz.

A propósito del funeral de D, de 13 años, en el que, como suele ocurrir, me vinieron pensamientos de muerte, futuribles que barnizan las pupilas.

2 comentarios:

XavMP dijo...

Mi difunto abuelo rezaba el Credo en los funerales, una buena medida para enfrentarse a lo trascendente cuando lo trascendente se impone de tal brutal manera ¿NO?

Agus dijo...

Sí, desde luego.